Huellas sin dueño en el caso García Belsunce

En la casa de Pilar hay rastros de un sospechoso aún no identificado
En una pared de la antesala, en la planta alta de la casa que compartían María Marta García Belsunce y su esposo, Carlos Carrascosa, en el country Carmel, de Pilar, hay tres huellas digitales de una mano izquierda. La identidad de su dueño es, a casi siete años del asesinato de la mujer, un acertijo, como lo es el de los restos de sangre que denotan la presencia, en la escena del crimen, de personas también desconocidas.

Aquellas "huellas latentes", como se denomina en criminalística a las impresiones dactilares sin dueño conocido halladas en la escena de un crimen, no son de la víctima ni de su marido, condenado sorpresivamente, hace cuatro días, a prisión perpetua. Tampoco de su cuñado Guillermo Bártoli (sospechoso de la coautoría, según el fiscal Diego Molina Pico) o de alguna de las casi 200 personas que, como testigos o acusadas, estuvieron vinculadas con este resonante caso.

El fiscal de Pilar Gonzalo Aquino, que hace un año y medio reemplazó a Molina Pico, está abocado a desentrañar el misterio de las huellas. Una de sus últimas medidas fue pedir a la Policía Federal y a Interpol que cotejen aquellas huellas con los registros criminales nacionales e internacionales, en busca de coincidencias con las de otro asesinato o con las impresiones dactilares de algún sicario extranjero o local.

La cuestión de las huellas que denotan la presencia en la casa de personas ajenas al círculo de familiares y amistades de la víctima sigue irresuelta, y el ADN de los restos de sangre hallados en la escena del crimen no coincide con los rasgos genéticos del viudo y de Bártoli. No obstante, la Cámara de Casación Penal bonaerense revocó la sentencia con la que el Tribunal Oral N° 6 de San Isidro había responsabilizado a Carrascosa como encubridor del crimen y lo condenó a prisión perpetua como autor de la muerte de su mujer.

Contra lo que había entendido el tribunal de juicio, Casación consideró que Carrascosa había estado en la escena en el momento del asesinato. A pesar de no contar con el arma homicida o con rastros científicos concretos (como aquellas huellas), conjeturaron que el factor temporal bastaba para colocarlo en situación de haber podido cometer el crimen, idea reforzada por los actos desplegados más tarde por Carrascosa y algunos familiares y amigos suyos, tendientes a instalar la idea de que la muerte había sido producto de un accidente doméstico, a evitar la acción de la policía y a deshacerse de todo elemento comprometedor, como el famoso pituto.

Si las huellas en la escena del crimen no son de Carrascosa o de su cuñado, tampoco incriminan a quienes la defensa del viudo y el resto de la familia de la víctima señalan como responsables del crimen: Nicolás Pachelo, un vecino con el cual la víctima había tenido problemas previos (lo acusaron, incluso, de haber secuestrado la perra de María Marta), y uno de los vigiladores del country, José Ortiz, de quien algunos de sus ex compañeros dijeron que entraba en casas de Carmel para robar.

Fuentes judiciales explicaron que la idea de comparar las huellas encontradas en la casa de la víctima con las de un sicario encontró inspiración en los lineamientos de su acusación en la primera audiencia del juicio oral contra Carrascosa del fiscal natural del caso, Molina Pico, quien había sugerido entonces que el homicidio habría sido ejecutado por orden del mexicano cartel de Juárez.

Durante los últimos 18 meses, el fiscal Aquino recorrió el último trayecto que hizo María Marta antes de que la mataran, entre la casa de su hermana, Irene Hurtig (donde su esposo estaba viendo el River-Boca que se jugó aquel lluvioso domingo de octubre de 2002); reconstruyó las circunstancias del homicidio e interrogó a más de cien testigos.

Además, ordenó realizar peritajes en un revólver calibre 38 hallado en una zanja dentro del country Carmel con los que descartó que se tratara del arma homicida. Por último, hace diez días rechazó un pedido de los abogados de la madre de García Belsunce para revisar el pozo ciego de la casa de Pachelo, el principal sospechoso del homicidio, según la familia de la víctima.

Los querellantes, que buscan probar que el asesino es ajeno al círculo íntimo de la víctima y de Carrascosa, presentaron aquella solicitud porque la mujer que alquiló la casa donde vivía Pachelo en el momento del asesinato dijo que la cámara séptica había sido rellenada con cemento.

Recompensa y novedades

Otra de las medidas impulsadas por el fiscal Aquino fue la de solicitar al gobierno provincial que ofreciera una recompensa por el caso. El Poder Ejecutivo bonaerense, a través del Ministerio de Seguridad provincial, ofrece hasta 150.000 pesos para quien aporte datos que contribuyan a resolver el homicidio. El ofrecimiento quedó firme en mayo del año pasado y figura en la resolución 625, rubricada por el ministro Carlos Stornelli. Hasta el momento, nadie apareció para aportar datos concretos.

Con todas las medidas impulsadas por Aquino el último año y medio, la causa penal en la que se investiga el crimen de Carmel ya acumuló 40 cuerpos, de 200 fojas cada uno.

En los próximos días el caso producirá novedades en tres frentes. Por un lado, sigue adelante en la fiscalía de Pilar la investigación para tratar de identificar al autor material del asesinato, con la novedad de que, a instancias de la decisión de Casación, se debe investigar a dos allegados a Carrascosa como coautores: según las sospechas de Molina Pico, la media hermana de María Marta, Irene Hurtig, y el esposo de ésta, Guillermo Bártoli.

La Justicia de San Isidro también debe definir la fecha en la que se hará la audiencia previa al juicio oral contra los siete procesados por el encubrimiento del homicidio. Cuatro son familiares de la víctima. A través de sus abogados, en una sesión que se realizará el mes próximo, ofrecerán los testigos para que declaren en el juicio oral, que comenzará en junio de 2010.

Y la Suprema Corte bonaerense, a instancias de la defensa, deberá definir si acepta revisar el fallo de Casación que condenó por homicidio a Carrascosa. "Nunca un tribunal de Casación revocó un fallo de un tribunal oral como lo hizo ahora. Lo máximo había sido ordenar un nuevo juicio, pero nunca se condenó a nadie sin haber escuchado a los testigos del debate", dijo uno de los defensores.

Claves

* Pesquisa : el fiscal pidió a Interpol y a la Policía Federal que cotejen las huellas con los registros de otros casos y con antecedentes de sicarios nacionales y extranjeros. Se sabe que no son de la víctima, de Carrascosa ni de su familia.

* Recompensa : por pedido del fiscal, el gobierno bonaerense ofrece hasta 150.000 pesos para quien dé datos esclarecedores.

* Peritajes : se descartó como arma homicida un revólver calibre 38 hallado en una zanja en el country. El fiscal rechazó revisar el pozo ciego de la ex casa de Pachelo.

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