Ibarra quedó en el medio de todos los cuestionamientos

En la misma Legislatura que en marzo de 2006 lo destituyó de la jefatura de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra volvió a cosechar la antipatía de la mayor parte de los diputados, que lo señalan como el responsable de que trascendiera el episodio de los votos truchos.
Un episodio que daña "el prestigio" de todos, según se escuchaba ayer repetidamente en los pasillos del edificio de Perú 130. El ahora diputado Ibarra fue el que, en la sesión del 4 de diciembre, advirtió que se estaba registrando el voto de legisladores que no estaban sentados en sus bancas porque algún colega estaba estirando el brazo sobre la botonera, desde otra banca. Entonces preguntó irónicamente si existía "voto inalámbrico".

En la reunión de jefes de bloque de ayer por la tarde (en la que él no participó porque su bancada la encabeza Eduardo Epzsteyn), todos supieron que el kirchnerista Juan Manuel Olmos hablaba de Ibarra cuando apuntó, sin nombrarlo, "al que hizo una operación que nos deteriora a todos".

La relación de Ibarra con el kirchnerismo se partió poco después de que el ex jefe de Gobierno asumiera su banca como diputado, a la que llegó apoyando la candidatura de Daniel Filmus. Y también es mala la relación de Ibarra con los macristas, que lo ven como el enemigo más duro que tienen en la Legislatura. Es que tanto el Frente para la Victoria como la Coalición Cívica (que son los dos bloques más numerosos después del Pro) apoyaron durante 2008 muchas leyes importantes para Macri, mientras Ibarra, con su experiencia, aprovechaba para quedarse con el rol de principal opositor.

"Hay una maniobra de Ibarra para desprestigiarme, porque fui uno de los que votó en 2006 su destitución, y a la Legislatura en general", dijo Guillermo Smith, de la Coalición Cívica, quien tuvo un comportamiento controvertido en la votación de una ley que beneficiaba con una exención impositiva a una serie de call centers. El resto de su bloque votó en contra de esa ley, pero la abstención de Smith -de la que no hubo constancia- fue lo que permitió que la ley saliera. "Fue un error", se justificó ayer Smith. "Es mentira, no se equivocó. Lo hizo a propósito para beneficiar a los call centers sin que quedara constancia", respondió Ibarra.

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