Si hubiera jugado así...

Insúa se destapó con dos golazos y una buena tarea justo después de haber dicho que si hubiera estado más fino, hoy Boca tendría cuatro o cinco puntos más. Vale igual.
Aunque diga que siempre festeja los goles de esa forma, los gritos de ayer parecieron un desahogo. Federico Insúa necesitaba sacarse la bronca con él mismo. Se debía y debía una actuación así. Justamente tras haber hecho, en la semana, una profunda autocrítica. "Si en los partidos anteriores hubiera estado más fino, tendríamos cuatro o cinco puntos más", confesó el Pocho. El partido de ayer le dio la razón. Punzante y desequilibrante en los metros finales, Insúa fue clave en el triunfo de Boca. Si hubiera jugado así...

Consciente de que su nivel no fue el esperado en este regreso a Boca, Fede también se señaló como el responsable de que el equipo no tuviera un buen rendimiento. En realidad, el partido con Gimnasia ratificó que Insúa es más determinante en la definición de la jugada que en el armado de la misma. Si bien su capacidad técnica le permite manejar la pelota con criterio, su verticalidad lo hace más un mediapunta que un enganche. Ni siquiera un volante por izquierda, posición que ha tratado de ocupar con mucho empeño pero que no siente. El Pocho, en este Boca, paseó por distintas posiciones: volante por izquierda, enganche y hasta mediapunta. Quedó claro que jugando recostado sobre la izquierda, unos metros por delante del 3 y casi en la misma línea que el 5, no desequilibra. Su buena pegada, su cambio de ritmo y su precisión en velocidad pesan más arriba.

En su primer gol, rompió por el medio y le dio tanta precisión al remate desde afuera que dejó sin chances a Sessa. En el segundo, entró por el medio del área y definió suave. Pudo haber hecho dos más: un derechazo que Sessa mandó al córner (en el lateral previo, él le marcó a Krupo que se lo sacara a Palermo) y un mano a mano, tras un taco genial de Gaitán, que definió mal. Lo bueno es que, en un equipo que jugó con tres puntas, él pudo soltarse y llegar al gol. "El Pato me dijo que iba a convertir", contó después.

En la elaboración del juego, no fue eje. Boca no usó mucho la zona media porque el balón muchas veces fue del fondo hacia arriba, ante la tentación de los tres delanteros. La movilidad de Mouche y de Gaitán fue clave para tener preocupada a la última línea rival. Así, fueron pocas las veces que Insúa pudo romper la zona de volantes.

"Estoy jugando mal", había dicho. "Mejoré mucho", tiró tras el 4-0. De la autocrítica al elogio.

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