Huellas de carbono, preocupación de la vitivinicultura

Los analistas miran con cuidado cómo se armará este protocolo en 2010 ya que, de incurrir en errores, puede constituirse en una barrera paraarancelaria para los productores pymes de los países emergentes de las producciones vitivinícolas.
Una huella de carbono es "la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto", (UK Carbón Trust 2008). Tal impacto ambiental es medido llevando a cabo un inventario de emisiones de GEI. Una vez conocido el tamaño de la huella, es posible implementar una estrategia para reducirlo. El concepto nació en la discusión de la huella ecológica, de la cual la huella de carbono es un subconjunto.

Aplicada a la industria vitivinícola, el vicepresidente del INV, Héctor Voena, al regreso del país europeo, dijo que "es una trazabilidad que se aplica desde el viñedo hasta la distribución del producto, hasta el punto final de distribución". Esto ha cobrado reciente notoriedad en la última reunión de la Organización Internacional del Vino porque "hay una creciente movida ambiental donde lo que se pretende es proteger el medio ambiente y tratar de contaminar menos".

La realidad es que la situación preocupa sobremanera al mundo de la vitivinicultura y esto lo expresó el titular de la COVIAR, el ingeniero José Molina. "El tema de la huella de carbono, el calentamiento global, los alergénicos y el nivel máximo de residuos de pesticidas, con temas que se hablaron en su momento, explicó el dirigente.

Lo cierto es que en el tema de la huella de carbono hay que determinar "la metodología y su validación entre todos los países para determinar el volumen de emisiones de gases que afectan al calentamiento global", explicó. Las reuniones que se están desarrollando giran en torno a la definición de metodologías y para esto "habrá un encuentro en septiembre de este año en Mendoza". Los países que participarán del encuentro son Estados Unidos, Canadá, Chile, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda y Georgia –que fue incorporada al nuevo mundo del vino- y posiblemente se incorporen Hong Kong y China.

Lo cierto es que como se determine la metodología de medición de los niveles de emisiones preocupa a los países emergentes en materia vitivinícola. Molina explicó que "se va a transformar en una barrera paraarancelaria y puede generar que los países que están más desarrollados en el tema sean más competitivos".

Así las cosas quienes se verán en problemas a la hora de competir con este nuevo tipo de control serán las pymes. "A ellas se les va a poner un freno para seguir creciendo", dijo Molina. Este tipo de empresas por tener un menor volumen de producción tendrían más dificultades a la hora de llegar a los grandes mercados del mundo. También marcará un techo a los países que tienen políticas agresivas en cuanto a ganar mercados, pues los que tienen mayores espaldas competitivas podrán imponer su presencia y actuar, como ya se dijo, imponiendo una barrera arancelaria, más allá que la intención sea buena en cuanto a la preservación del medio ambiente.

La realidad indica que desde hace un tiempo a la fecha se han venido realizando algunos encuentros que tienen que ver con la definición de acciones a seguir. La participación en la definición de este tipo de políticas tiene un rol esencial cancillería, por "lo que se harán varias reuniones en este año. Por esto venimos trabajando en forma constante con cancillería y el Instituto Nacional de Vitivinicultura", finalizó el ingeniero Molina. GR.AP.

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