No hubo avances en Nueva York

Las esperanzas de Estados Unidos de que este encuentro fuera el terreno para un relanzamiento formal para las conversaciones se esfumaron cuando el enviado especial George Mitchell regresó de Medio Oriente con las manos vacías.
Tratando de revivir las paralizadas conversaciones de paz de Medio Oriente, el presidente Barack Obama invocó lo que él llamó "un poderoso sentido de urgencia" durante la cumbre entre él y los líderes de Israel y la Autoridad Palestina en Nueva York ayer, pero hubo pocas señales de que sus dos huéspedes compartieran su punto de vista. "Ya pasó el momento de hablar para iniciar las negociaciones. Llegó el momento de avanzar", dijo Obama justo antes del comienzo de la reunión tripartita en el Waldorf Hotel en Manhattan, en la víspera de la Asamblea General de la ONU. "El status permanente de las negociaciones debe comenzar y comenzar pronto."

Era el primer encuentro frente a frente entre Mahmud Abbas, el presidente de la Autoridad Palestina, y Benjamin Netanyahu desde que el primer ministro israelí retornara al poder en marzo. Ni Netanyahu ni Abbas hablaron durante la breve aparición ante la prensa antes del encuentro en privado. Pero después de las palabras de apertura de Obama, el mandatario caminó hasta ambos líderes y estrechó sus manos. Los hombres, claramente atrapados por su anfitrión, se pusieron de pie, se dieron la mano abruptamente, aparentemente mirándose a los ojos.

Mientras Obama también se reunía con cada hombre por separado, no hubo ningún avance. Las esperanzas de Estados Unidos de que Nueva York fuera el terreno para un relanzamiento formal para las conversaciones se esfumaron cuando el enviado especial de Estados Unidos, George Mitchell, regresó de Medio Oriente la semana pasada con las manos vacías. Debe regresar a la región la semana que viene para mediar entre las partes. Hillary Clinton, la secretaria de Estado de Estados Unidos, dará un informe sobre el tema a la Casa Blanca el mes que viene, dijeron los funcionarios. También se les pedirá a los representantes israelíes y palestinos que vayan a Washington. El teatro de ayer no era tanto para limar los puntos urticantes de la negociación, sino más bien para demostrar la voluntad de Obama para lograr a toda costa un acuerdo a largo plazo en el conflicto de Medio Oriente. Cree que la intermediación para un trato hará que se aflojen las tensiones entre Estados Unidos y todo el mundo árabe. Sin embargo, es una tarea difícil. Las tensiones entre aliados de mucho tiempo como Israel y Estados Unidos son más fuertes que nunca. Los palestinos, mientras tanto, han pedido una suspensión a largo plazo de las construcciones de los asentamientos. Aparentemente, los israelíes la semana pasada ofrecieron congelar la construcción durante nueve meses, pero los palestinos lo consideran insuficiente.

Mientras tanto, los funcionarios de Estados Unidos se están preparando para el discurso que Netanyahu dará ante la Asamblea General hoy, cuando se espera que se enfocará en el enfrentamiento nuclear con Irán. Los funcionarios israelíes de Defensa no ocultaron la posibilidad de contemplar un ataque militar contra Irán si los esfuerzos de Occidente para persuadir a Irán de que renuncie a sus ambiciones nucleares no llegan a ningún lado.

Los funcionarios israelíes se desvivían para insistir que en la reunión de ayer Netanyahu se declaró listo para trabajar con el presidente de Estados Unidos para encontrar una manera de lograr que funcionen las conversaciones. Es claro para la mayoría de los diplomáticos, sin embargo, que el lado palestino estaba mucho más cómodo con su predecesor, Ehud Olmert.

Por su parte, Abbas se enfrentó a las críticas, especialmente de su rival Hamas, por aceptar hasta darse la mano con su contraparte israelí. Sus asesores enfatizaron en Nueva York que nada sobre las reuniones de ayer afectaría su posición para la negociación.

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