La Iglesia condenó el aumento de las "slots"

La Pastoral Social de Córdoba dijo que el juego de azar, más allá del ámbito familiar o amical, es un mal para la sociedad.
La Iglesia de Córdoba criticó de modo contundente la intención del Gobierno provincial de incrementar en 80 por ciento las máquinas tragamonedas instaladas en el interior provincial.

"Cuando el juego de azar supera el límite de un entretenimiento familiar y amical, se convierte en un mal para la sociedad", sostuvo la Pastoral Social en una declaración difundida ayer.

La Iglesia siempre manifestó sus reparos por las consecuencias sociales que traen aparejados los juegos de azar. Ya había profundizado su postura crítica cuando el pasado gobierno delasotista permitió la instalación de tres mil tragamonedas que explota la empresa CET en 17 ciudades y localidades del interior.

Ayer, ante la iniciativa para incrementar las máquinas, la Pastoral redobló sus cuestionamientos.

En su declaración, la entidad aclaró que no es su intención "demonizar el juego en sí" y advirtió que el tema tiene "tres matices bien definidos". En ese marco, admitió como "totalmente inofensivo" el juego en el ámbito familiar. Y como entendible "el juego con fines de recaudar fondos para una acción institucional", como una rifa para pagar un viaje de estudio, porque es un simple instrumento "y no supera el espíritu de un bono contribución".

Pero advirtió una gran diferencia en un tercer caso, que es "el juego sostenido como una estructura lucrativa y empresarial". Sostuvo que en este caso "el juego de azar es un negocio en el que los beneficiarios son unos pocos en detrimento de muchos".

Entonces, planteó: "Cuando el juego de azar supera el límite del entretenimiento familiar y amical, se convierte en un mal para la sociedad. Y más aún cuando es organizado, promovido y explotado económicamente por particulares. Tampoco se lo puede justificar diciendo que el dinero que se recauda se invertirá en obras de bien: un axioma secular los advierte que ‘el fin no justifica los medios’".

"La mayor preocupación –advirtió– son los efectos que el juego produce: empobrecimiento frente a la ilusión irrealista de ganar dinero sin esfuerzo. Y la adicción como patología: la ludopatía".

La Pastoral sostuvo que el juego lleva a algunos a "una conducta destructiva, que resulta en graves pérdidas a nivel económico, familiar, social, ocupaciones y a veces hasta legal". Además, insistió en que las consecuencias del juego de azar "afectan especialmente a las familias más pobres".

Por su parte, el obispo de Río Cuarto, Eduardo Eliseo Martín, se manifestó "sorprendido" por la decisión del Gobierno de aumentar el número de tragamonedas. Y sostuvo: "Creo que no es bueno. En Buenos Aires está sucediendo lo mismo. Entiendo que hay intereses muy fuertes, pero no son cosas que ayuden al bien común. Cuando tenga oportunidad de verlo al gobernador le manifestaré esta inquietud, dentro del respeto, porque hay cosas que conllevan una ayuda al bien y otras que no", dijo a medios riocuartenses.

Denuncia

Financiamiento. El ex intendente de Córdoba Luis Juez ratificó ayer que el empresario kirchnerista Cristóbal López le ofreció financiar sus campañas electorales a cambio de permitir la instalación de juegos de azar en la ciudad de Córdoba.

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