El imaginario de la Bonaerense

Por: Julio Blanck

Muchos delitos, impunidades, corrupción, hechos esclarecidos, sospechas, purgas, crímenes, caídos en servicio, gatillos fáciles, complicidades, conductas ejemplares o infames, encubrimientos. Mucho de todo pasó en la Bonaerense desde aquella definición tan poco feliz como "la mejor policía del mundo" que dio Eduardo Duhalde cuando era gobernador, a las palabras del gobernador actual Daniel Scioli, cuando afirmó "no quiero que los policías trabajen con temor a que los vamos a rajar".

La Bonaerense, más que ser parte de la solución para el azote endémico de la inseguridad, sigue siendo parte del problema. Y lo es a pesar del empeño que sin duda han puesto muchos de sus cuadros, y de las buenas intenciones que puedan animar o haber animado a la autoridad política de cada momento. Hay una cultura instalada en ella contra la que hasta ahora resultaron insuficientes los esfuerzos. Y hay una mirada recelosa, quizás estereotipada, de la sociedad civil: puede contener exageración pero tiene sólidas bases concretas.

El imaginario alrededor de la Bonaerense se confirma a sí mismo y se refuerza ahora con la detención de otro policía, y la búsqueda de cuatro más. Están vinculados todos al secuestro del joven empresario Leonardo Bergara, según indicios que maneja la Justicia.

Desde el gobierno provincial advierten que esta nueva, tercera detención de un policía, por este secuestro producido hace ya 22 días, "no significa un involucramiento confirmado, ni resuelve el caso". Es la precariedad con que se avanza, si esto es un avance.

"Estamos tratando de blindar al chico", dicen cerca de Scioli. Hay una vida en juego. Muchos temores. Y una incertidumbre amarga: ¿hasta qué niveles de responsabilidad trepará el caso?

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