“Hubiera preferido que me ejecutaran, porque así me están matando en vida”

“Hubiera preferido que me ejecutaran, porque así me están matando en vida”
Hilda Molina/ Entrevista exclusiva de LA VOZ DE SAN JUSTO y AM 1050.

“Cada vez que viene a Cuba algún argentino, me parece que viene un pedacito de mis nietos”, asegura la médica cubana que desde hace 14 años lleva adelante una lucha, sin respuesta alguna, para poder viajar a la Argentina a visitar a su familia. Lanza duras críticas al gobierno de los Castro y dice que “que no se necesita darle limosnas al pueblo cubano, sino libertades”

La médica cubana Hilda Molina, quien desde 1994 viene luchando para poder viajar desde su país hacia la Argentina para ver a su hijo y nietos, desde La Habana, confió a LA VOZ DE SAN JUSTO y AM 1050 Radio San Francisco que no esperaba que el reciente viaje de Cristina Kirchner a Cuba contribuyera a solucionar su situación, pero sí que la presidenta defendiera el derecho de sus nietos argentinos violado por el gobierno cubano.

En su nuevo blog (hildamolina.blogspot.com), la médica cubana confiesa que está recorriendo un camino que describe como largo y doloroso. El mismo que deben enfrentar en la isla, con el coraje del caso, todos los que deciden enfrentar pacíficamente la dictadura cubana.

Al referirse a ese régimen, que cumplió medio siglo de existencia y en el que Molina ha transcurrido la mayor parte de su existencia, lo describe como un “fariseísmo” en donde “se habla de socialismo y se vive como capitalista” y donde “no se puede pensar con cerebro propio”.

A los 65 años, sin los suyos cerca y bajo la vigilancia implacable de las autoridades de su país, la doctora Molina se define como una persona aún en deuda con su conciencia, con la misión de luchar por Cuba utilizando la libertad que Dios le concedió al crearla, y hasta que concluya su vida.

Al escucharla queda una sensación fuerte, de notable cercanía con respecto a una mujer cordial y una incansable luchadora que quiere cumplir ese ansiado sueño de viajar a nuestro país para ver a su familia y reencontrarse con la libertad. Cuando se le pregunta cómo anda, ella dice “bien, sin muchos cambios”.

-¿Cómo llega usted a estar “presa” de este régimen político?

Interpreto que es porque yo creí en ellos a los 15 años, cuando llegaron al poder y yo todavía era una jovencita, entonces de cierta manera torcí mi vida, porque yo llevaba otros rumbos. Pertenezco a una familia católica y en ese entonces me iba con una beca para estudiar medicina. En ese momento podía hacerlo en España o Estados Unidos, pero yo creí en ellos. Durante un tiempo creí en el sistema político y social cubano (de carácter socialista), aunque había empezado a ver cosas que no entendía, que no me explicaba y que no compartía, pero bueno, a uno no le gusta que los sueños de adolescente fracasen y siempre lo justificaba: que era una obra humana, que no era el sistema, que eran las personas…, hasta que definitivamente hubo algo que colmó mi límite y es el intento de que yo también participara de eso que realiza el gobierno que es priorizar a los enfermos extranjeros por encima de los cubanos. Más o menos lo que querían era dolarizar la institución que yo dirigía (el Ciren) y que se había creado por iniciativa mía y con el apoyo de científicos del mundo que me estaban ayudando. Pero aquí no se puede pensar con cerebro propio, entonces vi que era inútil lo que estaba planteando y discutiendo, porque yo creía que no debía haber esa discriminación (diferencia en la atención a la salud de los extranjeros y de los cubanos).

-En su último viaje, la presidenta Cristina Kirchner manifestaba: “¡Qué desarrollado es este país! (por Cuba) en materia de ciencia a pesar del bloqueo. Imagínense un país sin bloqueo cuánto podría dar”…

No se pueden emitir criterios tan categóricos con una visita de tres días y cuando a uno le muestran las vitrinas y no la realidad del pueblo de Cuba. Es un poco superficial hablar de esa forma. En Cuba hay un sistema de salud que llega a todo el pueblo y es gratuito, eso es real y en la década del ’70 y ’80 éste fue excelente, buenísimo, pero con el tiempo se ha ido deteriorando, porque hay una fatiga psicológica en la población cubana. Hoy ese sistema sigue siendo universal y gratuito, es la única opción que tiene el pueblo porque no hay otra, pero en él están totalmente privilegiados los extranjeros que mientras asisten a instituciones sanitarias de extrema calidad, los cubanos tienen que concurrir a instituciones muchas veces sucias, desorganizadas, maltrechas, insuficientes. Esto es real y lo digo yo que estoy aquí, dentro de Cuba.

-Cuando usted pidió permiso para salir del país, ¿le manifestaban que su cerebro es patrimonio de Cuba?

