Humilde sugerencia: ir más seguido a la biblioteca.

Humilde sugerencia: ir más seguido a la biblioteca.
Por: Jorge Lanata.

La presidenta dijo que intelectuales como Jauretche, Scalabrini Ortiz, Manzi o Discépolo fueron "casi silenciados" por los medios de su época. Lo intersante de la cita presidencial es su inexactitud.

Sin sonrojarse y mirando a los ojos de Julio De Vido la presidenta afirmó en la Biblioteca Nacional que debemos “ejercitar el pensamiento audaz, no sometido a las reglas que vemos directamente en los medios de comunicación, en los cuales se repite casi monocordamente un libreto que nunca se sabe quién lo elabora, pero que todos tenemos fuertes sospechas respecto a qué intereses responden”. Los aplausos posteriores dejaron en evidencia que los asistentes ignoraban que fue el presidente Kirchner quien autorizó la fusión de Cablevisión y Multicanal, o quien extendió las licencias de los medios que ahora su co-presidenta fustiga. Pero Carta Abierta ya tendrá alguna justificación para dar sobre eso. Mientras Horacio “Otis” González y José Nun cambiaban sonrisitas con el ministro planificador, la presidenta agregó: “Éste es el gran desafío; lo hicieron grandes pensadores en el medio del silencio. Arturo Jauretche, Escalabrini Ortiz, tantísimos argentinos que no aparecían en los medios de la época. Si uno lee los diarios de aquel entonces nunca va a encontrar a un Arturo Jauretche o lo que decía un Raúl Escalabrini Ortiz, o lo que decía un Homero Mansi o un Enrique Santos Discépolo; al contrario, estaban casi silenciados”. La cita fue levantada textualmente de la página de la Presidencia en internet (la de la Biblioteca no estaba actualizada y ni siquiera mencionaba el acto), y los apellidos en bastardilla están, en efecto, mal escritos: la presidenta se refiere a Scalabrini y Manzi.

Lo interesante de la cita presidencial es su inexactitud: ninguno de los intelectuales citados fueron ignorados por los medios de su época y, cuando con dos de ellos sucedió algo que podría calificarse así, fue durante el segundo gobierno peronista.

Homero Nicolás Manzione Prestera (Homero Manzi, 1907-1951) fue, como se sabe, un letrista y director de cine argentino, autor, entre otros tangos, de “Malena”, “Barrio de tango” y “Sur”. Manzi fue afiliado radical y militante yrigoyenista y fue expulsado de sus cátedras de Literatura y Castellano por el golpe de Uribiru, que lo encarceló un breve período. Participó de la fundación de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) con Jauretche, Dellepiane y Scalabrini Ortiz. Ya entonces había musicalizado varias películas y produjo, entre otros, el guión de Nobleza gaucha, la película muda de mayor éxito del cine argentino. Escribió, durante esos años: Con el dedo en el gatillo (1940), Huella (1940), Confesión (1940), Fortín alto (1941), El camino de las llamas (1942), El Viejo Hucha (1942), Ceniza al viento (1942), La guerra gaucha (1942), Eclipse de sol (1943), Todo un hombre (1943), Su mejor alumno (1944), Pampa bárbara (1945), Donde mueren las palabras (1946), Rosa de América (1946), Nunca te diré adiós (1947), Pobre mi madre querida (1948), De padre desconocido (1949), El último payador (1950), Escuela de campeones (1950), Con la música en el alma (1951). De estas últimas, en El último payador y Pobre mi madre querida fue, también, el director de la película. Manzi no se alejó del radicalismo durante la Unión Democrática y recién a fines de 1947 se acercó al general Perón. Escribió entonces “Versos de un payador al general Juan Perón”. En 1948 fue electo presidente de Sadaic. No parece, para volver a las palabras presidenciales, el retrato de un “casi silenciado”.

