Huella de carbono, una exigencia para la vitivinicultura

El vicepresidente del INV, Héctor Voena, recientemente llegó de Croacia de la reunión de la Organización Internacional de Vino, donde se habló de desarrollar un protocolo sobre la huella de carbono para aplicar a la industria. El funcionario explicó que se tiene que partir desde el producto y tener cuidado porque se puede convertir en una barrera paraarancelaria.
Una huella de carbono es "la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto", (UK Carbon Trust 2008). Tal impacto ambiental es medido llevando a cabo un inventario de emisiones de GEI. Una vez conocido el tamaño de la huella es posible implementar una estrategia para reducirlo. El concepto nació en la discusión de la huella ecológica, de la cual la huella de carbono es un subconjunto.

Aplicada a la industria vitivinícola, el vicepresidente del INV, Héctor Voena, dijo que "es una trazabilidad que se aplica desde el viñedo hasta la distribución del producto hasta el punto final de distribución". Esto ha cobrado reciente notoriedad en la última reunión de la Organización Internacional del Vino porque "hay una creciente movida ambiental donde lo que se pretende es proteger el medio ambiente y tratar de contaminar menos".

El experto analizó el tema y a su vez advirtió que esto puede tener sus problemas. "En razón de estas cuestiones hay grupos ultrambientalistas que pueden decir que no compremos productos de lejos porque contaminamos mucho". Este planteo se puede convertir en un arma de doble filo para la vitivinicultura de Sudamérica, ya que se puede convertir en una barrera paraarancelaria para los productos de la región que se quieran comercializar en el viejo continente. Estos grupos, en su mayoría, lo que pretenden es proteger la mano de obra local y generar una competencia con los productos que se puedan insertar en sus mercados.

"Cuando hacés un producto terminado desde el momento en que sale del puerto hasta que llega a la cadena de distribución se miden los gases que contribuyen al efecto invernadero en el flete", explicó el funcionario. A esto se le suma la distribución y la producción de los distintos productos relacionados con la vitivinicultura.

La realidad es que hace tiempo se viene hablando de la huella de carbono, el tema es que "la OIV lo ha tomado de manera más formal, para ello ha conformado una comisión que armará un protocolo para exponerlo en octubre", explicó Voena. Este encuentro se produciría en Sudáfrica y se discutirá sobre la estructura y las características de este futuro protocolo de la OIV.

Para calcular la huella de carbono viene un software, en el cual las bodegas podrán determinar cuál es el porcentaje de gases que emiten. Las diferentes industrias tendrán que adquirirlo para poder cumplir con los requerimientos que se plantean. "Para avanzar en la implantación de esta norma se tendrán en cuenta acciones como las ISO 14.000 que se refieren al medio ambiente, la 14.040 y la 14.044 más un objetivo que es enfocarse el producto vino", remarcó Voena.

Hay quienes dicen que también se debe tener en cuenta cuánto es lo que contamina la compañía en cuestión, lo que amplía el espectro de contaminación que tiene la empresa.

El vice del INV dijo que "esta medida no es de aplicación inmediata. La idea nuestra desde el Instituto es que trabajemos de manera horizontal con la industria. De momento hay que darle la atención a lo que se debe".

Hasta ahora no hay una fecha límite para su aplicación. "Una vez que se tenga este documento se irá por etapas y luego de ocho etapas de revisión, luego se aplica", remarcó Héctor Voena.

En el mundo, las exigencias sobre la preservación del medio ambiente se vienen haciendo desde hace bastante tiempo. Por ello, acciones como las Buenas Prácticas Agrícolas o las Buenas Prácticas de Manufactura o los procesos de Trazabilidad que dan en sí un currículum del producto desde que sale de la tierra hasta que llega a la mesa, se han convertido en algo indispensable a la hora de pensar comercializar los productos en los mercados del primer mundo. De este modo, la conciencia ambiental es uno de los puntos que se deben reforzar en nuestro país en el futuro cercano.

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