Los huerteros perdieron el 80 por ciento de la producción

La lluvia ahogó las raíces y "se perdió el 80 por ciento" de la producción de los tres parques huertas promovidos por la Municipalidad para la ejecución de la agricultura urbana, según estimó el responsable del programa, Antonio Latucca. El mal tiempo afectó a más de 100 familias que viven, en parte, de esos cultivos. Ahora evalúan la posibilidad de emitir un bono para subsidiar la actividad, pero el anuncio lo haría el municipio el mes próximo.
  Adrián Archento es el encargado del parque huerta Molino Blanco, un predio de 3 hectáreas ubicado en Ayacucho y Guillermo Tell, a metros del arroyo Saladillo.

   Allí trabajan 20 personas cultivando verduras, árboles frutales y plantas aromáticas. Para la mayoría es la principal fuente de ingreso. Este verano fue nefasto. Pero los huerteros ya están preparando abono para mejorar la tierra y volver a empezar. Mientras tanto, trabajarán para que la Municipalidad emita un bono a modo de subsidio.

Verde, verde. Antes de que amanezca, Ida Pinto se levanta para regar las plantaciones de su parcela. Hay tiempo hasta las 10 porque después el sol quema todo.

   Matías Aguirre tiene 23 años y también tiene una huerta. "A las 6 de la tarde se puede volver a regar", contó en medio de las plantaciones de hierbas aromáticas. "Hago changas pero espero poder vivir de esto", dijo señalando las plantitas listas para vender.

   Estas son apenas algunas de las historias que se entretejen en el parque huerta Molino Blanco.

   "Este año estamos en crisis. Perdimos todo: calabaza, acelga, berenjena, tomate y zapallito", enumeró Archento. "Se salvaron las plantas aromáticas y los plantines".

  El encargado del lugar es experto en toda clase de plantas. "Trabajé como mozo en restaurantes importantes y también fui piquetero, pero me di cuenta de que no se puede vivir del asistencialismo. Lo importante es aprender y poder trabajar de lo que uno sabe", relató el hombre que desde hace 8 años hace cursos de capacitación sobre agricultura orgánica y

ecológica.

   "Este lugar era un gran basural", indicó demarcando el perímetro de Guillermo Tell y Ayacucho, que ahora se convirtió en un gran campo de cultivo para la zona.

Comentá la nota