Hubo clases en Río Negro después de 45 días de paro

Hubo clases en Río Negro después de 45 días de paro
Ya no se podrá cumplir con las 180 jornadas escolares anuales
SAN CARLOS DE BARILOCHE.?"¡Tenemos dos compañeros nuevos!" Julián no podía ocultar su entusiasmo al terminar el primer día de clases, que se demoró prácticamente dos meses.

Ayer asistió por primera vez a un aula de séptimo grado en la Escuela N° 16 de Bariloche, la más antigua de la ciudad, que estuvo paralizada casi en su totalidad durante el prolongado paro docente que afectó a más de 40.000 alumnos de escuelas públicas en la provincia de Río Negro.

En su escuela todo volvió a la normalidad, con la exaltación y la frescura de los niños que mostraban en sus caras la alegría de reencontrarse, después de aquella lejana despedida de diciembre, cuando empezaron sus vacaciones.

Julián y sus compañeros salieron emocionados del antiguo edificio de piedra, en la zona céntrica de la ciudad, cuando el timbre sonó a las 12.45. Una veintena de padres aguardaban en las escalinatas la salida de los chicos. Iban a buscarlos por primera vez en el año y eso fue todo un acontecimiento, después de 45 días de un paro docente que se levantó finalmente ayer.

En uno de los comienzos de clases más conflictivos de los últimos años, la provincia de Río Negro encabeza la lista de jurisdicciones que, a raíz de los paros, ya no podrán garantizar el cumplimiento de 180 días de clases. Le siguen las provincias de Neuquén, Jujuy, Chaco, Corrientes, San Juan y Santiago del Estero y la ciudad de Buenos Aires, que reúnen 1,7 millones de alumnos.

El primer día fue agotador, según contaron a LA NACION los mayores de la escuela. "Nos dieron tarea: tenemos que escribir un cuento y hoy nos hicieron ir al salón de actos para hacer una actividad, por la cual teníamos que decir el nombre y las expectativas. Nunca lo habíamos hecho", indicaron.

Sus días sin clases se hicieron eternos: "Me aburría mucho. Jugaba, iba al cíber, hacía deportes, y mi papá quería que hiciera otras actividades, como ir a inglés u otros cursos", relató uno de los chicos del grupo. Sin embargo, Brian se mostró responsable y admitió: "A veces no nos gusta ir a la escuela, pero lo tenemos que hacer para aprender y saber más".

La palabra "aburrimiento" surgió en cada conversación con muchos chicos que ayer comenzaron las clases. Uno de ellos, Manuel, había colocado como protector de pantalla en la computadora de su casa la consigna "Estoy aburrido" .

Nahuel, el niño de siete años que, al cumplirse un mes sin clases, había declarado a LA NACION que estaba "aburrido de tantas vacaciones", festejó cuando su mamá le contó el jueves pasado que, finalmente, volvería a la escuela. Ayer se sumó al alboroto de niños que corrían por los patios de la escuela.

Quejas de padres

Los padres, en cambio, se mostraron molestos con el conflicto docente y su prolongación.

"No comparto nada de lo que hicieron los docentes ni el gobierno. Los maestros hablan de la inconstitucionalidad de los descuentos y ellos cortaron rutas; no tuvieron respeto por los chicos y los derechos de los niños, ni el derecho a la educación", dijo a LA NACION Alejandro, padre de los gemelos Pedro y Tomás, que ayer vestían guardapolvos nuevos y mostraban rostros entusiastas por comenzar segundo grado.

Al igual que otros padres, Alejandro, durante el mes y medio sin clases, anotó a sus chicos en colegios privados y otras escuelas públicas en las que no había demasiada adhesión al paro. Pero quedó en lista de espera ante la falta de vacantes.

Liliana también llegó ayer por primera vez en el año a las escalinatas del emblemático colegio: su pequeña de 7 años también comenzaba segundo grado. "Hay que esperar ahora para ver cómo arranca y, si es necesario, la mandaremos a una maestra particular", indicó, preocupada por la recuperación de los aprendizajes perdidos.

En una situación similar se ubicó Hugo, a pesar de que su hija, que asiste a tercer grado, había comenzado las clases hace dos semanas, cuando la maestra del grado resolvió terminar con el paro luego de la resolución judicial que ordenaba a los maestros volver a clases, pese a que el sindicato que reúne a los docentes no había acatado el fallo.

Alfredo, papá de un niño que este año terminará 7º grado, dijo que fue una pésima estrategia la decisión de los maestros de empezar el año con una medida tan extrema como el paro por tiempo indeterminado. "No sabíamos qué hacer con los chicos", reconoció.

Tácticas de alerta

La estrategia de los padres cuando comenzaron a vislumbrar la prolongación del paro fue mantenerse en alerta, armar grupos de estudio entre compañeros de grado y enseñarles lo que podían, y ayudarlos a retomar los temas que habían aprendido el año anterior.

El paro afectó a todos, señaló uno de los padres en la vereda de la escuela. Describió las complicaciones hogareñas ante la superposición de horarios y los posibles efectos en el aprendizaje de los niños.

El retorno a las clases debía haberse producido el 23 de febrero pasado, pero se postergó hasta ayer para más de 40.000 chicos, por el reclamo salarial de los docentes, pero aún resta resolver entre el gremio y el gobierno cómo se van a recuperar los 31 días de clase perdidos.

Como alternativa, se analizará esta semana la posibilidad de extender las clases más allá del 11 de diciembre, fecha prevista para la finalización del ciclo lectivo, o suprimir las jornadas institucionales y de capacitación docente. Pero la Unión de Trabajadores de la Educación ya anticipó que será "casi imposible" cumplir con los 180 días de clases.

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