"Hubo una ruptura sentimental".

INDEPENDIENTE: El presidente Comparada blanqueó que la relación con el plantel no pasa por su mejor momento. El grupo lo quiere ver ya. ¿Habrá paz en el asado de hoy?
Lo están esperando con los brazos abiertos. Quieren charlarlo. Palparlo. Lo leen en el diario, lo escuchan por las radios, lo ven en la TV. Pero ese mano a mano en Domínico paga en euros. Hay humo en Santo Domingo aunque nada se prenda fuego. Un patrullero por acá, un punto en la tabla por allá... Julio Comparada es el hombre que deberá levantar el muerto. Encima, las deudas, no son morales simplemente (y la platita se pone toda en el Libertadores). Aunque no se trata de tratados de economía la cuestión. El plantel necesita tenerlo cerca. Como antes. Pero cuando hay despecho... "Siempre tenés que estar cerca del grupo. Y si hay que pelearse, se pelea. Si hay que decirse cosas, se dicen. Para construir. El quiebre empezó a fines del año pasado. Tenía mucha calentura. Hubo una ruptura sentimental...", le asegura el presidente de Independiente a Olé, en franco desamor con el grupo, tras un lunes más que convulsionado entre barras entrantes y Santoros -presumiblemente- salientes. El embate presidencial no resulta novedoso. Creyó haber conformado un equipo de estrellas que, de la mano de Borghi, se estrelló contra el primer semáforo. Y debió recurrir a una gloria de la casa para intentar -en vano- levantar la puntería. Desde ahí, a pesar de la magra campaña de todos, Comparada empezó a focalizar hacia sus jugadores. En la previa a su reelección, que consiguió con el setentaylargo por ciento de los votos, llegó a ir a un entrenamiento para pedirles más actitud ("es un tema anímico", dijo). Y con el triunfo en las manos y un triste 18° puesto en el Apertura, profundizó su malestar: "Estos jugadores son, hoy, todos prescindibles". Pasó el tiempo, no mucho, aunque las sensaciones no han variado. Y los resultados tampoco...

Claro, del otro lado del mostrador tampoco son complacientes. El malestar resulta mutuo. "Tenemos que juntarnos con el presidente. Saber qué piensa, qué opina, qué va a pasar con la barra. Hace mucho que no lo vemos por acá. Queremos preguntarle qué ocurrirá con la seguridad. Es buena gente la del Consejo de Fútbol, siempre se da una vuelta por acá. Pero nos sentimos desprotegidos... Mirá lo de Tucumán. Pareciera que estaba todo preparado...", le aseguraron a este diario desde la intimidad del vestuario. Ayer, a la salida de la práctica matinal, sólo un par de jugadores se animó a referirse a la situación. Cuidaron las formas. "Julio sabe las cosas que tiene que hacer como presidente", aconsejó Leonel Núñez, sin polémicas. "Sé que estaba de vacaciones y no tuvo la chance de venir", enfrió la cosa Chuco Sosa. Unos minutos después, el propio Comparada almorzaba con Pepé Santoro y hacía de su servilleta un recordatorio. "Llamar a Rolfi", se dejaba leer. "No sé si tenemos jugadores para salir campeones, pero tampoco para estar donde estamos. Los que entran a la cancha son los chicos. Nosotros podemos apoyar desde afuera, hacer muchos esfuerzos, pero los que ganan y los que pierden son ellos...", comentaba en La Red. Igual, busca conciliación. Aunque fuera obligatoria. Este mediodía será parte de un asado con el plantel. "Acá le ganamos a Racing y listo. Hay que administrar realidades. Necesitamos estar unidos. Tampoco puedo echar a 20 jugadores...", se despide de Olé mientras intentaba reparar, apenas con una curita, la flecha rota de Cupido...

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