Hubo una puja "voto a voto" en la Provincia y el Gobierno dará la pelea "voto a voto" en el Congreso

La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de KIrchner, aguardó a tener los números oficiales finales de todo el país de los comicios legislativos para luego decidirse a ofrecer una conferencia de prensa, como sucedió a las 17:45 en el Salón Sur de la Casa Rosada
Tras la derrota sufrida por el Frente Justicialista para la Victoria en la provincia de Buenos Aires a manos del PRO y el peronismo disidente que encabezó Francisco De Narváez, la jefa de Estado descartó que vaya a impulsar cambios en el gabinete y confirmó que aceptó la renuncia de Graciela Ocaña como ministra de Salud.

Según se desprendió de la exposición inicial de la mandataria, antes de que se abriera el capítulo de las preguntas de los representantes de medios de prensa escritos, radiales y televisivos y corresponsales de medios extranjeros, el Gobierno optó por remarcar la composición que tenía el oficialismo entre 2005 y 2009 y la que tendrá tras el desarrollo de las elecciones de este último domingo 28 de junio.

"Perdimos por dos puntos (voto por voto) la provincia de Buenos Aires, pero una vez efectuado el conteo con el resultado de todo el país, tenemos que, antes de estos comicios, contábamos, en el Senado, con 37 bancas que, sumadas las de los aliados, ascendían a 43; hoy contamos con 39 (35 propias más 4 aliados)", precisó la Presidenta.

Y respecto de la Cámara de Diputados -y partiendo de la base de que el quórum para comenzar una sesión se obtiene con 129 bancas-, la mandataria puntualizó: "Teníamos 115 legisladores propios más 22 aliados (137), y con el resultado de este domingo contamos con 107 diputados propios más 27 aliados que suman 134".

Con esta interpretación de la voluntad de los argentinos expresada en las urnas, Cristina Fernández de Kirchner salió a aclarar que hubo una puja "voto por voto" en el principal distrito del país con una derrota que reconocieron por la mañana –en Olivos- Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Alberto Balestrini, pero con una composición final en ambas cámaras que habilitará una pelea "voto por voto" a la hora en que el Poder Ejecutivo remita proyectos al Congreso.

Antes de esta conferencia de la jefa de Estado ya había sucedido la renuncia del ex presidente Kirchner a la titularidad del PJ, que quedó en manos de Daniel Scioli porque era vicepresidente primero de ese cuerpo y primero en la línea sucesoria del santacruceño, quien no dudó en dar un paso al costado tras el revés en los comicios en el primer Estado argentino donde se libró la "madre de todas las batallas".

Sobre la composición del oficialismo en ambas cámaras en el Congreso Nacional, y tanto que se dijo y escribió sobre el quórum propio sin saber de qué se trata, hay que recordar que, tras el fracaso de la resolución 125 de retenciones móviles al campo, hubo una diáspora en el FpV que quedó con 115 diputados sobre los 129 que se requieren para comenzar a sesionar (con quórum).

Sin embargo, los proyectos de Movilidad de los Haberes Jubilatorios; de eliminación de las AFJP y de Expropiación de Aerolíneas Argentinas fueron aprobados sin que el Frente para la Victoria contara con quórum propio y mediante el acuerdo con fuerzas aliadas que le permitieron lograr una contundente mayoría.

A los números nos remitimos: el oficialismo sumó 140 votos positivos contra 78 negativos en diputados, y 45 a 22 en el Senado para el caso del tratamiento del proyecto de Movilidad de los Haberes Jubilatorios; 162 votos a favor y 75 votos en contra en la Cámara Baja y 46 a 18 en la Cámara Alta para el caso de la eliminación de las AFJP; y 152 votos a favor, 84 en contra y una abstención en Diputados y 42 votos afirmativos contra 22 negativos en el Senado cuando se debatió la Expropiación Aerolíneas Argentinas.

En el Gobierno se evalúa la jornada de este último domingo partiendo de imaginar el resultado de una pelea de pesos pesados en boxeo: "Con los multimedios en contra desde el inicio de la discusión por la resolución 125 de retenciones móviles al campo; con el desgaste por la pelea contra el campo y la volatilidad de un electorado que aceptó a último momento la propuesta de Francisco De Narváez, se peleó voto a voto porque, en definitiva, hubo sólo dos puntos de diferencia, de manera que no hubo golpe de knout-out", argumentó una alta fuente de la Casa Rosada.

Y fue más lejos aún: "Cuando la pelea se define por puntos, termina prevaleciendo el oficialismo".

Es que la lectura que efectuó la Presidenta sobre los comicios reflejan números y porcentajes reales y no inventados: "Los votos que apoyaron listas oficiales o alianzas, en cada una de las 14 provincias, 14 provincias en las cuales se obtuvo un triunfo, 13 en provincias donde ganó el oficialismo a nivel nacional y una donde ganaron aliados ascendieron a 5.987.961, lo cual representa el 31,03 del total de votos emitidos. Si separáramos inclusive a los aliados, que es un 0,76 estaríamos en 29,56 de votos en todo el distrito de la República Argentina, obviamente tomados como distrito nacional, porque se trata de elecciones parlamentarias de carácter nacional".

