Hugo Germán presidirá Directorio de la Tamse

Raúl Merino asumió ayer como secretario de Transporte
Finalmente, Daniel Giacomino optó por más de lo mismo: un hombre del saliente Raúl Merino para presidir el Directorio de la Tamse. Ayer, al asumir Merino como secretario de Transporte, se blanqueó la designación de Hugo Germán como titular de la empresa municipal de transporte. La vocal Marisa Daso pasa como directora de Transporte. Esta es reemplazada en el Directorio por Juan Masa, quien a su vez retiene el cargo de gerente de tráfico. Los actuales vocales Eugenio Landini y Eduardo Casadivio (obrero) completan el cuadro.

Germán, un ingeniero mecánico de 58 años incorporado por Merino en 2008 como asesor del Directorio, tiene en su foja de servicios pasos por Renault e Iveco Argentina y Brasil.

La recordada expulsión de 2004 de Hugo Cassalino -verdugueado por Luis Juez como "inútil" ante los micrófonos del periodismo local- ha sido un símbolo de la calidad de las decisiones que se han tomado sobre la Tamse, un verdadero símbolo de lo que no debe ser una empresa del Estado.

Es cierto que nunca como con el ex intendente los nombramientos han sido tan desafortunados. Otro "famoso" titular de la Tamse fue Pompillo Sartori, eyectado en 2005 del cargo cando se lo descubrió en una tienda comprando trajes y otras prendas con la chequera de la empresa.

Pero, en líneas generales, la improvisación ha estado a la orden del día. Al asumir, Daniel Giacomino probó con Marcelo Cáceres. Fue un paso fugaz, pero aun así los resultados fueron medibles: malos. Luego fue el turno de Merino. El ex diputado nacional traía los mismos pergaminos que lo convencieron a Juez para llevarlo a la política: un buen directivo de Volkswagen.

Sin embargo, la empresa siguió generando balances tan rojos como cuando la presidía Walter Nostrala (que hoy desde su banca de concejal endereza el índice acusador sin ninguna autoridad).

Merino tiene un relato más piadoso de su gestión, algo atendible y hasta respetable, pero no necesariamente para compartir.

Tras el tarifazo de diciembre en el precio del boleto (33%), la empresa municipal ha mejorado los números y hoy tiene, según Merino, un déficit mensual inferior a los $ 3 millones, teniendo en cuenta que $ 2,6 millones son para pagar los créditos con los que se compraron los 250 colectivos que integraron la primera flota de la Tamse (lo anterior era sólo chatarra rodante).

No obstante, se trata sólo de un déficit operativo (diferencia entre ingresos y egresos), porque el déficit real, computando la falta de amortización del capital que demandó la adquisición de la flota, es muy superior.

Basta tener en cuenta que la flota tiene ya 5 años, los mejores -en costos de mantenimiento y prestaciones- de sus 10 de expectativa de vida, y no se ha hecho reserva de un centavo para renovarla.

Si uno supone que Germán va a la Tamse decidido a torcer la historia y hacer que la empresa al menos achique sus costos, no estaría claro si lo que debiera hacerse es felicitarlo o compadecerse por su designación. Si va sólo a durar

-lo más probable- la situación será más llevadera para él, no para la ciudad.

Dos rasgos básicos de la Tamse conforman su identikit: una planta de 1.500 empleados conformada con los choferes residuales del servicio y 378 vehículos (279 colectivos, 60 diferenciales y 39 trolebuses) para cubrir el 40%. Se trata de relaciones muy desmejoradas de las que muestran las dos privadas y que explican su presente.

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