Hubo opiniones divididas sobre los efectos de los agroquímicos

Durante la tercera jornada del juicio, dos médicos del centro asistencial del barrio brindaron miradas opuestas sobre la gravedad sanitaria. Más vecinos hablaron sobre la fumigación de 2008.

Las posiciones encontradas entre dos médicos del dispensario de barrio Ituzaingó, respecto de la realidad sanitaria del sector, fue el punto más llamativo en la tercera jornada del juicio por la supuesta fumigación con agrotóxicos dondeestán acusados dos productores agropecuarios y un aeroaplicador por el delito de “contaminación dolosa”.

Se trata de los doctores Eduardo Molina, médico clínico entre marzo de 2006 y octubre de 2008 en la Unidad Primaria de Atención de la Salud (UPAS) Nº 28, e Inés Flamini, quien trabaja en el centro asistencial desde 2006 hasta la actualidad.

La audiencia en la Cámara Primera del Crimen, que preside el doctor Lorenzo Rodríguez y acompañan los vocales Mario Capdevila y Susana Moreno Cordi, se inició con la declaración de Molina.

El médico reconoció que había patologías que llamaban la atención, recalcando que en 30 años de profesión nunca había visto tantos casos de hipotiroidismo y diabetes en un universo poblacional menor.

Molina comentó que los vecinos estaban preocupados en forma permanente por la contaminación y principalmente por el uso de agroquímicos. En ese sentido, el facultativo ejemplificó los efectos nocivos de las sustancias con la figura del antiguo banderillero, una persona que marcaba a la avioneta donde aplicar el agroquímico.

“Son problemas con serias consecuencias, metabólicas, trastornos en la piel y malformaciones en los descendientes”, dijo el médico, quien sostuvo que desde el colorante de una naranja cualquier producto químico puede afectar la salud.

En contrapunto, la pediatra Flamini consideró que la realidad de barrio Ituzaingó no distaba de otros sectores de la ciudad.

Incluso, indicó que nunca había controlado casos de leucemia ni cáncer, aunque sostuvo que le llamó la atención una mayor cantidad de casos de labios leporinos en los niños.

Con respecto a los análisis realizados a los niños del barrio, en 2005 y 2010 (de este último los resultados recién se conocieron esta semana), la testigo comentó que el 80 por ciento tiene indicadores de agroquímicos en la sangre. “No significa que estén enfermos”, recalcó.

Lo llamativo es que Flamini fue quien alertó al por entonces subsecretario de Salud, Medardo Ávila Vázquez, sobre la presunta fumigación en la mañana del 1 de febrero de 2008. Justificó esa decisión, porque sabía que existía una prohibición y normativas vigentes.

La realidad sanitaria de barrio Ituzaingó es el punto central en muchos de los testimonios, lejos del debate que se ventila en la Cámara. Esto motivó que los defensores de los productores Fernando Parra y José Gabrielli, al igual que el abogado del aeroaplicador Edgardo Pancello, reiteraran una vez más su pedido de no desviar el eje del juicio.

TODA LA INFORMACIÓN SOBRE