Ideologías, castigos y negocios

Por Joaquín Morales Solá

¿Qué pasó? Los Kirchner, derrotados, gobiernan con la furia propia de la última y decisiva batalla. El fuego amigo que descargan ha provocado ya muchas muertes súbitas en días recientes. ¿Qué le hizo Daniel Scioli a Néstor Kirchner para que éste lo maltrate tanto? Diga lo que diga, Scioli camina derecho hacia la emisión de patacones. La ofensiva oficial por el proyecto de ley de radiodifusión, clave tal como está para mutilar la libertad, se parece demasiado a una pelea de vecinas maleducadas. Pero ¿hay otros intereses además de la vocación oficial para vigilar y castigar? Tal vez.

Ese clima creado por el oficialismo hace imposible un debate sobre la ley que regularía la futura relación entre el Gobierno y los medios audiovisuales. La neutralidad del Estado fue desterrada. El odio y la difamación ocupan su lugar. El propio Kirchner divulga que su proyecto está dirigido contra una empresa periodística, Clarín . No es totalmente sincero; también varios otros grupos periodísticos, mucho más pequeños, desaparecerían si se aprobara la nueva ley. Por eso, un empresario de medios que frecuentaba a Kirchner, Daniel Vila, le dedicó un enardecido discurso al matrimonio que gobierna.

De todos modos, ¿la intención es sólo pulverizar a un grupo de empresas periodísticas, como dice Kirchner? Exponentes importantes de la oposición (el radical Ernesto Sanz y Patricia Bullrich, de la Coalición Cívica) aseguran que un "fenomenal negocio" se esconde también detrás de la nueva ley. Lo explican de esta manera. El proyecto les otorga a las telefónicas la posibilidad de tener medios audiovisuales, pero no deroga la ley de bienes culturales, que fijó un techo de sólo un 30 por ciento de acciones para los propietarios extranjeros de medios de comunicación. Telefónica, propiedad de españoles, no podría acceder a esos beneficios de la eventual nueva ley.

Paralelamente, los propietarios italianos de Telecom fueron conminados a vender sus acciones en la Argentina. Empresarios argentinos, supuestamente vinculados al kirchnerismo, podrían acceder a la totalidad de la propiedad de Telecom, que ya cuenta con un grupo argentino entre sus dueños. En síntesis, sólo Telecom saldría beneficiada de la nueva legislación y podría formar sin límites un holding propio de comunicaciones. Quieren destruir un actual multimedio para crear un multimedio kirchnerista , denunció Sanz. Bullrich ha dicho lo mismo con otras palabras. Un enorme negocio se esconde detrás de la ideología , aceptó un alto exponente del oficialismo. Varios legisladores peronistas quedaron estupefactos ante la novedad; ahora callan o acatan con los gestos.

El proyecto de ley de radiodifusión es palmariamente kirchnerista; desconoce cualquier sentido de la seguridad jurídica y le asegura al Gobierno el control de todo. No escribieron una sola línea para fomentar la competencia entre medios independientes. El propio Kirchner, en sus épocas de presidente, amplió por diez años la concesión de las actuales licencias de televisión. Paradójicamente, el gran operador político de aquella decisión fue el empresario Vila, el actual orador de fuego contra el kirchnerismo. De cualquier forma, ¿cómo explicarán que el propio Estado que amplió concesiones para incentivar la inversión, según se explicó entonces, sea ahora el que proyecta condenar a los mismos empresarios a una rápida desinversión? O Kirchner muda de ideología como se cambia de camisa o hay intereses políticos y comerciales que no se han confesado aún.

Kirchner cubre todo con el manto de las ideologías. Incluso, le da lo mismo pelearse con los dueños de los grandes medios que con un cronista preguntón. Pero no todos los negocios encubiertos salen fácilmente ahora del Congreso. La oposición en el Senado, todo el no kirchnerismo, dejó sin quórum la última sesión de la Cámara; la reunión se cayó. ¿Por qué? En el proyecto de ley para aumentar el IVA a los teléfonos celulares y computadores, diputados oficialistas habían modificado leve e imperceptiblemente un ítem. Esa modificación beneficiaba a una empresa que fabrica aparatos de aire acondicionado y creaba virtualmente un monopolio. ¿Qué tendrán que ver los celulares y las computadoras con el aire acondicionado?

