El impacto económico y social en San Juan

El inicio de Pascua Lama viene con efectos positivos.
Un fuerte golpe a la desocupación, la movilización de un total de 1.000 Pymes proveedoras de bienes y servicios, la reactivación de la vida social y comercial de la provincia, una mayor actividad financiera y una renovada inyección tributaria son los efectos más importantes que producirá en San Juan la puesta en marcha del gigante proyecto minero binacional.

La creación de empleo es un beneficio directo. El titular de Minería, Felipe Saavedra, dijo que la construcción de la mina precisará la creación de 5.500 nuevos puestos de trabajo y 15.000 indirectos. Pero además se trata de empleos de calidad, porque los sueldos de la minería son de los más altos del país.

A eso habrá que sumar la calificación de la mano de obra para lo cual el gobierno ya inició acuerdos con el Ministerio de Trabajo de la Nación para reeditar de inmediato los cursos de capacitación en todo tipo de oficios en la provincia. "En los bancos de datos hay cantidad importante de mano de obra disponible, pero no sé si será suficiente", agregó Saavedra.

Otro aspecto es el impulso que dará a las Pymes proveedoras del proyecto. Las cámaras que las agrupan ya anticiparon que se viene una ola de fusiones y asociaciones para poder afrontar la enorme demanda que se viene. Y también se anticipa una pelea con las chilenas por ganar las contrataciones de la empresa minera (ver página 5).

Silvina Bellantig, gerente del banco San Juan, dio por descontado que se avecina una gran movimiento financiero. Y recordó "la gran cantidad de clientes nuevos que surgieron por prestarle servicios a la minería y que tomaron créditos para hacer crecer sus empresas, como también el crecimiento de la banca individuos, que impulsó el consumo", hace cuatro años cuando arrancó la anterior mina de Barrick, Veladero.

Pero sin duda que además de los beneficios directos e indirectos que el proyecto Pascua Lama traerá a la economía y sociedad de San Juan, también está el impacto tributario.

Por un lado, están las regalías que la minera tendrá que pagar directamente al Estado cuando comience a producir oro, por la extracción de recursos no renovables. En Argentina todas las provincias cobran en regalías el 3% del valor boca de mina, que es el precio de comercialización del oro menos los costos de producción. Pascua lama tendrá costos de producción más bajos (ver página 4) y por eso pagará mas en regalías que Veladero, según anticiparon ayer fuentes de la empresa. El 70% de las regalías va a rentas generales de la provincia, el 20% del total va al departamento donde está ubicado el yacimiento, y el 10% restante de la torta va a la secretaría de Minería. Hasta octubre del año pasado -tercer año de producción de Veladero- la provincia cobró 97 millones de pesos en regalías. Y ahora empezará a cobrar también por la producción de oro de Gualcamayo.

Pero más significativo aún que éstas, son los costos de producción. Es decir, los pagos que la minera hace a empresas proveedoras de bienes y servicios que contrata tanto para la construcción como para el funcionamiento. Desde su puesta en marcha y hasta el año pasado Barrick pagó por ese concepto 1.145 millones de pesos. Las mineras calculan parte de ese gasto, cuando entra la mina en producción, con el denominado «costo de caja anual de producción de onzas», que en el caso de Pascua Lama ayer fue calculado entre 20 a 50 dólares por onza en los primeros 5 años, según el comunicado oficial. Teniendo en cuenta que se producirán unas 800 mil onzas de oro por año, Pascua Lama gastará entre $57 y $149 millones por año en bienes y servicios.

Pero además, si bien las mineras están exentas del pago de Ingresos Brutos a la provincia, sí son agentes de retención del impuesto de sus proveedores. Del 2005 al 2008 Veladero ha retenido Ingresos Brutos a sus proveedores por valor de $29,2 millones, según cifras oficiales del Ministerio de Hacienda. La importancia relativa de los Ingresos Brutos retenidos por las grandes empresas mineras respecto al total del impuesto fue del 29% en el 2005 (cuando empezó la construcción), del 20,6% en el 2006, del 13% en el 2007 y superior al 16% en el 2008, según Hacienda.

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