Houston sorprendió al último campeón

Los Rockets de Scola vencieron, como visitantes, a Los Angeles Lakers por 101-91; el argentino marcó un total de seis puntos, nueve rebotes y cinco asistencias
Los Houston Rockets, gracias a un brillante Aaron Brooks que dejó en evidencia a los bases locales, sorprendieron a los Lakers de Los Ángeles (91-101) en el regreso a su antigua casa del ex angelino Trevor Ariza, que recibió el anillo de campeón con su hijo en brazos.

Brooks se fue a los 33 puntos y seis rebotes, en tanto que David Andersen aportó 19 tantos. Kobe Bryant, perfectamente defendido, se quedó en 18 puntos en una serie de 5/20. Ron Artest logró 22 tantos y seis rebotes.

El jugador argentino, en tanto, tuvo una discreta actuación al registrar seis puntos (todos de dobles en tres de cinco intentos), nueve rebotes y cinco asistencias.

Los locales, que encajaron su segunda derrota consecutiva, jugaron de nuevo sin el español Pau Gasol. El técnico californiano, Phil Jackson, dijo antes del partido que espera que el jugador catalán pueda volver a los entrenamientos a partir de esta semana, ya que el ala-pívot lleva "cinco días sin dolores" e incluso ha comenzado a practicar junto al resto de sus compañeros.

Los Lakers, de la mano de un Ron Artest motivado al máximo frente a su ex equipo, salieron arrollando (16-2). El triángulo ofensivo funcionaba a las mil maravillas, con Andrew Bynum y Bryant martilleando el aro de los Rockets.

En esos instantes, hasta Artest se animó a hacer una de las suyas y lanzó la zapatilla de Ariza fuera de la pista, lo que provocó las risas del banquillo local.

Pero el ex angelino se vengó rápidamente. Colocó un soberano tapón a Bryant, a continuación le robó el balón y lideró el contraataque culminado por el sorprendente novato Chase Budinger, que cuajó un magnífico primer cuarto y limó distancias (24-21, m.9) mientras Ariza, pésimo en ataque (0/9), seguía cual perro de presa en defensa a Bryant.

Los Rockets, de la mano de su extraordinario y velocísimo base Aaron Brooks, lograron ponerse por delante (43-44) a tres minutos para llegar al descanso, aunque la aparición de Shannon Brown devolvió la ventaja a los suyos (54-52).

El equipo de Rick Adelman se mantenía en el partido gracias a los 29 puntos de su banquillo, incluidos 13 del ex del Barcelona David Andersen.

El mal arranque de Houston se confirmó que fue un espejismo. A cada tirón de los locales, con buenas acciones de Derek Fisher, contestaban los Rockets, casi siempre a través de Brooks. La gran noticia para los visitantes era que Ariza, con la ayuda de Shane Battier, seguía secando a Bryant, que llegó a desesperarse en varias ocasiones.

Los de Adelman amenazaban con tormenta en el Staples Center tras dos triples consecutivos de Brooks (68-76, m.32) y un parcial de 0-12.

Andersen hurgó en la herida. Anotó siete puntos seguidos al comienzo del último cuarto para que Houston se fuera por 73-86. Los Lakers parecían venirse abajo y los constantes fallos de Sasha Vujacic no ayudaban.

Aunque los angelinos no se dieron por vencidos, la solidez de Houston resultó ejemplar. Los Rockets, que parecían tener un imán para los rebotes en las manos de un inspirado Carl Landry, aguantaron la presión y respondieron a los triples de Jordan Farmar y Brown.

Pero la clave fue que Bryant no estuvo a la altura, posiblemente por algún problema físico. Se retiró cojeando a los vestuarios con dos minutos por jugar, mientras Houston degustaba la victoria. Ariza dejaba el Staples con el anillo de campeón y la sonrisa en la cara.

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