La ilusión sigue invicta

Cuatro cambios. Son los que hará Cagna para la final con Boca
La avenida Alvear, camino al Hindú Club en Don Torcuato, se parece mucho a una sucesión de entusiasmos sobre las paredes. Hay pintadas recientes y no tanto que dicen "Dale Tigre", "Aguante Matador", "Con vos...". También se ven afiches con un mensaje que refiere a la impronta de este plantel para la historia: "Si podemos soñarlo / Podemos hacerlo / Todos con El Matador". Sucede ahora, a horas del partido más trascendente en 106 años de historia de un club que hace cuatro años lidiaba con rivales de la tercera categoría para no descender a la Primera C. Tigre jugará mañana (desde las 20.30, en la cancha de Racing) frente a Boca en el encuentro que resolverá al campeón del Apertura.

El equipo de Diego Cagna necesita ganar por dos goles de diferencia para obtener el primer título de la institución de Victoria en la máxima categoría. El entrenamiento, bajo la lluvia matutina en Don Torcuato, entrega una señal positiva: en los 38 minutos que duró la práctica de fútbol, los titulares vencieron a los suplentes por un resultado que si se repitiera ante Boca sería suficiente para garantizar la vuelta olímpica: 3-1.

Juan Marcelo Ceferino Fontana -el ayudante de campo- y Cagna repiten indicaciones; insisten con las jugadas de pelota detenida; advierten movimientos... Y toman decisiones: para enfrentar a Boca, el técnico tiene decidido realizar cuatro cambios con relación al equipo que perdió ante San Lorenzo (1-2, en el José Amalfitani): Luis Ardente por Daniel Islas, Jonathan Blanco por Diego Castaño, Sebastián Rosano por Sebastián Rusculleda y Leandro Lázzaro por Leonel Altobelli. Los dos primeros obedecen a suspensiones; los otros dos son de carácter táctico.

Carlos Luna, en dos oportunidades, y Matías Giménez hicieron los goles de los titulares; mientras que Altobelli convirtió el único tanto de los suplentes. Más allá de que no hubo una confirmación oficial, Cagna no tiene misterios guardados. Los once ante Boca serán: Ardente; Pablo Jerez, Norberto Paparatto, Juan Carlos Blengio, Rodolfo Arruabarrena; Rosano, Blanco, Giménez, Martín Morel, Luna y Lázzaro.

Los empleados del Hindú Club ya dejaron de lado a sus clubes de origen y ahora todos son hinchas del mismo: ese Tigre al que todos llaman El Matador de Victoria. En la zona de atención a la prensa, mozos, vecinos, asistentes y personal de seguridad saludan a cada integrante de este plantel que ya sienten como propio. Cuentan que Arruabarrena, Giménez, Paparatto, Damián Leyes y Cagna son los más sociables en un grupo de gente sociable.

No se advierte la tensión que antecede a cualquier final o partido decisivo. "Nos jugamos todo en 90 minutos, pero hay que saber disfrutarlo", les dijo el técnico a los futbolistas en la intimidad, durante la semana. Y ellos lo repiten en público, ante la prensa. No se parece a una frase antojadiza. Se trata de la sensación que genera el plantel. No es poco: estar tranquilos frente al partido más importante en más de un siglo es un síntoma de madurez. Apenas eso. Todo eso...

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