Eso me lo dijeron textualmente. El primer permiso que yo pido es para ir de visita a la Argentina –aclaro que nunca pedí autorización para quedarme-, quería ir al nacimiento de mi primer nieto, que ahora en junio cumple 14 años, entonces cuando supe que iba a ser abuela quise asistir a ese acontecimiento tan importante para una abuela, pero no me respondieron, lo hicieron cuando ya mi nieto caminaba y hablaba. Yo seguí insistiendo, porque nunca he abandonado mis gestiones dentro de Cuba, pero sencillamente me volvieron a responder que si quería seguir con mi pedido lo hiciera, pero que se mantenía la negativa, porque yo era una científica importante y mi cerebro era del país, algo totalmente absurdo porque yo ya no trabajaba, había renunciado, por lo tanto no sé para qué quieren mi cerebro.

-¿Alguna vez tuvo la posibilidad de hablar personalmente con Fidel Castro?

No. Fidel Castro visitaba el centro que yo dirigía con frecuencia. Él admiraba el trabajo que se realizaba allí, porque desde el punto de vista científico y humanitario era un trabajo muy hermoso, porque les mejorábamos la vida a muchos enfermos. Fidel visitaba mucho ese centro y me conocía muy bien, pero desde el momento mismo en que yo renuncié he pasado a ser una persona inexistente, una “no persona” en Cuba. Las personas que pensamos con cerebro propio no tenemos ningún valor en Cuba.

-¿Está decepcionada con la presidenta de los argentinos?

A mí lo que los seres humanos hagan ya no me decepciona. He recibido tantos golpes y estoy tan desencantada de muchas personas que ya nada me asombra. De todas maneras, esos niños que son mis nietos, de las cuales Cristina Kirchner es su presidenta, son argentinos y el gobierno cubano está violando públicamente sus derechos reconocidos en la Convención para los Derechos del Niño de crecer con una relación normal con toda su familia. Yo, como abuela de esos niños, no me voy a callar ni me voy a quedar tranquila, porque no puedo ver a mi familia sufriendo en silencio. Buscaré alternativas de ayuda y siempre estaré pensando qué hacer. Hay una cosa muy importante en la vida que es la historia, yo no me decepciono ni tengo resentimiento hacia los seres humanos, pero hay una cosa que no perdona nunca y esa es la historia. Creo que la historia dirá qué cosas han pasado en Cuba y quiénes fueron aliados de esta situación, eso va a suceder. El gobierno argentino no tiene que defenderme a mí, yo aquí estoy en Cuba defendiéndome como puedo y defendiendo el derecho de las familias cubanas, porque cuando hablo lo hago en nombre de ellas. Pero sí creo que el Estado argentino tiene obligaciones con mis nietos, esos niños que son argentinos y que están indefensos ante la violación del gobierno cubano, tienen obligaciones con ellos.

-Usted dijo en declaraciones televisivas que hubiese preferido que la ejecutaran porque de esta forma la están matado en vida.

Es exactamente así: me están matando en vida. Hubiese preferido que me ejecuten. Cuando mi hijo nació, en plena “Crisis de los misiles”, yo era una jovencita y confiaba en el sistema cubano, creía que estaba construyendo una sociedad mejor para mi hijo, Roberto Quiñones, y mis futuros nietos, entonces me perdí momentos de mi hijo que no se van a repetir. Mi madre me ayudó a criarlo, pero a mí me quedó un vacío, ese vacío que le queda a una madre cuando no puede disfrutar cada minuto con sus hijos. Yo me compensaba diciendo que cuando sea mayor y tengamos la sociedad perfecta que ellos prometieron, iba a disfrutar de mis nietos. Pero en definitiva, perdí momentos de mí por un engaño, una estafa a mis sentimientos, y tampoco he podido disfrutar de mis nietos, que es lo peor que le puede pasar a una mujer. Si ellos me hubieran matado, me hubieran ejecutado, hubieran hecho lo que querían con mi vida, me hubiesen hecho un favor porque lo otro es una muerte lenta, porque yo no puedo vivir sin mi hijo.

-Como profesional ¿cómo vive hoy?

Como renuncié no gano nada. Nosotros antes vivíamos mucho mejor en este sistema comunista, porque mi madre fue diseñadora de moda y con sus manos y su talento podía mantener una familia con mucha dignidad. Después de que este sistema triunfó, perdimos una cantidad de cosas, entre ellas, la casa de modas de mi madre que se la quitaron y ahora vivimos mucho peor, pero como a mí nunca me han interesado las cosas materiales, solamente mi trabajo y mi profesión, hoy vivo en un departamento humilde y si mi hijo y mi nuera no trabajaran como lo hacen en la Argentina, mi madre y yo nos hubiéramos muerto de hambre, porque ellos nos tienen que mantener, alimentos, fármacos, en todo absolutamente, porque yo al renunciar no percibo nada y mi madre percibía una miserable pensión de viuda que no le alcanzaba para nada. Mi padre fue un gran revolucionario y si todos los socialistas o los que creen en este sistema hubieran sido como él, sí sería realmente el socialismo algo importante y no el fariseísmo en que se ha convertido cuando se habla de socialismo y se vive como capitalista. Al morir mi padre, mi madre comienza a cobrar la pensión de 164 pesos cubanos, no pesos convertibles, sino moneda nacional. Eso y nada era lo mismo. Además, cuando llamaron a nacionalizar, quitaron todas las propiedades privadas, incluso las más pequeñas, entonces le quitaron, le robaron, la casa de modas a mi madre, entonces la situación se tornó muy difícil.

