Imagen golpeada y preocupaciones sociales, sin registro en la agenda K

Por: Eduardo Aulicino

Pasaron dos meses desde las elecciones y el Gobierno siente que está imponiendo otra vez la agenda. En buena medida es cierto, si la mirada no va más allá del tablero político: pasado el primer aturdimiento por la derrota, los K avanzan con sus proyectos, presionan en el Congreso aprovechando el número que cambiará recién en diciembre y sostienen un discurso que desconoce la fuerte señal del 28 de junio.

Pero hay una realidad más compleja, y desatendida. Varias encuestas exhiben una persistente mala imagen oficial y destacan los temas que preocupan y hasta abruman a la sociedad: la inseguridad sigue dominando esa lista, en la que trepan también la pobreza, el desempleo y hasta la salud.

Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner creen que pueden recrear fortalezas en esta enorme etapa que resta hasta que Diputados y el Senado renueven su composición, y tal vez hasta marzo, si no convocan a sesiones extraordinarias. Entienden además que estos tiempos sólo favorecen a sus planes, porque la oposición y el peronismo expresamente desalineado salieron de la elección sin liderazgos indiscutibles y esperaban contar con un horizonte de al menos un año para ir definiendo esa pelea.

Hubo contratiempos por fuera de esa lógica. El caso de la marcha atrás transitoria con los tarifazos de gas y luz se vinculó en alguna medida con la ofensiva opositora en el Congreso y los temblores en las propias filas del oficialismo, pero mucho más pesó la sensación, con bases ciertas, de que el malestar social podía multiplicarse en protestas. Fue un registro de atención más realista.

Pero el ex presidente se encargó, en un encuentro con Daniel Scioli y varios intendentes del norte del GBA, de meter presión con un discurso cerrado. Hizo una interpretación increíble de las elecciones. Afirmó que el proyecto K fue casi plebiscitado en 2007, cuando su esposa fue consagrada presidenta con el 45 por ciento de los votos, pero no aplicó la misma evaluación plebiscitaria a lo ocurrido hace dos meses: dijo que el oficialismo ganó por poco y que lo que se reclama es profundizar con rapidez sus políticas, cuestionadas, en rigor, por casi el 70 por ciento del electorado. Una forma de exhibirse blindado en su posición y una señal hacia la interna en la carrera al 2011.

Pero el juego, claro, no tiene un impacto limitado a la agenda oficial o a la política en general. No son días estos de difusión de encuestas, pero al menos cuatro consultoras experimentadas manejan números según los cuales Kirchner y en apenas menor medida la Presidenta siguen registrando niveles de imagen bajos. El malhumor, según uno de esos consultores, también salpica a opositores como Julio Cobos y Francisco De Narváez. En cambio, el consultor Enrique Zuleta Puceiro considera que la "recuperación de la iniciativa política no es neutra" y que favorece a la Presidenta: según sus trabajos, está revirtiendo, aun en escalones bajos, la caída de imagen registrada hasta julio.

Existen otros datos que sugieren una mirada más amplia sobre las mayores preocupaciones de la sociedad: hay temas sostenidos, como antes de las elecciones, y otros "nuevos" o que reaparecen como expresión de la crisis económica.

El consultor Hugo Haime señala que cuando se analizan las inquietudes y problemas reales que afectan la vida diaria, la seguridad aparece como la cuestión de mayor peso. Y también emergen el aumento de los precios y la desocupación.

Un estudio de la Universidad de Belgrano indica que la percepción de inseguridad sigue siendo alta y concentra más del 70 por ciento de las respuestas. Con un agregado: frente a ese panorama, casi el 60 por ciento de los entrevistados reconoce haber cambiado algún hábito de vida en los últimos tiempos. Zuleta Puceiro agrega al listado un rubro nuevo: la salud, consecuencia directa de las epidemias de dengue y Gripe A.

Señales, en definitiva, de las dificultades para entender la realidad partiendo de una visión limitada sobre lo que es también la agenda pública en estos días.

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