La Iglesia Católica, un usuario con muchos privilegios

El Gobierno pone trabas para el subdisio a los pobres, pero paga religiosamente las boletas de la Iglesia.
Mientras el Gobierno pone una enorme burocracia para que los pobres accedan a la tarifa social eléctrica -a más de un año de implementada, sólo alcanza a 1.103 familias en toda la provincia-, mantiene un trato privilegiado con la Iglesia Católica, a quien paga los consumos energéticos de 245 templos, establecimientos educacionales, casas parroquiales y hasta del palacio episcopal de calle San Martín.

En total, el Estado provincial gasta unos 15.000 pesos mensuales para sostener el beneficio eclesiástico.

Por otro lado, los pobres deben controlarse en el gasto: si exceden los 300 Kw/h bimestrales, pierden la tarifa social. En cambio, la Iglesia puede consumir cuanto le plazca, sin temor a que le quiten el pago.

La Provincia contempla desde hace años un sistema de subsidios de la energía para regantes y bodegueros, entre otros, que necesitan del apoyo estatal para poder sostener la producción. Si se quiere, es un gasto comprensible, pues se trata de emprendimientos que generan puestos de trabajo y permiten en los lugares en que están emplazados, menos dependencia del empleo estatal. Pero la institución católica tiene prerrogativas que ningún otro actor disfruta en Catamarca: no debe preocuparse en absoluto por la cuenta de la luz, a pesar del considerable gasto que tiene.

Hasta abril de este año, el aporte del Estado alcanzaba ribetes escandalosos: ningún edificio que dependiera de alguna manera del Obispado, debía pagar por la energía. El beneficio alcanzaba inclusive a locales comerciales y colegios como el FASTA y el "Padre Ramón de la Quintana", dos escuelas privadas, confesionales, que cobran una cuota mensual a sus alumnos y que, encima, tiene cubiertos los salarios del plantel docente por la Provincia.

Un instrumento elaborado en medio de la crisis económica que afectó a la Provincia durante todo este año, recortó algunos de estos pagos. Por eso, fue que se quitaron medidores gratis a distintas dependencias católicas, pero quedaron la mayoría sin cambios.

Según el decreto 287/09, el listado de instituciones de la Iglesia beneficiadas con el subsidio eléctrico incluye a templos que dependen de la Diócesis a cargo del obispo Luis Urbanc, y también a las de la Prelatura de Cafayate, en Santa María.

En los últimos tiempos, los consumos de energía de los templos fueron en aumento. No solamente se incorporaron más edificios, sino que muchos de ellos fueron dotados de sistemas de iluminación que, más allá de embellecerlos, disparan mucho el gasto.

Tal fue el caso de la Catedral Basílica, la Iglesia del Corazón de María o la de San Roque.

La sede episcopal, por caso, donde vive Urbanc, fue remodelada y dotada con luces que fueron pagadas por la Municipalidad de la Capital, con fondos de las regalías mineras.

DETALLE

El Estado subsidia consumos energéticos de parroquias que dependen del obispo Luis Urbanc y de la Prelatura de Cafayate, en Santa María.

Paga las boletas de luz de templos, casas parroquiales y de retiro, instituciones educativas y sociales de la Iglesia. Hasta abril se incluían también colegios confesionales y locales comerciales que administra el Obispado.

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