Ignacio convocó a más de 250 mil personas en su clásico Vía Crucis

Con la puntualidad prometida, a las 20.30 se inició el Vía Crucis más convocante. Los peregrinos lo siguieron aferrados a la fe. La presencia de unas 250 mil personas, muchas más que el año pasado, no impidió el desarrollo normal del recorrido por las 14 tradicionales estaciones. Y el padre Ignacio transmitió paz a la gente. Poco antes de las 23.30, a la hora de las bendiciones, pidió por trabajo, mencionó a quienes se desempeñan en el campo y abogó para que Dios ilumine a los gobernantes a la hora de dar respuestas. Tampoco se olvidó del dengue.
Para la máxima figura de la iglesia Natividad del Señor, la jornada comenzó temprano, cerca de las 4.30, hora en que se levantó, y no finalizaría hasta después de los primeros momentos de hoy. Con la reunión de los hombres se inició una seguidilla de presencias que iría sumando cada vez más devotos.

El público se fue concentrando en los alrededores del templo, fundamentalmente quienes llegaron desde fuera de la ciudad. Y los vendedores ambulantes no dejaron de ofrecer imágenes y velas con la foto del sacerdote de la Cruzada del Espíritu Santo.

Cerca de las 18.30, cuando empezaron a formarse las filas para ingresar al Vía Crucis, entregaron crucifijos de madera. En ese momento, antes y después, el trabajo de los colaboradores del sacerdote fue indispensable: tomados de la mano marcaron el camino.

Este año se sumó otro condimento: una colecta destinada a Tierra Santa, donde sus habitantes (unos pocos cristianos) viven en permanente conflicto amenazados por las disputas territoriales.

Entre varias de las situaciones llamativas de ayer, las apariciones repentinas del padre durante la previa de la caminata emocionaron a los presentes. Como cuando cargaban bidones con agua bendita y él pasó por el lugar. La gente quedó tildada. Ignacio tiró un beso y las fotos arreciaron.

En compañía. No sólo el arzobispo de Rosario, José Luis Mollaghan, se acercó al Vía Crucis del barrio Rucci después de que terminara el que encabezó en el Monumento (ver página 6), sino que también hubo algunas figuras políticas. El intendente Miguel Lifschitz dijo presente al igual que la secretaria de Producción y candidata a concejala, Clara García.

Ya durante el recorrido Ignacio se había referido a la necesidad de que se contenga el dengue. Volvió sobre el tema al final al hablar de "epidemias que amenazan a la salud". Luego, solicitó "tolerancia mutua" para enfrentar los conflictos sociales y económicos.

Mollaghan giró sobre el término "flagelo" al referirse también al dengue, pero fundamentalmente a la droga por la que "sufre la juventud", sobre todo en los barrios más pobres. l

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