"El Hospital sigue siendo el gran seguro social de la ciudad"

El intendente José Eseverri decidió romper el silencio: dice que la gente está conforme con la atención, que los profesionales no se van -salvo en Diagnóstico por Imágenes- y que debe valorarse el centro de salud por la formación de sus médicos y no por lo que cobran. Salud Mental será repatriado, pero con nuevo abordaje. El saldo del megaplan y el rechazo hacia Cobos son parte de la misma charla con EL POPULAR Medios.
Desde que el Hospital volvió a ser noticia gracias a conflictos no resueltos, el intendente José Eseverri no había fijado una postura pública. Hasta ayer, que rompió el silencio para negar la ida de profesionales (sólo lo admitió en el servicio de Diagnóstico por Imágenes) y decir que el problema pasa por el recambio generacional. Que el centro asistencial sigue siendo un "gran seguro social" que debe ser valorado por la docencia, investigación y formación y no por lo que cobran los médicos. Los que se fueron, en la franja de los 45 a 65 años, fue porque "la salud pública no los supo retener", dijo, sin poner en palabras que ese faltante se generó durante la gestión de Helios Eseverri. También reafirmó que repatriará Salud Mental con "replanteos en el abordaje". La "indignidad" de Cobos y "el gran aporte" del megaplan de obra pública -a un año del anuncio-, completan los casi 30 minutos de entrevista que José Eseverri mantuvo Silvana Melo, en "La mañana de la 98Pop".

-Intendente, ¿con qué tipo de conducción política, con qué estrategia piensa reconstruir aquella mística hospitalaria para que gente no se siga yendo y se valoren los recursos humanos como se está pidiendo casi a gritos dentro del Hospital?

-Lo del Hospital no es de un día para el otro, sino un proceso de años que tiene que ver con un profundo recambio generacional. Hubo una conducción de toda una generación que hoy empieza a jubilarse y son quienes manejaron el Hospital durante mucho tiempo. En el medio hay un bache generacional no cubierto, entre los 65 y 45. Quienes se van son los que se jubilan, a excepción de algún servicio muy puntual como Diagnóstico por Imágenes. Hemos incorporamos más de 20 profesionales y sí, hay que recuperar que no sé si la mística pero hay que lograr que el Hospital sea valorado no por lo que gana un médico sino por la docencia, investigación, ateneos, formación. Se han dicho muchas cosas a la ligera y hasta irresponsables. Yo voy a diferentes horas al Hospital y se encuentran dificultades, pero la realidad indica que la gente se va bien atendida del Hospital. Hay que mejorarlo, pero sigue siendo gran seguro social de la ciudad. Debe transitar un camino que no puede estar atado a personas, sino a un proceso institucional que debe cuidar esto de la generación. Quizá ese faltante esté en la actividad privada porque no fue retenido por el sistema público de salud.

-Salud Mental vuelve al Hospital. ¿Habrá cambios importantes a partir de febrero?

-Es la idea. Anunciamos el proyecto de la nueva Guardia, con más metros cuadrados y eso nos libera espacio dentro del Hospital y pensamos volver con Salud Mental al Hospital. Así como el cáncer es una de las enfermedades de este siglo, éste es un tema de salud moderna. Hay que hacer un replanteo importante inclusive desde el abordaje de la salud mental.

Lo que quedó del megaplan

-A un año del megaplan de obras públicas, ¿cuál es su balance?

-Se terminaron todas las obras de pavimento urbano y las empresas cobraron el total. Hubo gente que tuvo trabajo gracias a la obra pública con empleo directo e indirecto. Hay empresas olavarrienses capitalizadas, que podrán competir en obras de otros lugares. Se avanzó bastante en las cloacas de San Vicente en las tres etapas, con dificultades que las empresas están soportando con mucho esfuerzo.

-Hay problemas de pago.

-Hay problemas de pago. El organismo a cargo de las obras de cloacas tal vez sea el que más dificultades de financiamiento ha tenido. Con las anunciadas obras de vialidad del acceso al Aeropuerto, la Del Valle y el puente Frontera Sur, las empresas cobraron sólo el anticipo. Vialidad tiene serios problema de financiamiento en un año muy particular. La Argentina del 16 de enero se empezaba a poner el casco para la crisis y que después tuvo el golpe de la crisis. La Argentina tuvo un decrecimiento del 2%, Chile también. La Argentina perdió cerca de 30.000 millones de pesos de ingresos el año pasado. Pero Olavarría tuvo un apoyo muy importante del gobierno nacional, de aporte a la calidad de vida que se vieron que obras y significó conservar el nivel de actividad económica y de empleo. Tandil llegó a tener 2.000 personas s suspendidas y esto no pasó acá ni por asomo. Hay que rescatar el esfuerzo de empresariado y los sindicatos que a pesar de dificultades sostuvieron el empleo y contribuyeron a la paz social. Los que vivimos el 2001, con 5.000 a 6.000 desocupados, nos preocupamos cuando empezaba a pegar la crisis el año pasado. Después hay otras obras como el enlace 3-226 y el ensanche de la 226.

-Son obras anteriores.

-El desembolso fue el año pasado, que significó ejecución, inicio del ensanche y es gente de Olavarría que trabaja, son proveedores de acá. Hay una empresa local que, salvo uno, hizo todos los puentes del enlace de 3-226.

-La asignatura pendiente del megaplan fueron las 1.000 viviendas.

-Con las viviendas pasan dos cosas: hace cuatro años se podía hacer una casa por 30.000 pesos y hoy hablamos de 120.000 como mínimo. El valor asignado a obras fue de 80.000 pesos, que generó dificultades en las empresas y el Gobierno frenó todo por sus dificultades de financiamiento durante 2009. Veremos este año qué alternativas se abren con financiamiento provincial pero quiero ser muy cauto, por respeto a necesidad de la gente. Hubo otros municipios que, previo a las elecciones, hicieron apertura de listado de posibles adjudicatarios.

-Creando enormes desilusiones...

-Uno puede pecar de tonto en la política y no tengo problemas de hacerlo, por respeto a la gente. Yo podría haberlo hecho, pero no, porque uno sabe cómo es la situación de cualquier pibe de clase media que paga mil mangos de alquiler y no puede llegar a su vivienda.

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