No hubo acuerdo y sigue el paro de basureros

La falta de definiciones sobre el futuro del servicio de higiene urbana hizo fracasar la audiencia en la Secretaría de Trabajo de la Provincia. El Concejo Deliberante comienza a debatir el proyecto para la creación de la empresa estatal que se hará cargo del servicio.
Los recolectores de basura concretarán hoy su segundo día de paro, en el marco del conflicto suscitado a partir de la decisión de la empresa Cliba de no continuar prestando el servicio de higiene urbana en la ciudad.

La medida podría transformarse en un paro nacional, según lo anunció el dirigente del gremio de los camioneros, Pablo Moyano, quien llegó a Córdoba para respaldar a los empleados de Cliba que podrían ser despedidos.

El anuncio fue confirmado por Moyano tras participar de la audiencia que se llevó a cabo en la Secretaría de Trabajo de la Provincia a última hora de anoche, y en la que también participó el intendente Daniel Giacomino, autoridades municipales y representantes de los trabajadores. El gremio que nuclea a los trabajadores de Cliba, SURBAC, no llegó a un acuerdo y se dispuso un cuarto intermedio para hoy a las 13.

Previo al encuentro, el hijo del titular de la CGT, Hugo Moyano, se reunió con Giacomino para analizar la propuesta de crear una empresa municipal. Al término del encuentro dijo que “no hay nada que garantice” que los empleados pasarán a la nueva compañía estatal.

“Estamos igual que antes”, se quejó el gremialista. Además, remarcó que, de no firmarse un acta-acuerdo para preservar las fuentes de trabajo, se convocaría a una huelga a nivel nacional de los recolectores de residuos.

“Queremos que se garantice la continuidad laboral y se mantenga la antigüedad de los trabajadores si se pasa a una Sociedad del Estado”, dijo el sindicalista, a quien los trascendidos periodísticos vinculan con Covelia SA, la otra firma que competía junto con Cliba por el nuevo contrato, aunque sólo había presentado propuesta para la zona norte.

El fracaso de las negociaciones volverá a transformar la ciudad en un basurero, ya que el paro de los trabajadores de Cliba concreta hoy su segunda jornada.

Ayer, mientras el gremio, los empresarios y las autoridades municipales intentaban destrabar el conflicto, los recolectores de basura se manifestaban en la explanada del Palacio 6 de Julio y en la sede de la Secretaría de Trabajo de la Provincia donde temprano, por la mañana, se llevó a cabo la primera de las audiencias del día.

Anticipándose a los problemas que ocasionará la falta de recolección de residuos, ayer, el intendente Daniel Giacomino decretó la emergencia ambiental. A la vez, solicitó a la población que se abstenga de sacar las bolsas de residuos.

Negociación

El conflicto se desató el lunes cuando Cliba anticipó que no firmaría una nueva prórroga del contrato con la Municipalidad. Las razones expuestas por los empresarios apuntaban a la deuda que mantenía el municipio, estimada en 80 millones de pesos, lo cual fue confirmado por el secretario de Finanzas de la Municipalidad, Miguel Pozzolo (aunque sostuvo que la «deuda exigible» es de 24 millones de pesos), y también a la incapacidad de pago, ya que desde hace siete meses el municipio sólo abona una parte del canon (a la deuda acumulada por la actual gestión municipal asciende a 51 millones de pesos).

Frente a este panorama, las autoridades de Cliba anunciaron a sus empleados que comenzarían a enviar los telegramas de preaviso de despido, lo que originó la realización de una audiencia en la Secretaría de Trabajo de la Provincia, que se llevó a cabo el lunes por la tarde. Esa misma noche, el intendente Daniel Giacomino convocó en forma urgente a una reu-nión para analizar la situación con las autoridades de Cliba y representantes de los trabajadores. Ayer por la mañana se celebró la segunda audiencia de conciliación que pasó a un cuarto intermedio para las 21, donde finalmente se produjo un principio de acuerdo al conflicto.

La primera de las propuestas que el municipio le presentó a la empresa el lunes por la noche (la reunión se extendió hasta pasada la medianoche) contemplaba prorrogar el contrato a Cliba, pero limitar las prestaciones a la zona sur y centro, dejando la zona norte en manos del municipio, al igual que las tareas vinculadas al enterramiento sanitario de la basura en Potrero del Estado. La opción implicaba, además, un servicio más básico al que se brinda actualmente por un canon mensual de 8 millones de pesos.

La oferta fue rechazada por las autoridades de la empresa, quienes reclamaban que la propuesta incluyera además la garantía de que el municipio normalice el pago del canon mensual, puntualmente y en su totalidad (hace siete meses que el municipio sólo realiza pagos parciales y desde la empresa aseguran que apenas les alcanza para cubrir el pago de salarios de sus 1.046 trabajadores). Además, también solicitaron la renegociación de la deuda acumulada, cancelando al menos una parte de lo adeudado.

En la audiencia del martes por la mañana, en la que también participó el intendente Daniel Giacomino y el secretario de Ambiente, Fernando Cámara, uno de los puntos más discutidos fue la indemnización de los empleados de la concesionaria que serían despedidos. La empresa propuso abonar parte de las indemnizaciones a los empleados en cuotas, lo que fue rechazado por el gremio.

Cabe aclarar que el convenio que rige la actividad que desempeñan los trabajadores de Cliba afiliados a SURBAC garantiza la estabilidad laboral, ya que la empresa que finaliza el contrato está obligada a indemnizar a todos los trabajadores. A su vez, la o las empresas que se hacen cargo del servicio deben incorporar a la totalidad de trabajadores respetando las condiciones de trabajo y reconociéndoles la antigüedad.

«Posteriormente a la indemnización por parte de Cliba, la Municipalidad incorporaría a los empleados, eventualmente a través de una Sociedad de Estado”, señaló el secretario de Ambiente, Fernando Cámara.

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