"Hubo un debate económico que se discutió mal y se comunicó mal".

José Eseverri admitió que es una cuestión de estilos lo que genera el rechazo social al kirchnerismo. Se responsabiliza de la derrota, pero enfatiza que su gestión no fue discutida. En una entrevista en "El Circo de la Realidad", por FM 98Pop, el Intendente dijo que el gran ganador de ayer fue De Narváez aunque a los candidatos seccionales y distritales les cortaron las boletas.
Comenzó el lunes como todos los lunes: a las siete de la mañana en el despacho, con los pastores del Consejo. Tal vez con más formularios para solicitar bendiciones que de costumbre. José Eseverri es consciente de que su derrota y la de Alicia Tabarés son más resonantes que cualquier otra. Porque fueron una infantería que hoy saben inútil y vanamente desgastante. El Intendente se hace completamente responsable de la mala elección, admite que los errores del gobierno nacional le jugaron en contra y se siente tranquilo porque en campaña "no se discutió la gestión en la ciudad". En el marco de lo que califica como un electorado porteño "tilingo" no le da importancia a la elección de Pino Solanas. Dice que el gran ganador en Olavarría fue Francisco de Narváez y reconoce que tiene el diálogo cortado con Ernesto Cladera desde hace años: "No fue capaz de hablar con mi padre cuando se retiró" en 2005.

-¿Cómo se siente el día después de una derrota?

-Te recuperás un poco físicamente; los últimos días de campaña tienen mucho estrés. Pero todo fue el lunes como te lo había dicho en un reportaje que me hiciste en el Diario. Estuve a la mañana en la Municipalidad y a las tres de la tarde me volví a mi casa. Yo estaba tranquilo totalmente. Yo tuve la suerte de estar al lado de mi viejo ese día del 87 cuando (Jorge) Laucirica le hace un reportaje y él le dice de qué manera hay que gobernar para que la gente responda y para mí fue una gran lección. Las derrotas siempre enseñan cosas. Hay que seguir laburando. Y ahora observando cómo se dan las cosas. Genéticamente quiero ser optimista, por el bien del país. Creo que hay una gran oportunidad después de la crisis mundial, y espero que tengamos una dirigencia política acorde con esto y que el 2011 no empiece hoy.

-Usted queda especialmente comprometido en esta derrota porque se jugó todo. ¿Qué falló?

-El gran ganador acá es De Narváez, que ha sacado casi 24.000 votos en Olavarría y ha concentrado el antikirchnerismo, con una gran distancia con los otros candidatos y con los propios. Los candidatos locales y seccionales de Unión Pro tienen un profundo corte de boleta. Nosotros hicimos una buena elección seccional y una local que no es la que queríamos, sobre la que tendremos que buscar una explicación en el correr de los días pero de lo que uno se hace totalmente responsable. Desde la conciencia personal de estar haciendo un gobierno que es el que uno quiere hacer, que tendrá que hacer correcciones pero que no tuvo críticas profundas, en ningún momento estuvo en discusión la gestión.

-Pero usted es consciente de que la referencia de Kirchner fue un salvavidas de plomo que lo arrastró.

-Para mí la alineación había sido una decisión por convicciones y por el bien de la ciudad también. Los políticos que miden todo por su propio capital político son incapaces de hacer cosas que transformen la realidad. Nosotros estamos transformando gracias al acompañamiento del gobierno nacional. De eso estoy convencido. Yo voy a terminar los cuatro años y voy a tener la suerte de ser el intendente que más obras dejó para la ciudad. Y son obras de infraestructura que transforman el futuro.

-Usted se refiere a las obras en marcha, ya comprometidas desde el 2005. ¿Pero qué pasa con el megaplan que se anunció en enero, alrededor del que existe el mito generalizado de que a partir de ahora no llega un peso más y va a quedar todo paralizado?

-Desde el principio de la campaña tuvimos que hacer una fuerte comunicación pública para explicarles a los candidatos que las obras se estaban haciendo, y lo que viene no depende de nosotros. Yo estoy convencido de que los recursos están, que hay convenios ejecutados. Hay actividad económica en la ciudad en la piedra y en la construcción gracias a la obra pública. Ha habido una incertidumbre en la economía que se va a ir resolviendo a partir del resultado electoral, y que tiene que ver con que la actividad privada no toma decisiones de inversión hasta que no vea un panorama político claro. Y la renuncia de Kirchner al PJ me parece un acto importante, es aprender a leer la lección, trasciende lo partidario.

-Cuando con su padre comenzaron a tomar el rumbo K la idea era formar parte de una alternativa superadora del peronismo. La realidad se fue modificando hasta que Kirchner se transformó en presidente del PJ y hoy otro de sus referentes claros, Daniel Scioli, toma esa posta. ¿Cuál es su posibilidad referencial cuando no hay otra cosa arriba que PJ?

-El sistema político ojalá esté en transición; yo no pierdo la esperanza de que dentro de estos dos movimientos nacionales importantes haya una confluencia de sectores ideológicos incompatibles. El mundo se reordena a través de las ideas y el país también tiene que tomar ese camino.

-¿Lo cree posible?

-Es difícil.

-Usted sabe que Scioli va a tratar de unificar un PJ que también incluirá a De Narváez. ¿Qué espacio queda para el progresismo que usted dice representar?

-Es verdad, pero hay sectores progresistas del radicalismo que aún quedan que le van a dar el equilibrio. Hace falta una salida que garantice una justa distribución del ingreso, que no dé marcha atrás con la inclusión laboral que se ganó en los últimos años.

-¿Qué sector interpreta eso hoy?

