Huracán se hizo el mejor regalo de cumpleaños

En su centenario, le ganó a Estudiantes y clavó su segundo éxito consecutivo
Así como jugó y ganó Huracán da gusto cumplir años, más aún si se trata del centenario. El Globo venía de sumar tres puntos enormes de Mendoza y ayer recibía a Estudiantes, en Liniers. La fiesta, que arrancó el viernes por la noche, siguió en caravana hacia el estadio de Vélez. Faltaban solamente las guirnaldas y las luces de colores. El resto del cotillón lo pusieron los jugadores adentro de la cancha. Con huevos, actitud y coraje, el Globo cerró su festejo centenario con otro triunfazo.

Estudiantes no era un rival fácil, ni mucho menos. Y si a eso le sumamos que el equipo conducido por Héctor Jesús Martínez jugó con diez desde los 18 minutos del segundo tiempo, la victoria tiene más mérito. Huracán fue más que el Pincha, siempre. Con once o con diez, el Globo supo lo que quería.

Andújar fue el responsable de que su ex club no se alzara con una diferencia mayor que ese ajustado 1 a 0. El arquero tapó no menos de cuatro pelotas de gol claras, aunque a tres minutos para el final no pudo hacer lo mismo con el disparo de Esmerado, esquinado, combado, que se metió contra el palo derecho.

Esa fue la única diferencia, porque lo tuvo claramente Cólzera y tapó el arquero. Al rato, Leandro Díaz también perdió el mano a mano con Andújar; lo mismo ocurrió con César González, y otra vez Cólzera. Todo en el primer tiempo.

En la parte complementaria, Huracán volvió a tener el control del terreno y la pelota, pero se quedó con diez por una irresponsabilidad de Cólzera al cometerle una falta a Desábato. Estudiantes se adelantó y su técnico ensayó algunas variantes.

Sin embargo, los minutos fueron corriendo y la diferencia numérica no se notaba. Huracán siguió apostando al triunfo, aunque a través de una contra salvadora. Martínez hizo ingresar al pibe Pastore por Barcos, que tuvo una tardecita de aquellas errando dos goles imposibles de creer.

Y en base a su velocidad comenzó a generar problemas en el fondo albirrojo. Primero fue un taco hacia atrás que aprovechó Barrientos sacando un remate muy fuerte que dio en Laverni. Dos minutos más tarde llegó el gol: Esmerado recuperó una pelota a 25 metros del arco, se acomodó y le dio con justeza y la pelota viajó a la red.

Fue el delirio, el desahogo de su gente y tres puntos vitales para salir del fondo. De a poquito, Huracán va encontrando su rumbo. Para empezar, se hizo un flor de regalo para su centenario. Una victoria que invita a soñar con un futuro mejor.

TODOS LO ABRAZAN AL GATO ESMERADO. LA MEJOR MANERA DE FESTEJAR UN CUMPLEAÑOS ES CON UNA VICTORIA, ¿NO HURACAN?

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