Si alguien pudiera considerarse dueño de las palabras, a Don Arturo Martín Jauretche (1901-1974) le corresponde la escritura de “cipayo”, “vendepatria” y “oligarca”. También fue radical yrigoyenista y tomó las armas para combatir a la dictadura de Uriburu. Escribió, en la cárcel, un poema gauchesco, El Paso de los Libres, publicado en 1934 con prólogo de Borges. Hombre de Domingo Mercante y próximo al ministro de Economía Miguel Miranda, Jauretche proponía un perfil industrializador durante la guerra en Europa. Fue presidente del Banco Provincia entre 1946 y 1951. Cuando Mercante se enfrentó a Perón, Jauretche abandonó su cargo y se retiró a la vida privada. Volvió a aparecer después del golpe del 55 fundando el periódico El Líder y el semanario El 45, donde defendió los diez años de gobierno popular. La Libertadora, que hasta entonces no lo había perseguido, lo forzó al exilio en Montevideo. Publicó en 1957 Los profetas del odio (una respuesta a Ezequiel Martínez Estrada y su Radiografía de la pampa), en 1959 publicó Política nacional y revisionismo histórico, en 1962 FORJA y la Década Infame, luego Filo, contrafilo y punta. A esa altura sus ensayos habían logrado una importante repercusión pública: en 1966, El medio pelo en la sociedad argentina, en 1968 el Manual de zonceras argentinas y en 1972 el primer volumen de sus memorias.

Raúl Scalabrini Ortiz (ex Canning, 1858-1959) fue ingeniero y político y poeta. Trabajó como periodista en La Nación, El Mundo, Noticias Gráficas y dirigió y fundó el diario Reconquista. Para Jauretche, Scalabrini fue “la mitad de FORJA”, su trabajo como investigador de la influencia del capital británico en la Argentina fue fundacional. Escribió: La manga (cuentos, en 1923), El hombre que está solo y espera (1931), Política británica en el Río de la Plata (1936), Los ferrocarriles, factor primordial de la independencia nacional (1937), El petróleo argentino (1938) Historia del Ferrocarril Central Córdoba (1938), Historia de los ferrocarriles (1938), Historia del primer empréstito (1939), Historia de los ferrocarriles argentinos (1940), La gota de agua (1942), Los ferrocarriles deben ser del pueblo argentino (1946), Defendamos los ferrocarriles del Estado (1946), Tierra sin nada, tierra de profetas (1946), Yrigoyen y Perón, identidad de una línea histórica (1948), El capital, el hombre y la propiedad en la vieja y nueva Constitución Argentina (1948), Perspectivas para una esperanza argentina (1950), Aquí se aprende a defender a la Patria (1957). Escribe el insospechado Norberto Galasso: “Pero si bien Perón reconoce en varias oportunidades el aporte ideológico de Scalabrini, su gobierno no le brinda el acceso a los medios para que difunda su pedagogía nacional. La burocracia peronista, por su parte, choca con este místico de la política, contumaz crítico de toda desviación o inconducta. Por ello se retrae de la vida pública y se dedica a plantar álamos en la costa del Paraná”.

Enrique Santos Discépolo Deluchi (1901-1951) es el autor de Yira yira, Chorra, Esta noche me emborracho, Cambalache, Uno, Cafetín de Buenos Aires y tantos otros. Fue compositor, músico, dramaturgo y cineasta. Escribió: Melodías porteñas (1937), Cuatro corazones (1939, también la dirigió) Un señor mucamo (1940, autor y director), Caprichosa y millonaria (1940 autor y director), Confesión (1940), Una luz de una estrella (1941, también director), Fantasmas en Buenos Aires (1942 autor y director), Cándida, la mujer del año (1943, autor y director), Yo no elegí mi vida (1949) y El hincha (1951). En noviembre de 1951 la muerte lo sorprende en pleno éxito radial de su personaje Mordisquito, a través del que hizo pública su militancia peronista. Para volver a citar a la presidenta, sería éste el caso de uno de los “desconocidos” más populares del país.

Entre tantas “ideas audaces” nadie tuvo la feliz ocurrencia de corregir a Cristina, o de leer antes lo que alguien (a quien tampoco corrigieron) escribió. La acompañaban el secretario de Cultura, el director de la Biblioteca y el ministro de Peajes. Nuestra humilde sugerencia es que haga más frecuentes sus visitas a la Biblioteca. No cuesta nada pedirle al helicóptero que pare en Libertador y Austria para leer un poco. Eso sí, por favor, suba por la escalera.

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