Hubo acuerdo por Kraft, pero continúa el malestar gremial

Hubo acuerdo por Kraft, pero continúa el malestar gremial
La empresa reincorporará a 40 operarios; hubo tensión y se dividió la comisión interna
Un remolino de empujones, amenazas e insultos envolvió a los dos delegados gremiales de Kraft, Ramón Bogado y Javier Hermosilla, cuando anoche salieron de la audiencia en el Ministerio de Trabajo de la Nación. Rodeados por 30 trabajadores despedidos de la planta de General Pacheco, intentaban explicar por qué los otros ocho delegados gremiales habían decidido firmar el acta que, desde anoche, los dejaba sin trabajo.

Esa fue una de las escenas que dejó el acuerdo alcanzado ayer por los ministerios de Trabajo de la Nación y de la provincia de Buenos Aires, encabezados por Carlos Tomada y Oscar Cuartango, respectivamente, junto con representantes de la compañía, del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), que conduce Rodolfo Daer, y 8 de los 10 representantes gremiales de los trabajadores de Kraft.

El documento, que se discutió durante cinco horas y fue calificado por Tomada como "un buen acuerdo" (se informa aparte), es el mismo que había sido redactado el miércoles pasado y que los miembros de la comisión gremial interna decidieron refrendar en la fábrica.

El acta dispone que Kraft reincorporará a 40 trabajadores, que se suman a los 30 ya reintegrados, mientras que la cartera laboral bonaerense revisará, caso por caso, los 53 operarios que permanecen fuera de la planta. Asimismo, la empresa aceptó no hacer nuevos despidos ni modificar las condiciones de trabajo vigentes.

La comisión interna y el sindicato de Daer, que, en los hechos, están enfrentados, se comprometen a no afectar "el normal funcionamiento de la producción" y evitar cualquier acto que perjudique la normal circulación de personas y vehículos, una manera de garantizar la "paz social" de la planta y evitar nuevos cortes de calles o rutas.

Sin embargo, la posibilidad de continuar con las protestas fue anunciada apenas concluyó la audiencia, a las 20.30, por los trabajadores despedidos. Los delegados gremiales convocaron para una asamblea general el lunes, con el objetivo de decidir las medidas de acción. "El lunes mismo se corta la ruta Panamericana", deslizaron dos dirigentes de la izquierda que siguen de cerca el conflicto.

Roces entre trabajadores

El rechazo por parte de los dos delegados estuvo motivado en que se incluyó a 28 trabajadores suspendidos y sólo 12 despedidos entre los 40 reincorporados, mientras que las tres asambleas realizadas en la empresa habían exigido que las 40 reincorporaciones sólo beneficiaran a los despedidos. De acuerdo con el acta firmada, desde el lunes quedarán 45 despedidos y 8 suspendidos (53) fuera de la empresa.

Los dos votos negativos vinieron del delegado del turno noche -el más combativo, según los propios trabajadores-, Javier Hermosilla, vinculado al PTS, y del líder de la comisión interna, Ramón Bogado, perteneciente al Partido Comunista Revolucionario (PCR).

Sugestivamente, tanto la esposa de Bogado, María Rosario, como el resto de los delegados, en su mayoría del PCR, aceptaron el acta, lo que fue interpretado desde el PTS como un intento del gremialista por no perder liderazgo frente a los despedidos. Las mismas fuentes, no obstante, reconocieron que Bogado ya había rechazado el acta en la última reunión.

En un tono que lejos estaba del optimismo, y en medio de una suerte de "cerrojo" formado por miembros de la Corriente Clasista y Combativa -vinculada al PCR- dos de los delegados que firmaron el acta destacaron el esfuerzo de los trabajadores durante los dos meses del conflicto. A metros de allí, Hermosilla, a los gritos, advertía: "Este no es el mandato de la asamblea: la lucha va a seguir".

Comentá la nota