Huellas de las últimas elecciones

Huellas de las últimas elecciones
El bloque K en la Legislatura ya sufrió tres bajas. En pocos días más se dividirá y dejará de funcionar como tal. Quienes manejan las riendas del PJ porteño también consideran que es necesario reorganizarlo. La idea es llamar a internas abiertas.
La bancada K en la Legislatura porteña tiene los días contados: su disolución empezó hace unos días, cuando tres legisladores dejaron ese espacio para formar el bloque peronista y culminará esta semana –o a más tardar la próxima– cuando los siete que aún siguen agrupados bajo el nombre Frente para la Victoria se dividan en dos grupos. Los realineamientos son producto del escenario planteado tras las elecciones del pasado 28 de junio y alcanzan también al PJ porteño, cuyos dirigentes pretenden reorganizar el partido y renovar sus autoridades.

El bloque del Frente para la Victoria tiene cinco años de historia legislativa. Lo formaron en 2004 tres legisladores que habían ingresado a la Legislatura de la mano de Miguel Bonasso y su Partido de la Revolución Democrática –entre ellos, Diego Kravetz, quien aún sigue siendo su jefe– y otros tres kirchneristas que habían conseguido sus bancas como candidatos de la lista de Fuerza Porteña, la coalición con la que Aníbal Ibarra consiguió su reelección como jefe de Gobierno.

Con el correr de los años y la consolidación de la presidencia de Néstor Kirchner, el bloque del Frente para la Victoria llegó a tener 18 miembros, a pesar de que los kirchneristas y sus aliados nunca llegaron a sacar más del 23 por ciento en las elecciones legislativas locales. Tras la reciente salida de tres legisladores, hoy sólo lo integran siete.

Los que se fueron el lunes pasado son Juan Manuel Olmos, Silvina Pedreira e Inés Urdapilleta, quienes se identifican orgánicamente con el PJ porteño y formaron el bloque peronista. Los dos primeros responden al referente del gremio de encargados de edificios Víctor Santa María. De los tres, sólo Pedreira tiene mandato más allá del próximo 10 de diciembre.

"Los que creemos que el peronismo debe ser la estructura política que nuclea a las demás fuerzas afines y no al revés, tomamos la decisión de expresarlo en nuestra acción legislativa", consignaron al separarse del bloque del Frente para la Victoria. Y agregaron: "Creemos, como peronistas porteños, que se debe trabajar con el eje puesto en la renovación del peronismo del distrito para que vuelva a ser una alternativa para los vecinos de Buenos Aires."

Kravetz, Christian Asinelli, Alicia Bello, Pablo Failde, Silvia La Ruffa, Juan Cabandié y Sebastián Gramajo mantienen la bancada K, pero no por mucho tiempo: aún falta una charla final para hacer la división de bienes, pero todos dan por hecho que Cabandié y seguramente Gramajo seguirán camino por su lado y el resto por otro. "El bloque del Frente para la Victoria está en proceso de extinción. No pasa de esta semana o, a lo sumo, de la otra", vaticinan.

El grupo mayoritario continuará a las órdenes de Kravetz, quien mantiene como referente a Alberto Fernández. Desde ese sector se cuestiona el rumbo actual del kirchnerismo, así como la estrategia para las últimas elecciones que Néstor Kirchner definió en Olivos junto a Daniel Filmus.

El cortocircuito se hizo evidente cuando el senador porteño acudió al llamado al diálogo que formuló Mauricio Macri. Ese día Kravetz advirtió que Filmus "no tiene representación ni partidaria ni legislativa" y remató: "La última vez que se comprometió con algún tema de la ciudad fue aproximadamente hace dos años. Tan es así que el 28 de junio el 90 por ciento de los vecinos y vecinas no lo eligieron".

Aquellos que no están dispuestos a seguir los pasos del grupo comandado por Kravetz alientan las sospechas de que en realidad están en busca de nuevos horizontes políticos. "Nosotros –dicen para marcar la diferencia– no creemos en el kirchnerismo sin Néstor y Cristina."

El magro resultado electoral de pasado 28 de junio también motoriza los movimientos dentro del PJ porteño. Como denota el comunicado de los tres legisladores que ya abandonaron el bloque del Frente para la Victoria, la dirigencia del partido nunca terminó de digerir la apertura del kirchnerismo hacia la centroizquierda y pretende convertirlo en eje de un armado político para 2011.

Las charlas entre peronistas se multiplicaron en los últimos tiempos e incluyen a Jorge Telerman, quien a su vez estuvo esta semana –junto a Hilda "Chiche" Duhalde, Jorge Sarghini y Gerónimo "Momo" Venegas, entre otros– en el lanzamiento de Rumbo Justicialista. Se trata de un espacio peronista que propone una construcción ajena al PRO y parece destinado a tentar a Felipe Solá a finalizar su sociedad con Macri y Francisco de Narváez.

Aunque en términos formales la presidencia del PJ porteño está en manos de Fernández, la conducción la ejerce una Comisión de Acción Política, cuyo mandato está vencido pero será prorrogado por el consejo del partido. La idea de quienes manejan las riendas del peronismo es ampliar esa comisión para permitir que todos los sectores partidarios estén representados y convocar también a figuras como Rafael Bielsa, Ginés González García, el propio Telerman e, incluso, Roberto Lavagna a participar de la reorganización. La meta es convocar a internas abiertas para la renovación de autoridades en el segundo semestre del año que viene.

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