-Es posible que no esté plasmado hoy. Pero todo lo buscamos en nombres propios y caemos en el error de mirar caras presidenciales. Para eso falta mucho.

-¿Qué opina de Pino Solanas como fenómeno electoral?

-Es un fenómeno muy porteño. La Capital concentra el poder periodístico, político y económico de la Argentina, y eso hace una visión muy concéntrica del país. El electorado es absolutamente tilingo y se prende en las modas de izquierda y de derecha, un día gana Erman González, otro día Fernández Meijide, hoy hace una elección fantástica Pino Solanas y son los mismos que antes lo votaron a Macri que hace una polémica con De Narváez en el último tramo de la campaña para ver si hay que privatizar o estatizar. Solanas, que tiene un planteo casi chavista, saca más del 20 en capital... el mundo tiene ideas más modernas que las de Pino y ojalá las reciba el país.

-Bajo la hegemonía de su padre crecieron dirigentes como Cladera y Alem, que hoy parecen querer representar aquel espíritu eseverrista del que dicen que usted se aleja. Son, a la vista, las alternativas de poder de un eseverrismo reciclado. ¿Qué lo diferencia a usted de ellos?

-Son situaciones distintas. Con Chango tengo una excelente relación personal, con Ernesto tengo el diálogo cortado desde hace mucho tiempo. No lo tuve desde que renunció de una manera muy particular al gobierno municipal, sin diálogo con mi padre. Yo me banqué una hora con Alfonsín yéndome del partido y creo que Ernesto después de tantos años debió haber hablado con mi padre aunque sea media hora. Nosotros hemos tenido la capacidad de renovarnos. Hoy hay un equipo político nuevo, además del equipo ejecutivo de mi padre. Yo miro con atención el proceso de Portarrieu. El terminó con el mismo secretario de Obras Públicas con que empezó en el 50 y pico. La diferencia con mi viejo fue que desde el 83 al 2007 había tres generaciones de dirigentes. Portarrieu fue un intendente impresionante pero anquilosó una forma de gestión. Eso es lo que no tenemos que hacer nosotros. La renovación la hacemos en forma incesante para representar e interpretar a todos.

-¿Cómo piensa gobernar con un Concejo Deliberante adverso?

-Lo que viene es un Concejo muy abierto, donde nadie se debe sentir dueño de la verdad. Es responsabilidad nuestra y de la oposición que está fragmentada. Pero hay que ser consciente de que no hubo un debate de rumbos municipales, de obras, de perfil diversificado de economías, de la central energética, del polo agroalimentario, no se discutió el modelo de salud pública, ni el avance a la facultad de Medicina.

-Es que no se discutió gestión en ningún nivel.

-Aparecieron los debates al final de la campaña con temas que se quisieron ocultar. Ahí apareció la verdad, las inconsistencias que veo en la Coalición Cívica, no es lo mismo Prat Gay que Ricardito Alfonsín, que representan cosas totalmente distintas; esta contradicción de Macri y De Narváez sobre si había que privatizar o no las empresas públicas...

-No puede haber una discusión así en un mismo espacio...

-Es complicadito convivir... Pero creo que hubo un voto muy marcadamente antikirchnerista en el interior de la Provincia.

-¿Cuál es la razón de ese rechazo visceral que generan los Kirchner?

-Hay estilos, hay cuestiones de estilos que el año pasado quedaron en evidencia, lo que antes eran méritos de Kirchner de haber recuperado la autoridad después del desastre de De la Rúa, después dejaron de serlo. Un día lo escuché a Felipe (Solá) decir en 2007 que en la Argentina había gaucho para mandar. Bueno, se pasó de rosca, evidentemente y la gente no lo aceptó.

-Gaucho estaba bien, capataz...

-Ya era mucho. La Argentina está para ciclos y hay que entenderlo. Hubo un debate económico que se discutió mal, que se comunicó mal, que fracturó a la sociedad equivocadamente, y a uno le duele tener un entramado social fracturado de esa manera. Tal vez el estilo haya estado en el corazón de la gestión. Este año se agregó un tema que es el debate con los propietarios de los medios nacionales, ahí la Argentina tiene un debate profundo. Tiene más diputados nacionales Magneto como dueño de Clarín que la política y esto es un tema complicado. En los medios locales tenemos la más absoluta libertad de aceptar o no un reportaje. No tiene nada que ver con la realidad de los medios nacionales. Kirchner se enfrentó mal contra dueños de los medios y esto también repercutió.

-En los últimos tiempos, la Justicia generó detenciones fuertes en la región por la investigación del circuito del terrorismo de Estado. ¿Cree que seguirá actuando libremente la Justicia?

-En estos 25 años de democracia han pasado un montón de cosas. Hubo un sector de la población que pedía una amnistía porque creía genuinamente en una reconciliación, creo que el proceso de Alfonsín fue muy importante aunque se terminó entregando a las leyes de impunidad por su debilidad democrática. Lo que hace Menem es el verdadero drama de la democracia, con los indultos entierra el símbolo de la memoria y la justicia. Esta reapertura, hoy, significa una posibilidad de que se haga justicia y darle tranquilidad de espíritu a mucha gente.

-El dirigente de derechos humanos local Carmelo Vinci, ¿cumplirá alguna función en esa área?

-Junto con la diputada Tabarés elevamos una propuesta para que sea el representante regional de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia. Estamos esperando respuestas.

-¿Qué le pasó cuando vio las imágenes de Omar Ferreyra detenido?

-Me da la tranquilidad de que está siendo sometido a un juicio que despeje toda duda de su participación. Hay una Justicia totalmente independiente detrás de esto. Hay un juicio justo con un defensor. Eso, no más.

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