No sabíamos que estábamos ante una maniobra así , se disculparon luego los senadores oficialistas. ¿Habrán perdido los anteojos los senadores kirchneristas? ¿O están acostumbrados a no leer nunca lo que votan? El proyecto original, sin la modificación de los diputados, había sido pedido especialmente por Cristina Kirchner para devolverle favores a Fabiana Ríos, gobernadora de la provincia beneficiada por la medida, Tierra del Fuego. Nadie pudo responder si la modificación introducida por los diputados fue también un reclamo de los Kirchner o si se trató de negocios personales.

Aquella fue una dura advertencia de los opositores. Por fin, habían conseguido malograr una reunión del Senado. Otro mensaje fue el acuerdo de todos los bloques no kirchneristas, incluido el peronismo disidente, para frenar el proyecto de ley de radiodifusión. Sólo faltó la izquierda de Pino Solanas y de Claudio Lozano, pero éstos se opusieron por sus propias razones a ese proyecto. El problema de los gobernantes es que los legisladores propios empiezan a vacilar: ¿conviene complicarse con la consumación del capricho personal de un matrimonio derrotado en la política y en las urnas? Esta pregunta es la que se hacen muchos diputados y senadores que eran, hasta hace diez días, disciplinados kirchneristas.

La oposición avanza en otras geografías. Julio Cobos no sólo intercambia mensajes con Eduardo Duhalde sobre una futura gestión presidencial del actual vicepresidente; también está arreglando las cuestiones internas dentro del radicalismo. El tiempo escasea. Cobos detesta perder las horas en internas partidarias. ¿De qué le servirían al vicepresidente los generosos pactos españoles que le propone Duhalde si los radicales anduvieran de trifulca en trifulca?

No será Raúl Baglini, candidato de Cobos, el próximo presidente del radicalismo. Cobos llegó a un acuerdo para que ese cargo lo desempeñen el actual presidente, Gerardo Morales, o el senador Sanz. Es probable que Morales y Sanz permuten sus actuales cargos, pero sólo si fracasara la reelección del actual presidente radical. En este caso, Morales podría ser el próximo titular del bloque de senadores radicales, y Sanz el presidente del radicalismo.

El acuerdo protegió también a Oscar Aguad como presidente del bloque de diputados radicales; Aguad venía siendo cuestionado por una interna que promovía a Ricardo Alfonsín en ese estratégico lugar del radicalismo. Sanz y Aguad son los más prestigiosos legisladores del radicalismo.

Scioli no tiene paz. Kirchner le dijo a alguien que le susurró a alguien cercano al gobernador que sería mejor que éste emigrara a la Cámara baja y dejara la poltrona de La Plata. Kirchner nunca se lo pidió a Scioli ni le mandó un mensaje directo, pero existieron esos correveidiles sin nombres. El gobernador despidió en el acto a su ministro de Asuntos Agrarios, Emilio Monzó, como una manera de amigarse con Kirchner. Monzó era comprensivo con los ruralistas. También hay que enfrentarse con los endiablados ruralistas para amigarse con Kirchner. Estoy jaqueado por los cuatro costados , se confesó Scioli ante un interlocutor íntimo. Duhalde le aconsejó que resucite los patacones para salir de la asfixia financiera a la que lo someten los Kirchner. Scioli estudia esa decisión.

¿Tenía necesidad Kirchner de atropellar contra Scioli, que nunca le hizo nada? No. Los días inconcebibles de ahora son así. Kirchner abre siempre otro combate y crea un enemigo nuevo hasta cuando duerme desde el momento en que vio de golpe el fin.

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