La Iglesia intenta recomponer las relaciones con Berlusconi2

El Papa recibió a un asesor del premier, jaqueado por varios escándalos sexuales.
El Papa recibió brevemente al principal asesor del premier Silvio Berlusconi ayer durante un viaje a Viterbo, al norte de Roma, pero en su sermón exhortó a los católicos a no tener miedo y empeñarse en "todos los ámbitos de la sociedad", sobre todo la política. Los observadores leyeron estas palabras como un llamado de Benedicto XVI a los católicos italianos a no dejarse intimidar en momentos en que la Iglesia vive un visible deterioro de su relación con Berlusconi y los suyos tras una serie de escándalos y mutuas acusaciones que han puesto a dura prueba la sólida alianza entre el Vaticano y el líder conservador.

"Se suceden las estaciones de la historia y cambian los contextos sociales, pero no pasa de moda la vocación de los cristianos de vivir el Evangelio en solidaridad con la familia humana. Este es el compromiso social, el servicio propio de la acción política y del desarrollo humano integral", dijo el Papa entre las ovaciones de los miles de fieles que acudieron a Viterbo.

Gianni Letta, que es Gentilhombre de Su Santidad, un cargo honorífico del Vaticano, dijo tras encontrar unos minutos al pontífice que "el clima es sereno" y que las relaciones "son sólidas" entre el gobierno y la Santa Sede.

Pero el clima es en realidad muy delicado porque el 28 de agosto el diario Il Giornale, de la familia Berlusconi, lanzó a través de su director, Vittorio Feltri, una bomba mediática que sobre todo estalló dentro de la Iglesia. Feltri acusó al más importante personaje laico de la Iglesia italiana, Dino Boffo, director del diario de los obispos Avvenire, de ser un "supermoralista" hipócrita por criticar al jefe de gobierno.

Boffo había criticado al premier por su estilo de vida "poco sobrio", refiriéndose a los escándalos tras las denuncias de la segunda esposa de Berlusconi, Verónica Lario, quien dijo que su marido "frecuenta menores" y pidió el divorcio. Poco después todo se agravó por las denuncias de fiestas y festicholas con prostitutas de lujo.

El director del berlusconiano Il Giornale afirmó que Boffo había pagado una multa de 516 euros ante el tribunal de Terni que lo condenó por haber molestado por teléfono a una mujer. Boffo la habría llamado varias veces para que cortara la relación con su pareja, un asistente de vuelo que mantenía relaciones homosexuales con el director de Avvenire.

Berlusconi dijo que se disociaba de la denuncia de Feltri pero el director de Il Giornale siguió la campaña. Pese a que Boffo negó ser el responsable y logró el apoyo pleno de la Conferencia Episcopal italiana, se vio obligado tras una semana a renunciar al cargo que mantuvo durante 15 años.

El caso ha producido enorme repercusión interna en la Iglesia y una oleada de versiones sobre desinteligencias entre la Secretaria de Estado de la Santa Sede y la Conferencia Episcopal.

"La Iglesia perdona pero no olvida", dijo un obispo a un periodista. La crisis con Berlusconi crea una multitud de problemas al Papa. El Vaticano necesita tener una buena relación con Berlusconi, que da siempre a la Iglesia lo que pide. Nadie quiere poner en peligro además una relación que significa ingresos y beneficios económicos para las instituciones católicas de más de 3.500 millones de euros al año. Pero Berlusconi sabe también que pelearse con el Vaticano en Italia equivale a la derrota y el ocaso político. Ya se afirma que en el Vaticano y en la Conferencia Episcopal se estudian las alternativas al apoyo a la centroderecha berlusconiana y la perspectiva de dar vida a un centrismo de inspiración cristiana que represente en perspectiva la sucesión política del cuestionado Cavaliere.

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