Un humo que se mantiene

La mayoría de los porteños observa que es escaso el cumplimiento de la norma que prohíbe fumar en lugares cerrados. En ciudades donde se aplica la prohibición total, esa percecpión es notoriamente más elevada, según un estudio de Aliar.
Para la mayoría de los porteños, la ley que establece lugares libres de humo de tabaco se cumple "poco o nada": sólo el 33 por ciento de la población percibe un "alto cumplimiento" de la prohibición de fumar en lugares públicos. Así lo indica una encuesta efectuada por la entidad Aliar, dedicada al tema. Las cifras contrastan con las de Tucumán, Bahía Blanca o Mendoza, donde más del 70 por ciento de la población percibe un alto cumplimiento de la ley. La clave estaría en que estas ciudades cuentan con leyes que establecen locales ciento por ciento libres de humo, mientras que la ley porteña –como la bonaerense o la de Río Gallegos– admite "sectores para fumadores" en locales públicos. En relación con el debilitamiento de la normativa, casi un tercio de los encuestados porteños admitió estar expuesto al humo de segunda mano en sus propios lugares de trabajo; en las provincias ciento por ciento, esta proporción también es mucho menor. El incumplimiento afecta en especial a los jóvenes, ya que es particularmente grave en las discotecas y pubs y... en la Universidad de Buenos Aires. Existe ya en la Legislatura porteña un proyecto de ley que garantizaría ambientes públicos sin humo, pero la Comisión de Salud no le ha dado curso; es que, también, "en la Legislatura se fuma muchísimo", según atestiguó la titular de Aliar.

La encuesta incluyó a 2080 personas en 13 ciudades del país. A nivel nacional, el 96 por ciento se manifestó "de acuerdo con las leyes de ambientes ciento por ciento libres de humo". La ciudad de Buenos Aires mostró un porcentaje de acuerdo similar, compuesto por el 98 por ciento de los no fumadores y por el 87 por ciento de los que sí fuman. "El acuerdo con los ambientes ciento por ciento libres de humo ya está instalado en la población", observó Verónica Schoj, titular de la Alianza Libre de Humo Argentina (Aliar). "Es similar en personas de distintas edades y de los más distintos niveles educativos, aunque las personas de niveles sociales más bajos advierten que, en los lugares a los que acceden, el cumplimiento es menor", agregó.

El 29 por ciento de los encuestados de la ciudad de Buenos Aires declaró estar "expuesto a humo de tabaco ajeno en su lugar de trabajo", pese a que la ley lo prohíbe. En cambio, esta proporción está por debajo del 20 por ciento en los lugares del país con normativas ciento por ciento libres de humo: sólo el 18 por ciento en Córdoba, el 17 por ciento en Mendoza y el 16 por ciento en Neuquén respiran humo ajeno en sus horas de trabajo. Es que "habilitar lugares para fumar en un sector tan visible como el gastronómico actúa como un caballo de Troya que debilita la ley y la banaliza, como si el problema fuera la ‘molestia’ de los no fumadores y no la situación sanitaria de los trabajadores gastronómicos –afirmó Schoj–: tratándose de sustancias como el amianto, la ley no permite que algunos trabajadores sigan expuestos a ellas; el tabaco origina más mortalidad laboral que el amianto, pero no está reconocido como riesgo laboral."

Es cierto que "muchas personas que trabajan en oficinas donde no se puede fumar consideran que eso es muy bueno, pero algunas de ellas quieren que en bares y restaurantes haya lugares para fumar: ¿los trabajadores de esos lugares no merecen protección?", pregunta el informe de Aliar.

Así se llega al dato general de que, en Buenos Aires, sólo el 33 por ciento de los encuestados percibe "un alto cumplimiento de la norma sobre ambientes libres de humo". En cambio, en Bahía Blanca, el 79 por ciento percibe alto cumplimiento; en San Miguel de Tucumán, el 75 por ciento; en Mendoza, el 71 por ciento. En resumen, "en jurisdicciones ciento por ciento libres de humo, aproximadamente los dos tercios de la población perciben un buen cumplimiento; en ciudades donde se permiten lugares para fumar, como Buenos Aires o Río Gallegos, la percepción de cumplimiento cae a un tercio".

La jurisdicción que encabeza el cumplimiento es Bahía Blanca: "Esta ciudad, ciento por ciento libre de humo, encargó a su Dirección de Bromatología controlar efectivamente el cumplimiento de su norma, hizo una campaña educativa con folletería en los negocios e involucró a la sociedad civil", contó Schoj.

En la Legislatura porteña existe un proyecto de ley, presentado por la diputada Alicia Bello, para modificar la normativa actual estableciendo ambientes públicos ciento por ciento libres de humo, pero la propuesta no fue aprobada hasta ahora por la Comisión de Salud. "¡Y en los lugares públicos de la Legislatura se fuma muchísimo!", comentó la titular de ALIAR, que fatigó sus pasillos "tratando de contrarrestar el lobby de las tabacaleras". Schoj advirtió que "las dos mayores ciudades de América latina, México DF y San Pablo, sancionaron recientemente ordenanzas ciento por ciento libres de humo. Buenos Aires, que se pretende como ciudad de punta en lo cultural, está quedando atrás".

En la Argentina, el 30 por ciento de la población está protegida por normativas ciento por ciento libres de humo, que abarcan seis provincias y más de 20 ciudades.

Comentá la nota