El IADO estudia yacimientos de gas metano

Los investigadores intentan conocer las características geológicas de los depósitos hallados a pocos metros de profundidad. YPF colaboraría con el proyecto. Gerardo Monforte "La Nueva Provincia"

Investigadores y profesionales del Instituto Argentino de Oceanografía (CONICET-UNS), junto a profesores de la Universidad Nacional del Sur y la Universidad Tecnológica Nacional de Bahía Blanca, están efectuando un estudio que consiste en la caracterización geológica y delimitación geográfica de los reservorios de gas metano hallados en la costa de Villarino.

La investigación, iniciada este año, tiene como objetivo determinar geológicamente por qué existen esas acumulaciones de gas metano descubiertas en depósitos someros (de baja profundidad, a sólo dos o tres metros del fondo marino), así como sus ubicaciones y dimensiones exactas.

A pesar de que faltan casi dos años para que termine el estudio --se extenderá, al menos, hasta 2011--, ya concitó la atención de directivos del Instituto Tecnológico de YPF, quienes se mostraron sumamente interesados, a tal punto que lo considerarían como "de alta prioridad" entre los proyectos científicos a respaldar.

La firma podría colaborar con este estudio mediante el aporte de fondos y especialistas, acaso con miras a obtener la futura explotación de los yacimientos de gas metano de la región.

El gas metano es un hidrocarburo gaseoso, incoloro e inodoro, y el principal componente del gas natural domiciliario e industrial. Actualmente, suele extraerse de las grandes perforaciones petrolíferas a 2 mil o 3 mil metros de profundidad.

Sin embargo, en la plataforma marina del sudoeste bonaerense los científicos del IADO están investigando yacimientos muy cercanos al fondo marino, a fin de contar con los conocimientos básicos que les permitan estimar el potencial de este gas como un recurso económico sustentable.

Salvador Aliotta, doctor en Geología Marina del IADO y responsable del grupo de investigación, explicó que ya se identificaron diferentes áreas de acumulación y se están realizando relevamientos con modernos equipos de sísmica de alta resolución.

La superficie total que abarcan los depósitos de gas se conocerá en la etapa final del estudio, aunque los investigadores ya poseen información sobre la extensión de determinadas áreas.

En un par de años, los profesionales pretenden tener una idea global de la ubicación de las acumulaciones en base --dijo-- a los datos relevados sismoestratigráficamente en distintos sectores.

"Por eso, para poder calcular qué área total ocupan estos yacimientos es necesario hacer varias líneas de prospección. Existe la posibilidad de encontrar más reservorios de gas metano, porque aún debemos completar la obtención de datos en el estuario de Bahía Blanca y relevar los canales de Bahía Falsa y Bahía Verde, extendiéndonos hacia el sur", adelantó y añadió que la investigación incluye además a la costa del partido de Coronel Rosales.

"Hay que tener en cuenta que este estudio se realiza con una embarcación del IADO, y que intervienen tres tripulantes y tres o cuatro profesionales que hacen los relevamientos, previa instalación de un complejo equipamiento electrónico a bordo", completó.

El estudio es financiado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica --que depende directamente del ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación--, y la Universidad Nacional del Sur.

Un riesgo.

El gas metano es considerado un factor de riesgo geológico, lo que implica que su presencia altera las condiciones originales del depósito sedimentario, ya que disminuye sensiblemente la capacidad soporte de los suelos y puede producir hundimientos o deslizamientos de los mismos, sobre todo cuando el gas se encuentra cerca de la superficie.

Cualquier obra ingenieril costera o una plataforma petrolera que se emplace sobre un terreno con gas metano --sostuvo--, podría sufrir daños a causa de posibles hundimientos del suelo.

Por otro lado, mencionó que antes de efectuar una perforación importante, cualquier empresa internacional lleva a cabo un estudio superficial para definir si hay bolsones de gas somero en el área, dado que si se encuentra alguno las condiciones de los trabajos cambian por completo.

"Un escape de gas violento podría causar serios daños a operarios y al equipamiento; entonces, ellos siempre pretenden conocer a ciencia cierta si hay bolsones gasíferos y a qué profundidad se hallan", aseveró Aliotta.

Otra de sus implicancias es la contaminación, debido a que el gas metano, junto con el dióxido de carbono, es el principal gas que produce el calentamiento global al promover el efecto invernadero.

Cuanto más gas metano y CO2 se liberan a la atmósfera, mayor es el efecto invernadero y el calentamiento global.

"Es prácticamente imposible controlar la liberación de ese gas somero, ya que es un efecto natural", dijo.

No obstante, el profesional aclaró que las proporciones de gas metano que están presentes en la atmósfera no son nocivas para la salud de los seres humanos, pero la polución que produce es indirecta puesto que favorece la generación de ozono.

El ozono, en la tropósfera (primera capa de la atmósfera en contacto con la Tierra), sí es un contaminante y afecta la salud humana y el crecimiento de los vegetales.

"Por último, cuando en el agua se libera el gas metano junto con los gases acompañantes como el ácido sulfhídrico, se produce un desequilibrio del medio ambiente que perturba básicamente a las poblaciones bentónicas, es decir a aquellas que viven en contacto con el fondo marino.

"Esas poblaciones son las primeras que se extinguen por la aparición de este gas", indicó el científico.

En cuanto al factor económico, destacó que el hombre utiliza cada vez más energía generada a base de hidrocarburos y, por eso, necesita otras alternativas energéticas.

La Unión Internacional de Ciencias Geológicas de Estados Unidos publicó, en 2004, un artículo en el que estableció que en los próximos 50 años el gas metano somero y los hidratos de metano se constituirán en un componente principal para el aprovechamiento energético mundial.

Casi dos décadas de investigación

El estudio está a cargo de un grupo de trabajo conformado, hace más de 15 años, por geólogos y geofísicos de la UNS y la UTN, así como investigadores, becarios y personal técnico del IADO.

Hace unos cuatro años, el grupo estaba realizando un trabajo de sísmica marina en la zona de las islas del estuario de Bahía Blanca y se descubrieron anomalías en los registros sísmicos. Luego de cotejar los datos con los de otros institutos, los científicos confirmaron el hallazgo de acumulaciones gasíferas.

"Fue la primera mención de acumulaciones de gas en estas costas. Es común encontrar este tipo de yacimientos gasíferos en diversas costas del mundo (España, Italia, China y Canadá, entre otros países), sobre todo en los estuarios, bahías y fiordos", explicó Aliotta.

"Por eso, a partir de ese momento solicitamos otro proyecto que apuntaba directamente al gas, porque lo consideramos una prioridad desde muchos puntos de vista. Este nos fue otorgado y ahora estamos trabajando con el mismo grupo", agregó.

La existencia de este gas está relacionada con la sedimentación y el proceso evolutivo que sufrió la costa argentina en los últimos miles de años. Este proceso enterró los materiales continentales fluviales, ricos en materia orgánica.

"Esa materia orgánica enterrada fue reducida por bacterias anaeróbicas y así se formó el gas. Algunos científicos lo llaman `gas de los pantanos' por su olor desagradable; ese no es el metano, sino el ácido sulfhídrico que lo acompaña cuando se produce la putrefacción de la materia orgánica", aclaró.

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