Hospitales psiquiátricos rechazan 80% de pedidos de internación de la cárcel

Hospitales psiquiátricos rechazan 80% de pedidos de internación de la cárcel
Las causas para solicitar la asistencia de los centros sanitarios son la creciente depresión por aislamiento y la adicción a las drogas.
Los hospitales rechazan 80 por ciento de los pedidos de internación que surgen desde la Penitenciaría de Boulogne Sur Mer, mientras que el pabellón que existe en el psiquiátrico El Sauce es insuficiente para albergar a los internos. La creciente depresión por aislamiento y la adicción a las drogas son las principales causas.

En la primera de lo que promete ser una serie de visitas de la Comisión Bicameral de Seguridad a la cárcel ubicada en la Quinta Sección, se reveló la falta de una infraestructura propia para internar presos. Además, el tema del aumento del ingreso de drogas al penal y el mal uso de los psicotrópicos (antidepresivos) fueron otras de las preocupaciones de los legisladores.

El director del establecimiento penitenciario, Eduardo Orellana, recibió al presidente de la Bicameral de Seguridad, Mauricio Suárez, senador de la UCR, y a los diputados Luis Petri, diputado del Confe, y Diego Arenas, del PD. En la reunión, los legisladores cuestionaron aspectos relacionados con la situación de los internos, la seguridad, las condiciones edilicias y los talleres, entre otros.

Si bien ya se sabía que el aumento del consumo de droga en el penal era una de las grandes inquietudes, cuando los funcionarios hablaron con los médicos del lugar se encontraron con que la problemática era mayor.

Gustavo Pérez, médico psiquiatra, manifestó que 80 por ciento de los pedidos de internación son rechazados por los hospitales psiquiátricos. “Hoy hay 17 internos en ocho camas cuchetas en el Hospital El Sauce. Sin embargo, no está apto para estos pacientes”, afirmó el profesional.

Generalmente, los presos sufren depresión por encierro, que en la mayoría de los casos los lleva a intentos de suicidio o mutilaciones físicas, por lo que el tratamiento de rehabilitación es indispensable.

Miguel Mesa, psicólogo del penal, explicó: “Si la persona en esas condiciones se queda acá, se suicida o se manipula físicamente. La situación no da para más”.

Existe una ley nacional que exige la rehabilitación de los presos, pero el inconveniente aparece cuando tienen que asumir su adicción.

“No reconocen que son adictos a las drogas, por lo que nosotros podemos hacer poco”, relató Pérez.

Al momento de ingresar al establecimiento penitenciario, muchos internos pasan en primer lugar por un proceso de internación primaria, debido a la depresión por el encierro.

Por eso, el directorio cuenta con un equipo que se encarga de atender la problemática de los internos. Este grupo está conformado por siete psicólogos, cinco asistentes sociales y varios profesionales de la educación.

Orellana explicó que, mientras están en condición de acusados sin condena (período máximo de dos años), los presos no pueden ser obligados a trabajar o estudiar, porque se respeta el estado de inocencia en primer lugar.

Unos 200 presos trabajan en talleres de oficio, como construcción, metalurgia, carpintería, herrería y electricidad, para mantener la infraestructura del penal, con lo que se les ayuda en el

desarrollo personal.

En números. La Penitenciaria de Boulogne Sur Mer alberga a 892 internos, 745 de los cuales son procesados y 147 condenados. Los legisladores recordaron que en el 2000 había una sobrepoblación de unos 1.800 internos.

La dirección cuenta con 724 agentes penitenciarios, 537 pertenecen a seguridad interna y 187 son auxiliares.

En diciembre del 2008 se clausuraron 14 pabellones, se construyeron dos nuevos y fueron demolidos otros dos.

Estas obras de mejoramiento dejaron muchísimos escombros que llenarán, cuando se los saque, unos 40 camiones. La idea es que, una vez finalizadas las tareas, se construya una cancha de básquetbol y un cine para los presos.

En total, funcionan 327 celdas con dos o tres camas cada una, mientras que la exigencia de la ley es una cama por celda, pero Orellana admitió que eso es muy difícil de lograr. “Hay una sobrepoblación de más de 100 personas. En febrero de este año ingresaron cinco personas por día y en todo enero ingresaron 87 y se fueron sólo siete”, informó el director de la cárcel de Boulogne Sur Mer.

Drogas, el gran problema. La visita de los funcionarios se abocó en gran parte a tratar el tema de las drogas. El director de Boulogne Sur Mer reconoció que es un gran problema, muy difícil de controlar. “Hay mucha cantidad de marihuana y cocaína entre los internos. Cualquiera puede entrar sustancias prohibidas”, afirmó Orellana.

¿Cómo entra? Existen diferentes formas para ingresar al complejo todo tipo de sustancias prohibidas. Los familiares o penitenciarios son quienes están en la mira de los directivos, pero es muy difícil de confirmar.

“Cómo hacés para revisar dentro de las tortas de cumpleaños, los pañales de un bebé o en la vagina de una niña”, explicó el director, enumerando situaciones reales.

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