Hospitales a prueba de balas en Río

Serán blindados para evitar los riesgos y daños colaterales que producen los tiroteos entre narcos. El gobierno carioca levanta muros y persianas de acero.
Para proteger a los pacientes y al personal médico de los habituales tiroteos entre bandas armadas, el gobierno brasileño blindará cinco centros de salud públicos, ubicados en "áreas de riesgo" de Río de Janeiro.

Los hospitales van a tener diferentes protecciones, incluyendo la construcción de muros de cemento a un metro de los edificios, la instalación de persianas de acero o ventanas a prueba de balas, detalló el director de la Red de Hospitales Federales en Río, Oscar Berro.

"Vamos a usar todos los mecanismos para evitar cualquier riesgo para la población y los empleados", dijo Berro.

Según el funcionario, no todos los edificios van a necesitar de intervenciones, porque algunos ya han sido diseñados para "protegerse unos a otros", así que tan solo se necesitará trasladar los servicios a las estancias "menos expuestas" a los tiroteos.

Entre los hospitales que van a ser blindados se incluye uno localizado en el turístico y acomodado barrio de Ipanema, que es también vecino de una favela controlada por narcotraficantes y en la que con cierta frecuencia suelen ocurrir tiroteos.

Otro de los centros médicos incluidos, el Hospital General de Bonsucesso, fue afectado el último jueves por un tiro de fusil, supuestamente disparado desde una favela cercana, en la zona norte de Río, una área pobre con numerosos barrios marginales controlados por bandas armadas.

Aunque no hirió a nadie, el proyectil alcanzó un equipo de rayos X dejándolo inutilizable.

El blindaje se aplicará además a los hospitales Servidores, Andaraí y Cardoso Fontes, todos ellos cercanos a varias de las favelas más peligrosas de la ciudad.

El programa, que destinará unos 110 millones de reales (unos 57 millones de dólares) para las reformas arquitectónicas, está incluido en un programa de mejorías de la red de hospitales públicos en Río.

Además del dinero para el blindaje, se destinarán otros 390 millones de reales (cerca de 202 millones de dólares) para la cualificación de personal y para la modernización de los equipamientos.

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