El impacto del conflicto con los municipales, la clave en Capital

En la elección de hoy se ponen en juego 12 cargos legislativos nacionales por Córdoba (nueve diputados y tres senadores), pero los resultados que arrojen las urnas moverán de inmediato lecturas provinciales y locales de los guarismos, por los posicionamientos (algunos admitidos desde el vamos; otros, a medias) que varios candidatos están haciendo con la mira fija en los cargos ejecutivos de 2011.
Luis Juez (Frente Cívico) quiere ser gobernador dentro de dos años y lo dice a los cuatro vientos; Ramón Mestre (UCR) pretende la intendencia de Córdoba y también lo vocifera; Eduardo Accastello apunta a renovar y conducir el PJ y además encaramarse en la lucha por la Casa de las Tejas; y si bien Eduardo Mondino (Unión por Córdoba) dijo que pretende ser ahora senador por seis años, el PJ cordobés se juega mucho, sobre todo en la ciudad de Córdoba, donde no logra hacer pie en los últimos seis años.

Con peso político propio y el 40 por ciento del padrón total, la Capital está llamada a ser determinante con respecto a todas esas aspiraciones.

La apuesta de cada uno. La expectativa que se traza Juez en la ciudad de Córdoba tiene su lógica: es el bastión que le permitió romper el bipartidismo en 2003, y en 2007 el contrapeso (obtuvo allí el 50 por ciento de los votos) a su floja cosecha en el interior, para apuntalar su intento de ser gobernador. "Estamos muy bien en el interior, pero a la diferencia la tenemos que hacer en la Capital", fue una arenga constante de Juez durante la presente campaña.

Claro que cuando trazó ese horizonte todavía no había explotado en toda su magnitud el conflicto por la torta salarial entre el Suoem (gremio de municipales) y el intendente Daniel Giacomino, quien culpa de la debacle financiera de la ciudad precisamente a Juez.

Ya que a esta altura nadie niega (ni el propio Juez) que el impacto electoral de esa situación existe, uno de los interrogantes centrales de la elección es determinar qué nivel alcanza el retroceso juecista en Capital. El líder del Frente Cívico aspiraba a repetir el 50 por ciento de 2007, pero hoy esa cifra suena casi utópica.

Los números de la Capital permitirán empezar a visualizar no sólo la estrategia que el juecismo se dará para la lucha provincial en 2011 (¿con o sin aliados, y con cuáles?), sino también cómo encarará la intendencia, después de la fallida experiencia con Giacomino en ese distrito.

Cerca del actual intendente dan por descontado que el conflicto municipal en la calle limó varios puntos en la intención de voto a Juez y por eso Ramón Mestre se frota las manos: intuye que se trata de votos radicales que esta vez volverán al redil del centenario partido.

Recordemos que el objetivo político de Mestre es gobernar la ciudad en 2011. Si bien es muy joven y falta bastante para esas definiciones, las urnas de hoy no serán inocuas para sus expectativas.

Si a nivel provincial desplaza al PJ del segundo lugar y logra ser senador, quedará muy bien posicionado como figura emergente. Muy distinto sería si su cosecha resulta inferior a la de un peronismo ultradividido o si específicamente en la Capital (el territorio que le interesa) no logra trepar mucho más allá de los 22 puntos que ya obtuvo en 2007 cuando perdió con Giacomino por 20 puntos de diferencia. Esas dos últimas hipótesis ajarían bastante su rótulo de "recuperador" de la UCR.

De todos modos, conforme sus intereses individuales, Mestre podrá leer los resultados de dos maneras, con festejo incluido en ambos casos: si sale segundo y logra una banca; o, aun quedando fuera del Senado, si logra crecer fuerte en la Capital.

Para el peronismo, en tanto, la ciudad de Córdoba es un laberinto indescifrable. Entre la elección de candidatos a intendente externos (Germán Kammerath, Alfredo Keegan) o impuestos (Roberto Chuit), más el desprendimiento de Olga Riutort (autoridad formal de ese distrito), en los últimos seis años anduvo a los tumbos. Hoy también va dividido y los pronósticos vuelven a no ser favorables.

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