La Iglesia instaló un debate que puso en aprietos al oficialismo

El Papa le dio impulso a una advertencia que venían haciendo los obispos argentinos.
Bastó que la Iglesia llamara la atención sobre el incremento del número de pobres en el país para que el tema volviera a convertirse en uno de los ejes centrales del debate político. Y pusiera en aprietos al oficialismo

Un Obispo influyente como monseñor José Pedro Casaretto advirtió el 19 de diciembre del año pasado que hay en el país un "recrudecimiento de la pobreza", al que no se veía desde principios de 2007. Dijo también que estamos en una situación de alerta y preocupación".

El 14 de marzo de este año, el cardenal primado de la Argentina Jorge Bergoglio le entregó ¿en Roma¿ un documento al Papa que puso de relieve la preocupación por "el escándalo de la pobreza y la exclusión social".

Y Benedicto XVI, el jueves 7 de este mes, conmovió al Gobierno al llamar a "reducir el escándalo de la pobreza y la inequidad social". Las palabras del Papa son casi las mismas del documento de Bergoglio y se conocieron el día en que la Iglesia lanzó la tradicional colecta "Más por Menos", curiosa coincidencia que ayudó a instalar como prioritaria la discusión sobre el número de pobres.

Preocupado, el Gobierno obró con cautela y evitó enfrentar a la Iglesia como en otras oportunidades. La lectura de la derrota electoral del 28 de junio indicó que sectores medios bajos y bajos del conurbano habían mudado su voto hacia la oposición. El visible incremento de gente pidiendo comida y acudiendo a los comedores de instituciones religiosas y sociales resultaron también otra evidencia que algo andaba mal.

Entonces el jefe de Gabinete Aníbal Fernández se apresuró a relativizar el mensaje del Papa. Habló de "manipulación" y el ex presidente Néstor Kirchner en una actitud conciliadora dijo: "Yo comparto -aseguró- las declaraciones del Santo Padre: la pobreza siempre es un escándalo".

Aparte, se destacan evaluaciones privadas sobre la pobreza que se acercan a la estimación realizada por la Iglesia. Amparado en las mediciones del cuestionado Indec, el Gobierno prefirió ignorar que se asistía a un cambio de tendencia y que ¿por lo menos desde fines de 2007¿ comenzaba a aumentar la cantidad de indigentes y pobres.

El crecimiento con inclusión social es una bandera que el kirchnerismo no quiere arriar porque fue la consigna que le permitió acumular capital político a partir de 2003.

Pero la elección del 28 de junio enseñó, entre otras cosas, que el Gobierno subestimó el impacto de la crisis mundial sobre la actividad económica y el empleo, y por ende de la pobreza.

El plan de Ingreso Social con Trabajo para crear 100 mil empleos lanzado por la presidenta Cristina Fernández y su afirmación que antes que la pobreza "el problema es la inequidad, cómo se distribuye el ingreso", intentan poner un dique a un torrente que amenaza desbordar.

Clarín publicó ayer que el último año se perdieron unos 400 mil empleos en blanco.

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