El impacto económico de la gripe porcina

Por Andrés Oppenheimer

MIAMI.- A menos que sea contenido rápidamente, es probable que el brote de gripe porcina que se produjo en México y que está haciendo sonar campanas de alarma en todo el mundo tenga consecuencias económicas, políticas y de seguridad.

Empecemos por las malas noticias.

* Si el brote se extiende, es probable que se prolongue la recesión global. Si bien la mayoría de los economistas predicen que la recesión global tocará fondo hacia fines de este año o principios del próximo, una fuerte contracción del turismo, de la industria alimentaria y del transporte podría demorar la recuperación.

Según estimaciones del Banco Mundial del año pasado, una pandemia de gripe podría provocar una caída del 5% de la economía mundial. En 2003, el brote del SARS le costó a Asia unos US$ 40.000 millones en pérdidas de turismo y comercio.

* La crisis de la fiebre porcina profundizará la caída de la economía mexicana. La capital y sus alrededores, que representan el 20% de la economía total del país, quedaron prácticamente cerradas la semana pasada por la suspensión de actividades en restaurantes, cines y bares. Mientras tanto, los gobiernos de Estados Unidos, Europa y otros países han pedido a sus ciudadanos que eviten viajes no esenciales a México, lo que afectará la industria turística mexicana, la tercera fuente de ingresos del país. Ben Laidler, analista de JP Morgan, me dijo que, como consecuencia de la epidemia, es probable que su oficina reajuste del 4% al 4,5% la caída de la economía mexicana para 2009.

* El brote podría aumentar la presión inmigratoria. Aunque hace dos meses un informe del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos reveló que por primera vez en los últimos cuatro años bajó la emigración de indocumentados de México por la recesión en Estados Unidos, es muy probable que una caída significativa de la actividad en México vuelva a elevar el número de inmigrantes mexicanos.

La economía de México necesita crecer alrededor de un 5% al año para dar empleo a casi un millón de jóvenes que ingresan en el mercado laboral. Si la economía se contrae un 4,5%, no es descabellado pensar que muchos de ellos buscarán oportunidades de este lado de la frontera, el norteamericano.

* La crisis de la gripe complicará los planes del presidente Barack Obama de aprobar una reforma inmigratoria este año. La epidemia está haciendo que los grupos antiinmigración redoblen sus pedidos de que se cierre la frontera, lo que hará más difícil a los congresistas aprobar una ley que despeje el camino para que millones de indocumentados obtengan la ciudadanía.

* El brote afectará la batalla de México contra los carteles de la droga. Un alto funcionario me dijo que, desde el jueves, el gobierno de Felipe Calderón ha dedicado el 95% del tiempo a la epidemia. Las reuniones diarias de Calderón con el gabinete de seguridad nacional fueron suspendidas, y se desplegaron tropas en Ciudad de México para distribuir barbijos.

La buena noticia es que México está atacando de lleno el problema. A diferencia de la lenta y poco transparente respuesta de China frente a la crisis del SARS, en 2002 (cuando tardó cuatro meses en reconocer el brote), México lanzó el viernes pasado una agresiva campaña de educación pública y distribución de máscaras.

"Sabemos que esto nos va a golpear muy duro a corto plazo, pero nos estamos concentrando en el mediano y largo plazo", me dijo Rafael Fernández Castro, asesor de relaciones internacionales de Calderón. "En el mediano plazo, vamos a salir fortalecidos. Esta es la oportunidad de México de verse como un gobierno transparente."

Mi opinión: puede que el gobierno mexicano haya tardado en reaccionar ante la crisis, pero ahora parece estar respondiendo a toda velocidad. Estados Unidos y los organismos financieros internacionales deberían facilitarle toda la ayuda que necesite. De lo contrario, las consecuencias económicas y políticas serán mucho mayores que el número relativamente pequeño de personas afectadas por la enfermedad.

Comentá la nota