icardo Viñuales, a punto de cumplir cincuenta años ligado a la profesión Testigo de los cambios de la medicina

Durante casi cinco décadas fue un referente indiscutido de la medicina local. Su especialidad de cirujano lo ubicó en un lugar de consulta y prestigio. Hijo del fundador de la Clínica María Auxiliadora pudo ver, con el paso del tiempo, los cambios más importantes de la medicina tanto a nivel nacional como local.
Si algo rescata el Dr. Ricardo Viñuales de su profesión es haber sido testigo "del inmenso cambio de la medicina entre el mundo en el que me crié y estudié y el de hoy. Son asombrosas las modificaciones que he vivido y creo que esos cambios permitieron que hoy haya 6 mil millones de habitantes en el mundo", dice el médico que en pocos meses cumplirá cincuenta años con la medicina, esa profesión que eligió casi naturalmente después de haber visto cómo la ejercía su padre.

Ahora, con tanta historia por contar, el cirujano que es parte de la vida institucional de la Clínica María Auxiliadora, asegura que "ese asombroso cambio ha estado relacionado con la técnica, y eso es lo que me permite revisar mis cincuenta años de recibido".

La trayectoria del Dr. Viñuales comienza con el trabajo incluso antes de haberse graduado, ya que se desempeñó en el hospital de Clínicas de Buenos Aires tres años antes de obtener su título. Desde entonces no paró nunca.

Sin embargo, y a pesar de tener un papel fundamental en la rama médica porque sus manos salvaban vidas, el Dr. Viñuales asume que "en realidad la responsabilidad la tienen todos los médicos. A lo mejor parece más concentrada en el caso de los cirujanos, pero la tenemos todos". Lo dice con tono tranquilo, recorriendo y recordando el momento en que surgieron las especialidades. "Pero en aquella época había médicos que atendían fracturas, partos y operaban hernias. El común de los médicos hacía eso y algunos atendían niños. Las especialidades llegaron después".

Entre sus recuerdos también están presente sus primeros pasos por Olavarría. Cuando él volvió a desarrollar aquí su profesión, se tomó el trabajo de saludar a cada uno de los médicos que vivían en esta ciudad. Claro, en ese momento eran tan sólo cuarenta.

La primera operación que realizó el Dr. Viñuales está guardada en su memoria: fue el 26 de mayo de 1957, una biopsia de mama, en el Hospital de Clínicas. Después llegarían tantas que es imposible recordarlas, pero hay algunas que resultan diferentes. Como la de aquel operario de Molinos Río de la Plata a quien le reimplantó una mano y le devolvió la posibilidad de trabajar y vivir dignamente. Fue en el año 87, después de varios años de aprender sobre cirugía vascular.

"Una noche -recuerda- que yo ya no hacía guardias, me llaman a las 3 de la madrugada porque un operario se había arrancado la mano y había que cortarla. Me encontré con una mano que pendía de un nervio mediano y coser los nervios es una de las tareas más difíciles. El hombre tenía también los huesos rotos, pero con el traumatólogo se solucionaba". Lo importante era, en realidad, salvar esa mano. "Busqué arterias, nervios, lo acomodamos todo y lo cosimos y prendió, así de simple. El nervio radial lo restituyeron más tarde en el Hospital Británico y el nervio mediano empezó a funcionar después de un tiempo". Lo más llamativo es que, diez años después, "pasé por una calle y encontré a este señor demoliendo una pared, usando sus dos manos". Así como fue noticia la primera vez (ya que salió una nota en las páginas del diario) también lo fue la segunda, en esa ocasión confirmando los buenos resultados de la operación.

"Son tantos casos... Incluso muchas de las cosas que se hicieron en la clínica ayudaron al progreso de la medicina en Olavarría", dice con orgullo. "En algunas ocasiones encabezaron el progreso que otros centros médicos acompañaban".

El Dr. Ricardo Viñuales también estuvo al frente del hospital de Oncología, pero además cimentó las bases de ese centro. "Cuando yo vine a la clínica trajimos un aparato de radioterapia que era el único que había en Olavarría. Desde el año ´62 al 68 -que trajeron la bomba de cobalto- ése era el único equipo. Es impresionante comparar esos tiempos con la tecnología que vino después y la actual, pero en el '64 fui designado encargado del centro anticanceroso (así se llamaba entonces). Sobre esa base se fundó, en el año 1968, el Hospital Zonal de Oncología que fue algo muy importante". Viñuales abandonó el centro asistencial en 1971 y regresó como director en el ´89. Pero el intenso trabajo y crecimiento de la clínica que fundó su padre lo llevó a dedicarse de lleno a María Auxiliadora. "A Scala, Cea y yo -que fuimos los que primero trabajamos en la clínica- mi padre siempre nos decía ´hay que trabajar, la plata viene sola´. En esa época era cierto, después vinieron las obras sociales y todo se hizo más burocrático. Pero el 60% de la medicina que he hecho fue gratis. De todos modos, lo importante es que me he encontrado con gente que después de muchos años recuerda alguna operación realizada y eso genera una gran satisfacción", asegura quien supo sembrar la tradición de la medicina en su familia. "Supongo que estaba naturalizado que yo tenía que seguir esa carrera". Y además, dice que "mis hijos también siguieron mis opiniones y estudiaron Medicina y Abogacía". Lo asegura convencido de que volvería a focalizar en la misma profesión que eligió hace más de cincuenta años.

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