"En la segunda fuerza, hemos aquí sumado a la Coalición Cívica, a la Unión Cívica Radical, al cobismo, al juecismo, que inclusive fue enfrentado con la Unión Cívica Radical, en la Ciudad de Córdoba; a Binner; a los socialistas, que no estaban con el gobierno, o sea a todo lo que podría denominarse como el Acuerdo Cívico y Social sumaron 5.549.747 votos, o sea el 29 por ciento", agregó la mandataria.

Y siguió con su evaluación: "El PRO sacó 3.539.150 votos, lo que constituye un 18,50 por ciento de los votos; lo que podríamos denominar peronismo disidente, o sea el peronismo, que ganó en Santa Fe, el peronismo que no compartía el proyecto oficial en Córdoba y los otros peronismos disidentes lograron un total de 1.202.961 votos, que significa el 6.20 por ciento; el cineasta Pino Solanas, que encabezó un proyecto que salió segundo, en la Capital Federal con 443.763 votos, representó el 2,32 de los votos y el Frente es Posible, encabezado por el señor Intendente de Morón, Sabatella, obtuvo 415.125 votos, lo cual representa 2,17 por ciento".

Cristina Fernández de Kirchner consideró también que "me pareció importante esperar a hacer el escrutinio para realmente tener un panorama total de cómo había emitido su voto la totalidad de los ciudadanos de la República Argentina, desde la Quiaca hasta Tierra del Fuego, como digo yo siempre, porque no debemos olvidar que vivimos en un país de carácter federal".

Hubo tiempo y motivos para que desde el Gobierno se recordara aquella derrota de 1987 de la gestión de Raúl Alfonsín a manos del Justicialismo (41 puntos a 37) que terminó siendo fatal para esa etapa presidencial porque enfrente estaba el peronismo, que en su rol opositor siempre se exhibió abiertamente desestabilizador, y al alfonsinismo no le quedaron aliados.

En cambio, en 1997 la Alianza que encabezó (en la provincia de Buenos Aires) Graciela Fernández Meijide le ganó al aparato duhaldista y obtuvo en todo el país el 36.60 por ciento contra el 36.33 que logró el peronismo, o sea que hubo una diferencia de sólo 27 centésimas en el cómputo general del país.

Alberto Fernández y Agustín Rossi

El golpe que sufrió el kirchnerismo en las urnas fue muy duro. Una de las voces que merecen ser escuchadas a la hora de la autocrítica es la del ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien dijo que "lamenta profundamente" la derrota del oficialismo en todos los distritos clave del país, y le pidió a Cristina Kirchner que a partir de este lunes interprete el mensaje de la población.

A su vez, afirmó que "estos no deben ser momentos fáciles para Néstor Kirchner", y destacó que estas elecciones "no fueron para apoyar un partido sino para que alguien perdiera".

"La gente dejó un mensaje, ha habido una cierta reacción frente a algunos modos y de algunos momentos, desde la 125 en adelante", remarcó Fernández, quien, además, destacó que desde este lunes "el país será el mismo", pero señaló "que la Presidenta deberá tener en cuenta lo dicho por las urnas para mantener la gobernabilidad".

Por su parte, el diputado oficialista por Santa Fe Agustín Rossi admitió este lunes el "desgaste" que sufrió el Gobierno en el conflicto con el campo como uno de los posibles motivos del resultado adverso en los comicios legislativos, y recordó que "en las elecciones de 2007, donde hicimos una excelente elección y Cristina ganó con holgura, ya empezábamos a sentir que determinados sectores medios, en los centros urbanos más importantes, empezaban a alejarse de nuestras propuestas".

"Quizás allí, ya en ese momento, tendríamos que haber puesto una mirada mucho más profunda. Tenemos que tener la cabeza absolutamente abierta como para hacer una reflexión integral de la situación, serena y concluyente", evalúo Agustín Rossi.

Sobre la gobernabilidad, la mandataria defendió la política del Banco Central respecto del dólar, y recordó que hace tiempo los economistas y dirigentes de la oposición vienen reclamando una devaluación y el Gobierno tomó con calma los más oscuros presagios sobre la economía; y el tiempo le dio la razón sobre todo a la hora de sostener un tipo de cambio competitivo más allá de los vaivenes del real brasileño.

"Dar gobernabilidad es dar previsibilidad, y dar previsibilidad es saber y anteponer qué es lo que puede pasar antes de que pase, porque con el resultado el día lunes ya es fácil", sentenció la jefa de Estado.

Asoma una composición en ambas cámaras en el Congreso que permite presagiar debates "voto por voto", y no se trata de un Poder Ejecutivo en manos de la Unión Cívica Radical que tenga enfrente al peronismo como sucedió en 1987 y con la gestión de Fernando De la Rúa.

El Gobierno piensa dar esa batalla legislativa con los números que exhibió este lunes Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada: 107 diputados propios más 27 aliados (134) en Diputados; y con 35 senadores propios más 4 aliados (39).

Con este panorama, a 24 horas de los comicios legislativos el oficialismo aspira a contar con los mismos guarismos que sumó a la hora de los citados proyectos de eliminación de las AFJP, la Movilidad de los Haberes Jubilatorios y la Expropiación de Aerolíneas Argentinas, cuyas aprobaciones por abrumadora mayoría las logró sin quórum propio y con aliados provenientes, sobre todo, de fuerzas provinciales y de centro izquierda cuyos acuerdos ya comienza a fogonear. (www.agencianova.com)

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