"Ni imberbes, ni estúpidos"

"Ni imberbes, ni estúpidos"
Nelson Valdez compartió la lucha y la prisión junto a Agustín Tosco en los tiempos del Cordobazo. Hoy, 40 años después, sigue reivindicando el socialismo encarnado en la ideología de las Izquierda Nacional y llevado a la práctica (de forma imperfecta) por el peronismo. "Ni imberbes ni estúpidos", se diferencia de los "montos" echados por Perón en el "74.

El hoy médico Nelson Valdez fue un activo partícipe del histórico "Cordobazo" (la rebelión obrero-estudiantil que marcó el comienzo del fin del gobierno de Onganía) en 1969, a través de la Agrupación universitaria nacional (AUN) presente en la mayor parte de las manifestaciones de la época en la ciudad mediterránea.

Izquierda Nacional nace en 1943 con la formación de un grupo político denominado "Frente Obrero", "la única agrupación de izquierda que apoyó al movimiento que surgió el17 de octubre". Según Valdez, el movimiento nunca fue absorbido por el Justicialismo; la construcción teórica del movimiento proviene de la obra de Abelardo Ramos, basada en el "apoyo crítico" (alentar las decisiones correctas sin perder el sentido crítico para cuestionar las incorrectas). Valdez define a la Izquierda Nacional como de raíz socialista incluida en el Revisionismo Histórico.

¿El peronismo le robó al socialismo su sujeto histórico?

Catamarcactual le preguntó a Valdez si el poco caudal electoral que la izquierda tuvo históricamente en nuestro país se debe a la cooptación de la clase obrera por parte del peronismo. El médico lo niega y efectúa un breve racconto histórico para justificar su posición. Argumenta que las clases obreras de principios del siglo XX no eran argentinas, era mayoritariamente europea. "Los obreros de esa época leían a Marx directamente del alemán", Fueron sus hijos los que vitorearon a Perón en la Plaza y conformaron la primera expresión obrera auténticamente argentina, afirma Valdez en la pulcra quietud de su despacho. El error de la izquierda de entonces fue confundir un movimiento "cuasi-socialista" con un surgimiento del nazi-fascismo. El diario del Partido Comunista anunciaba por aquellos tiempos la llegada de "un aluvión zoológico" de las despreciables capas "lumpen proletarias". Se trataba de una "izquierda cipaya, que en última instancia era pro-imperialista y anti-obrera". Además, Perón no convocó a un proletariado revolucionario, sino a un sector marginado e históricamente ignorado, que encajaba perfectamente con sus pretensiones de ascenso político.

Otra razón que expone es el colonialismo pedagógico, cultural y mediático que impidió (y aun impide) que las clases puedan acceder a la comprensión del socialismo. La clase obrera argentina del `45 en adelante no tuvo la preparación ideológica necesaria para entender que "de la casa al trabajo y del trabajo a la casa" no es un consejo moralmente inocente sino una forma de conducta que pretende acallar las voces de protesta y de reivindicación que podrían alterar el status quo imperante.

En cuanto al núcleo de su movimiento, Valdez recuerda que "era pequeñísimo y no teníamos medios". En efecto se limitaba a publicar "pequeñas revistas y publicaciones" para un público que en muchos casos "no sabía ni leer ni escribir", con lo cual no podían transmitirle "la perla más preciada del pensamiento occidental": el socialismo.

- Sin embargo, la izquierda tuvo todo el siglo XX para aleccionar a su clase proletaria…

- Por eso consideramos que la mejor expresión para combatir al imperialismo era el peronismo (…) allí está presente el núcleo central que es la clase obrera, nos replicó Valdez.

Ni imberbes ni estúpidos

Valdez separó a esta línea de pensamiento de izquierda de Montoneros y otras agrupaciones que tuvieron que retirarse de Plaza de Mayo en el 74 cuando Perón los trató de "imberbes y estúpidos". Según Valdez, esas expresiones políticas mostraron "un infantilismo de izquierda (…) para nosotros Perón nunca iba a aceptar el socialismo, sino que era un nacionalista burgués en un país atrasado, y en donde se opone a las pretensiones del imperialismo". Ante el enemigo común (el imperialismo), el socialismo de los países periféricos apoyaron este tipo de liderazgos, pese a no coincidir integralmente con su ideología.

Durante los "años de plomo", muchos partidarios perdieron la vida a manos de la tristemente recordada "Triple A" Con la vuelta de Perón, presentaron una boleta propia apoyando la fórmula del anciano líder, obteniendo un caudal de 1.200.000 votos en todo el país.

Luego de la dictadura y de Malvinas, el partido se escinde y reaparece recién en 2003, (sobre todo mediante publicaciones de debate político). En Catamarca se funda la "Mesa Provincial Severo Chumbita" (integrada por Valdez, Ricardo Solohaga y la profesora de literatura Claudia Oréfice); "y nos agrupamos nuevamente a través de un nuevo lineamiento que se llama Patria y Pueblo", que no es más que una expresión de la histórica Izquierda Nacional.

Algunos conceptos polémicos

El movimiento no comparte la reforma política que propone la oposición, pues afirman que cercena las posibilidades de las expresiones minoritarias en el Parlamento a favor de "dos o tres partidos mayoritarios", por lo que no pretenden asumir aún candidaturas en el corto plazo, sino seguir la lucha desde un plano más ideológico que político.

En las actuales circunstancias de desprestigio del Poder Legislativo prefieren el presidencialismo personalista al Parlamento "porque se ha convertido en un negocio en sí mismo (…) acá en Catamarca hemos visto que se ha presentado dos y tres veces la misma ley. Es un aberración contando con tantos asesores jurídicos".

La dispersión de los partidos de izquierda no es un motivo de preocupación para nuestro interlocutor: "A nosotros la unidad de la izquierda no nos interesa. No nos importa la discusión con las otras izquierdas, son discusiones bizantinas que no llevan a nada". La pretensión de la Izquierda Nacional es discutir problemas fundamentales del país como la presión de la Mesa de Enlace al gobierno nacional, el pedido de mega-devaluación "que piden algunos supuestos burgueses nacionales" y la normalización de la banca para que preste dinero a bajo costo Asimismo, apoyan la decisión del gobierno de llamar al diálogo. Respecto a la oposición, la acusan de "estar jugando con el caos" y de ser funcional a los intereses de la gran burguesía urbana y rural. Según el ex compañero de lucha de Agustín Tosco, si se sigue tirando de la cuerda, el país puede caer en un caos y "la Revolución Rusa va a ser un poroto".

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