-¿Cómo se siente por haber dejado de lado muchas cosas por sus ideales y convicciones?

Me siento estafada. Es muy duro, pero lo peor de todo es que uno se deja enajenar. Ellos impusieron esa mentira y yo como los demás me dejé engañar, me dejé estafar por algo que prometieron y que definitivamente no cumplieron. Si todas las madres y abuelas del mundo que no están de acuerdo y se oponen al gobierno de sus respectivos países no pudieran disfrutar de sus hijos y de sus nietos, el mundo sería un caos. Este tipo de sistema, que tanto están defendiendo en América Latina en este momento, se apropia de todo, de las almas, de los cerebros, de las mentes, de los corazones de los seres humanos y se creen dueños de ellos. ¿Cómo es posible que alguien pueda hablar de derechos humanos en un gobierno que públicamente dice que para que uno de sus habitantes pueda salir del país tiene que pedir permiso? ¿Cómo se puede hablar de derechos humanos y de logros cuando se condena a mujeres que tienen sus hijos presos y que van por las calles de Cuba con una flor en la mano, vestidas de blanco y se las insulta, se las denigra, se las descalifica como seres humanos, se descalifica su sentimiento de madre? Entonces me pregunto: ¿cómo se puede apoyar semejante aberración?

-¿Cómo llena la ausencia de su familia?

Ellos me llaman mucho por teléfono. A mí siempre me gustó mucho el olor de los bebés, me gustaba mucho oler a mi niño y pensaba cómo iban a oler mis nietos y ahora, a todo el mundo le pregunto cómo son mis nietos y cómo huelen, porque yo siempre los he visto estáticos, en fotos. Es una añoranza que yo no puedo explicar. Cada vez que viene a Cuba algún argentino, me parece que viene un pedacito de mis nietos. Les pregunto si los conocen y cómo son. Hoy los derechos de mis nietos, en su condición de niños, están siendo violados y por un gobierno extranjero.

-¿Notó algún cambio desde que asumió Raúl Castro o todo sigue igual?

Todo sigue igual, porque Fidel Castro sigue estando en el poder, de alguna manera sigue gobernando. Además, Raúl Castro ha sido el segundo de ese gobierno, aún cuando él decía muchas cosas que hacían pensar a la gente que se iban a abrir algunas puertas, pero no se necesita darle limosnas al pueblo cubano, sino libertades.

-¿Qué se sabe de Fidel Castro en Cuba?

No se sabe nada. Su estado de salud es una incógnita. Hay muchas especulaciones, es algo tan cerrado, han escondido su vida para presentarse como dioses sobrenaturales. Así son vistos en Cuba.

-En uno de sus libros, Fidel Castro afirmaba que el caso Molina era “un excelente material para el chantaje imperialista contra Cuba”

El gobierno cubano pretende que más de 11 millones de cubanos tengan que pensar exactamente como ellos quieren e inmediatamente cuando alguien dice que no está de acuerdo, es porque el imperialismo le paga, porque es mercenario del imperialismo. Según se comporta el gobierno cubano, los cubanos somos anormales, o tenemos que pensar como el gobierno o inmediatamente tenemos que pensar como el imperialismo. Eso no sólo lo ha dicho de mí, sino de toda persona que se opone al sistema. En mi país hay muchos cubanos que creen de verdad en la revolución y lo hacen con humildad. A esas personas yo las admiro y respeto. La persona que en su vida es obsecuente con sus ideas merece admiración, sea cual sea la idea. Pero se vocifera en el mundo entero contra el capitalismo y se vive como un millonario lleno de privilegios y en las mismas mansiones que tenían los mismos millonarios a los que habían expulsado del país, visten y se alimentan como millonarios. Son hipócritas y no revolucionarios. Quiero aclarar que yo respeto a los millonarios, porque no considero que una persona por el hecho de tener un capital grande tenga que ser necesariamente un ladrón. Yo no me siento política, realmente la política no me agrada para nada. Yo sólo quería seguir trabajando para mis compatriotas, los pobres cubanos enfermos, y luché por ello hasta el final, pero las respuestas que recibí fueron agresiones, incomprensiones, órdenes, autoritarismo, entonces dije no. Temía y sigo temiendo por la seguridad de mi hijo que un día salió hacia Japón para hacer un postgrado y desde mayo de1994 nunca más lo vi. Tengo todavía en mi memoria esa imagen adorada, la de mi único hijo al que yo misma le había pedido que no regresara a Cuba, que vaya al país de su esposa, a la Argentina, porque sabía que la venganza no iba a ser buena. El gobierno sabe que mi hijo es mi gran obsesión y yo sé que el gobierno obviamente hubiera tomado gran venganza contra él si hubiera renunciado mientras mi hijo todavía estaba en Cuba.

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