Identidad santiagueña

La 7º Marcha de los Bombos cumplió con su objetivo: revalidar la identidad de un pueblo a través de un instrumento de percusión tan significativo para los santiagueños. Más allá de las formas de su realización, importa el contenido, que está lleno de simbolismos y resignificaciones de una cultura tan ancestral como nuestra.
El camión, transformado en escenario, partió a las 10 de ayer desde la intersección de calles Dr. Benjamín Ábalos al 3900 y Manuel Alcorta. Después de la bendición de los bombos, los marchantes arrancaron a paso lento y firme dispuestos a transitar los más de siete kilómetros que lo esperaban desde allí hasta el patio del "Indio" Froilán.

Con Franco Ramírez en guitarra, Ariel Ramírez en bandoneón, Eduardo Mercado en Armónica y Alejandro Díaz en guitarra, entre otros, comenzaron a entonar Añoranzas, que fue la canción que dio la voz de aura para que Santiago del Estero comenzara a latir, a vibrar y a emocionarse en esta caminata tan reivindicatoria de nuestra esencia.

Tal como estaba previsto, se cumplieron con las ocho paradas previstas y se realizaron los homenajes pautas y entregaron reconocimientos a figuras del quehacer cultural local. Abrazados por el sol, pero con el espíritu en alto y el corazón latiendo al ritmo del leguero, santiagueños y turistas se encontraron y caminaron sin importar el tiempo.

Franco Ramírez amenizó la caminata. Desde Guadalupe y Por tus ojos hasta Chacarera del quebracho, del "Duende" Garnica, se escucharon a lo largo del trayecto. En Lavalle y Belgrano se sumó Juan Saavedra con su bombo. En Belgrano y Las Urrejolas subió al improvisado escenario Carlos "Peteco" Carabajal. Y la fiesta continúo.

Previamente, en Belgrano y Rivadavia se unieron a la columna principal las provenientes de La Banda y desde el barrio Autonomía. Más compacta que nunca, se encaminaron. Amalgamados, niños, jóvenes, grandes y gente mayor, se dirigieron jubilosos hacia el patio de Froilán donde concluyó la fiesta cantando todos Añoranzas.

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