Una de Ibáñez Menta.

Una de Ibáñez Menta.
GODOY CRUZ 1 - BANFIELD 1: Banfield vivió una película de terror. Tuvo todo para ganarle a Godoy Cruz: Silva inspirado, buen juego colectivo y un penal sobra la hora. Pero apareció Nelson y...
Raro. Y bastante fulero. Banfield pisó el Malvinas Argentinas, fue visitante con todas las letras, y jamás se asustó. Pero cuando caía el sol y tenía el triunfo en sus manos (o, mejor dicho, en los pies de Lucchetti), terminó de vivir en Cuyo una peli de terror. Una de Ibáñez Menta...

Fue más el Taladro. De principio a fin. El 3-5-2 de Burruchaga, quien siempre había perdido ante Godoy Cruz en Primera, resultó más ofensivo de lo que sus antecedentes entregaban. Salió a buscarlo de entrada. Ahora sí, tenía con qué. El debutante Silva estaba on fire. Se hizo, desde el vamos, eje de un ataque de movedizos que comenzó por hacer figura a Ibáñez aprovechándose de un Febo que le jugaba en contra. Aunque sus planes debieron reacomodarse luego del zapatazo que Sigali embocó tras córner de Encina. Los centrales de Banfield todo lo permitían...

Por suerte, de mitad de cancha hacia arriba, la historia de Banfield era muy distinta. El 1-1, obra de arte colectiva, fue un claro ejemplo. El charrúa Fernández movió la cintura por la izquierda (zona liberada de Tomba entre las dudas de Vallés y las subidas del Sapito) y tocó adentro, donde Erviti asistió de taco para el montevideano Silva. Mano a mano, sabia definición. La única que Nelson Ibáñez no podría detener...

El esquema de Godoy Cruz parecía prometedor. Aunque Figueroa no terminaba de enganchar nunca, sus puntas no acababan por exprimir a los del fondo y Lucchetti, así, tenía todo el tiempo del mundo para pensar en un final feliz. Ese 4-3-1-2 no conformó. Y Banfield fue por su Oscar. Basta de ser actor de reparto. Bertolo pasó a carrilear por derecha y Erviti fue el mejor enlace para la dupla que cruzó el charco. Pero Fernández se llevaba la bola por delante y SS no encontraba su doblete.

Parecía que Burru compraba el punto. Parecía. Movió bien el banco. El regresado Raymonda guardaba la pelota, el cafetero James Rodríguez se tiró de mediapunta y Broggi aguantaba los trapos. Hasta que el guión comenzó a quemarse. En la hora, Rodríguez abrió con Broggi, quien ganó el área y se dejó foulear abajo por Ibáñez. Penal para Lucchetti, un especialista que, de tanto soñar, no rompió el arco y pensó en colocarla junto a un palo. Ibáñez se jugó la vida. Y también se la perdonó al Laucha evitando la contra. Vaya the end...

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