Con la idea de levantar vuelo

En un inmenso hangar de la ex Area Material Córdoba, concesionada a la empresa estadounidense Lockheed, Cristina Fernández de Kirchner anunció el envío al Congreso del proyecto para estatizar la fábrica y recuperar el perfil industrialista del país.
“Hubo un plan y una estrategia que fue desmontar prolijamente todos los instrumentos de autonomía y soberanía que implican la tecnología, la innovación y el trabajo para convertirnos sólo en un país de servicios”, recordó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al anunciar el envío al Congreso del proyecto de ley para estatizar la fábrica de aviones que llegó a su esplendor con la producción del Pulqui I, II, el Pucará y el Pampa y consumó su decadencia en los ’90, al ser concesionada a la estadounidense Lockheed. “No me voy a amilanar como nunca lo hice, al contrario, cuanto más piedras algunos quieran poner en el camino para torcer esa voluntad, más fuerza me van a dar” dijo y equiparó el proyecto con la estatización de Aerolíneas y de la jubilación privada”. Mientras tanto, en el inmenso hangar de la ex Area Material Córdoba, los trabajadores aeronáuticos hacían sonar, otra vez, una molesta corneta para subrayar el apoyo a la iniciativa.

En base a una negociación realizada por la ministra de Defensa, Nilda Garré, con la empresa estadounidense se acordó que el Estado argentino compre las acciones por un valor que, según estimó la Auditoría General de la Nación, asciende a unos 67 millones de pesos. En el oficialismo confían en que el Congreso le dé luz verde a la propuesta. “No es una nacionalización chavista ni una conflictiva como la de Aerolíneas Argentinas”, parangonó un funcionario para mostrar que en este caso hay consenso con el objetivo de desandar el camino de la privatización.

La Presidenta destacó que se pretende recuperar la producción y actividad de la planta cordobesa: “Esta fenomenal crisis internacional puede significar una oportunidad para iniciar una nueva sustitución de importaciones en áreas que tengamos ventajas”. Remarcó que su intención es que el mantenimiento pesado de los aviones de Aerolíneas Argentinas se realice en la planta cordobesa y que los pilotos de la línea de bandera se capaciten con simuladores de vuelo allí y no en el exterior como ocurre actualmente.

La ex Area Material Córdoba fue creada en 1927 y entre el ’45 y el ’55 lideró el mayor proceso industrialista del país “bajo la impronta de un gran argentino como fue el brigadier San Martín”, dijo la Presidenta. Durante ese período se fabricó el Rastrojero, la moto Puma y el avión Pulqui. Durante la dictadura, en los ’80, se cerró la parte de la producción automotriz. En 1994, el gobierno de Carlos Menem la concesionó a la empresa Lockheed sólo para ocuparse del mantenimiento de aviones militares. En 2004, se reanudó la producción de aviones Pampa.

El proyecto oficial tiene por objetivo asociarse con la brasileña Embraer y con la chilena Enaer. El intercambio con los brasileños en una primera etapa prevé el aporte de piezas para avanzar luego hacia la construcción conjunta de aviones comerciales. En el caso de Chile se desarrollaron convenios para fabricar aeronaves de entrenamiento básico.

La nueva fábrica que llevará el nombre de Brigadier San Martín aspira a recuperar el lugar de “motor” de la industria metalmecánica cordobesa promoviendo el trabajo de las pequeñas y medianas empresas.

La Presidenta subrayó que durante el mayor despliegue del Area material Córdoba, la Argentina era “un país con presente y con futuro, que generaba trabajo, tecnología e innovación, que son los instrumentos que desarrollan la economía de un país y que generan el progreso de una sociedad, su movilidad ascendente, que permite que los hijos de los trabajadores lleguen a la universidad” y señaló que “tenemos que volver a articular todos los pedazos que, como piezas de un rompecabezas, fueron desarmados para, en definitiva, desarmar el potencial y la capacidad de nuestro país”.

Aun con el acotamiento de tareas que supuso la concesión a la Lockheed, la empresa ocupa a 1100 trabajadores. La privatización se consumó en el marco de un proceso de desguace del Estado que, en el área de Defensa, hizo eje en los proyectos que suponían mayor autonomía científico-tecnológica. Por esos años, siguiendo el mandato de las relaciones carnales con los Estados Unidos, se produjo el desmantelamiento del proyecto del misil Cóndor. Prescindiendo de cualquier proyecto bélico, la reactivación de la empresa aeronáutica apuesta a la recuperación de recursos humanos formados, a la ampliación de fuentes de trabajo y a la instalación de un nicho de exportación con alto valor agregado

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