Una huelga intempestiva dejó a la mitad de los rosarinos sin colectivos

Una huelga intempestiva dejó a la mitad de los rosarinos sin colectivos
La situación fue confusa, pero innegable: media ciudad —la que no estaba en la cancha— ayer se quedó a pie. La razón fue una medida inorgánica tomada por los choferes de las dos empresas municipales, La Mixta y Semtur, que al mediodía paralizaron 24 de las 40 líneas de transporte de Rosario aduciendo motivos de seguridad. Las autoridades reaccionaron tarde, hasta para admitir lo que ya mostraba la calle e indignaba a impotentes pasajeros varados, pero luego prometieron "sancionar severamente y sin contemplación" a las firmas que suspendieron el servicio, a la espera de que se trasladen las penalidades pertinentes al personal.
Poco antes del mediodía, las unidades grises y azules de La Mixta, y las grises y anaranjadas de Semtur desaparecieron de las calles sin previo aviso. Por eso la mayoría de los usuarios que esperó en vano en las esquinas primero pensó que la ya floja frecuencia de las líneas, sobre todo un domingo, podía haberse resentido aún más por operativos especiales para el clásico. No faltaron los que dijeron que los coches se habían destinado al transporte hacia Arroyito.

   "No esperen más que hay paro", se escuchó gritar a un taxista en Presidente Roca y La Paz. Allí algunos entendieron que deberían empezar a caminar. Otros, los que no tenían obligación de viajar, volvieron a sus casas. La gente se indignó. Y con razón. La bronca y la falta de colectivos duró varias horas.

Por sorpresa. Lo increíble fue que al menos a dos horas de haberse registrado esa situación, inocultable porque ocurría en cada esquina, no había reacción por parte de las autoridades, que parecían atacadas por la retaguardia.

   Ante la requisitoria de La Capital, desde Servicios Públicos indicaron primero que los inspectores se encontraban en la calle controlando el esquema acordado, en virtud del clásico, con la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las empresas (Mixta, Semtur y Rosario Bus, esta última la única privada y la única que sí circuló). Un operativo notificado luego al Ente del Transporte.

   Más tarde el propio secretario del área, Gustavo Leone, aseguró que en esa reunión "no apareció ningún inconveniente" y se mostró sorprendido por el paro. Sin embargo, su tono calmo habitual sumó un condimento coloquial al asegurar que "los responsables se van a comer todas las sanciones que correspondan".

   La misma advertencia formularon tanto la gerenta del Ente del Transporte, Mónica Alvarado, como el director de Fiscalización de Transporte, Mariano Savia.

   "Vamos a labrar todas las actas de comprobación constatando la falta de servicio", dijo Alvarado, mientras Savia atribuyó la "medida inconsulta" a "un grupo de irresponsables" que dejó a la ciudad casi paralizada.

   "La Municipalidad va a sancionar severamente y sin ningún tipo de contemplación a las empresas, sean públicas o privadas, porque su función es tutelar el derecho de los ciudadanos", advirtió Savia. También dijo que hoy encomendará al cuerpo jurídico del área solicitar a las firmas que tomen las medidas pertinentes con los empleados que no cumplieron con su trabajo.

   Las versiones sobre qué disparó el paro inorgánico (aparentemente, sin anuencia de la UTA) fueron dispares. La mayoría apuntó a una interna gremial en el marco de las próximas elecciones de delegados. Pero tampoco pasó desapercibido el hecho de que las empresas que pararon fueran, justamente, las que dependen del Estado municipal.

   Desde la UTA el silencio fue de radio y los celulares permanecieron apagados. "No tenemos notificación", se limitó a decir un vocero de su titular, Manuel Cornejo. Lo mismo ocurrió con los directivos de Semtur y La Mixta: como si nada tuvieran que ver.

Los choferes. Varias horas más tarde, cuando las unidades volvieron a circular (primero las de Semtur y luego las de La Mixta), los conductores también dieron versiones encontradas.

   Algunos sostuvieron que la rotura de vidrios en varias líneas durante la madrugada llevó a los delegados gremiales a resolver unilateralmente la paralización del servicio para preservar la seguridad. Otros dijeron que habían recibido la orden de "dejar los coches adentro", acordada "entre los delegados y la empresa".

   Lo cierto es que la medida no había sido anunciada y, si se quiere, tampoco admitida a tiempo por las autoridades. Eso tomó aún más desprevenida a la gente, en un día de por sí complejo, enrarecido, de clásico en la ciudad.

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