Hubo cortes piqueteros en todo el país para reclamar planes sociales

Los protagonizaron las agrupaciones anti K que acamparon en diciembre frente a la Plaza de Mayo.
La tranquilidad veraniega de la Ciudad de Buenos Aires ayer se vio interrumpida por varios piquetes hechos por agrupaciones sociales que reclamaron su inclusión en los planes "Argentina trabaja".

Para desgracia de automovilistas y pasajeros de transporte público, la circulación estuvo interrumpida en los puentes Pueyrredón y Saavedra, la zona del Obelisco y otros 47 puntos del país por más de cuatro horas, lo que generó un importante caos vehicular.

A pesar de las diferencias que mantienen entre ellas, las agrupaciones sociales -Corriente Clasista y Combativa, Barrios de Pie, Polo Obrero y el Frente Popular Darío Santillán¿ se mostraron unidas y casi todas tenían su representación en cada corte.

Los movimientos son las mismos que en diciembre habían hecho "acampes" frente al Ministerio de Desarrollo social y la Plaza de Mayo. Pero ante las promesas incumplidas del gobierno nacional, salieron nuevamente a la calle.

Uno de los sitios donde se concentró mayor cantidad de gente fue el puente Pueyrredón, que une la Capital Federal con la zona Sur del conurbano. A las 12 del mediodía y con más de 30° de temperatura, se sentían fuerte los olores del Riachuelo.

Los asistentes combatían el calor de todas las formas posibles: algunos de los movimientos que convocaron ubicaron sus banderas a sombra de la autopista.

Los chicos que acompañaban a sus madres escuchaban a cada rato el " ¡Vení a mojarte la cabeza!".

De otro lado, sobre el viejo Puente Pueyrredón, algunos automovilistas que intentaban pasar hacia la zona sur de la Capital se quejaban y maldecían a más no poder.

Mario, un taxista que vive en Wilde, pero nació en Italia, marcaba diferencias con Europa.

"Hace poco vi en televisión una manifestación en Francia; allá va la policía adelante y las ambulancias atrás. Andá a hacer un piquete a la Torre Eiffel a ver cuánto durás", vociferaba enojado.

Ya en un colectivo de la línea 17, rumbo a Capital, una chica le pedía a su amiga que cancelara una cita: "Decile a Javi que con este quilombo no llego", exclamaba ofuscada.

A medida que corrían las horas el calor se volvía cada vez más insoportable. El Obelisco fue el escenario que las organizaciones de la ciudad eligieron para manifestar su desacuerdo con la forma de repartir los planes. Encontrar allí un refugio para las altas temperaturas era una tarea casi imposible.

En la puerta de un local de comidas rápidas, medio centenar de piqueteros hacía cola para entrar al baño. Otros se ubicaron bajo los árboles, pero casi todos estaban provistos de abanicos caseros, que estuvieron a la orden del día.

A pesar de que el asfalto quemaba en el microcentro, muchos se mantenían estoicos sobre Corrientes y sólo se movían para dejar pasar a los motoqueros, únicos autorizados a atravesar los piquetes.

Mientras deambulaban por allí los pocos oficinistas que quedan en la ciudad, mezclados con turistas en busca de una foto, las banderas de las distintas agrupaciones y en especial las más oscuras, eran un oasis de sombra.

En esa zona no hubo tanta congestión, porque Cerrito estuvo habilitada al tránsito. Pero de todas maneras Bartolomé Mitre no dio abasto y también reinó el malhumor. Héctor, que circulaba en su remís, se quejaba amargamente: "Estoy dando vueltas hace media hora y encima se me rompió el aire acondicionado, no aguanto más el calor".

Probablemente la solución estuviera a pocos pasos. La tenía Osvaldo, que se movía a sus anchas por la Plaza de la República con su oferta de palito-bombón-helado. "¿Cómo me está yendo? Vendí más de 130 en 4 horas", dijo. Y desafiando calor siguió su faena con una gran sonrisa en la cara.

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