La Iglesia le pidió explicaciones a Berlusconi por sus polémicas fiestas.

La Iglesia le pidió explicaciones a Berlusconi por sus polémicas fiestas.
La institución, aliada de su gobierno, también le exigió "más sobriedad".
Il Cavaliere dijo ayer en Bruselas que "es todo basura" y que sabe cómo terminar con ella porque ya pudo sacar la basura que sumergía a Nápoles. Pero el último escándalo que jaquea a Silvio Berlusconi -bautizado como "Barigate"- lo ha puesto a la defensiva y alimenta las versiones de una crisis política sobre todo porque la Iglesia -aliada de su gobierno- le pidió explicaciones.

Cuatro mujeres afirmaron ante los magistrados de Bari que fueron pagadas para ir a las fiestas de Silvio Berlusconi. Una de ellas, Patrizia D'Addario, 42, contó que el 4 de noviembre pasó la noche con el primer ministro en el palacio Grazioli, donde Berlusconi reside en Roma y que el premier la llamó después y le pidió volverla a ver.

Ella grabó la conversación, así como antes había tomado fotos de su intimidad con el político más popular de Italia. Patrizia entregó todo el material a los fiscales de Bari, que lo han sido rigurosamente secretado, como dicen aquí. También hay audios, fotos y otro material que demuestra, según Patrizia, que no miente acerca de sus encuentros con Berlusconi.

"Todo esto es basura", repitió Berlusconi. Pero por primera vez la Iglesia le mandó una seria advertencia. "Avvenire", el diario de los obispos italianos, publicó ayer un editorial en el que le pide que se explique, porque es necesario "arribar lo antes posible a una clarificación suficiente para quitar del terreno los interrogantes más apremiantes, que vienen no solo de los adversarios políticos sino también de una parte de la opinión pública no adversa al premier".

El apoyo católico y del Vaticano es uno de los pilares del poder berlusconiano, que se proclama devoto de los valores de la Iglesia. La advertencia es muy clara: la "parte de la opinión pública" que estaba con Il Cavalliere es en parte electorado católico, donde cunde el escándalo moral por sus acciones.

Ya hace unas semanas los obispos pidieron a Berlusconi "más sobriedad", pero no fueron más allá del coscorrón. Las historias "picantes" han continuado y ahora ya no se trata de chicas lindas y jóvenes con Berlusconi mariposeando entre ellas. Lo de Bari se resume así: empresarios sospechados de corrupción que contratan escorts (en Argentina las llaman "gatos") al precio de 2.000 euros el servicio, para asistir a las fiestas en Roma del "capo". Y los fiscales están a punto de acusar a Gianpaolo Tarantini de incitación a la prostitución con el objetivo de facilitar las licitaciones públicas de la Tecno Hospital, la empresa de productos sanitarios de alto nivel con la que él y su hermano Claudio se han hecho multimillonarios. Las investigaciones judiciales han metido en el escándalo también a un par de personajes locales del opositor partido Democrático de centroizquierda, que reconocen haber tratado a Gianpaolo Tarantini, pero niegan su participación en festicholas, fiestas y festines, todo pagado, con "escorts". Y aseguran que tampoco contribuyeron a la prosperidad de los hermanos aceptando coimas. Por otro lado, uno de los colaboradores de Tarantini es investigado por conseguir y distribuir cocaína para fiestas.

Berlusconi y los suyos no quieren que se hable de crisis política, pero ayer el presidente de la Cámara de Diputados, Giancarlo Fini, lanzó una seria alarma. "No creo que haya un riesgo de inestabilidad del gobierno, pero si el riesgo de una menor confianza en la política y las instituciones, o sea en las bases de la democracia".

Desde ayer Fini es evaluado como un probable candidato a presidente de la República, el cargo con el que sueña Berlusconi. En Italia se lo elige cada siete años y al actual jefe del Estado, Giorgio Napolitano (ex comunista con buen desempeñando), le faltan tres años aún de mandato. Con estos escándalos, es cada día más difícil que Berlusconi (72) pueda sucederlo.

Berlusconi puede afrontar bien en lo inmediato la crisis si el domingo-lunes consigue una victoria neta en la segunda vuelta de las elecciones provinciales y municipales. Pero a mediano plazo su carisma se está decolorando y descascarando. Hace dos domingos obtuvo una victoria neta sobre el partido Democrático de "sinistra" en la primera vuelta, aunque en los comicios europeos no consiguió llegar al ansiado 40%, debiéndose conformarse con el 35%.

En el río de declaraciones y anécdotas que se están conociendo, hay una interesante para nosotros. Carlo Rosella, un periodista del grupo Berlusconi, dijo ayer al Corriere della Sera que las cenas en el palazzo Grazioli eran inocentes. Contó que se comía, se cantaba y se escuchaba a artistas. Citó entre otros a Lola Ponce, una argentina con éxito en Italia, y "a una música argentina perseguida por la dictadura militar".

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