El hospital Lacoste está desbordado

(Eduardo Castex) - "El fin de semana largo estuvo sobresaturada la guardia del hospital local, pero es una realidad constante que estamos viviendo en el centro asistencial porque la demanda de la población creció por encima de la incorporación de recursos humanos", admitió ayer el director del hospital Pablo F. Lacoste, Hubo Lavigne. "En casi 30 años que tengo de trabajo en la administración pública puedo decir que nunca estuvimos equipados como ahora, que tenemos casi todos los elementos necesarios para trabajar, pero la demanda de la sociedad nos sobrepasa", insistió.
El funcionario indicó que durante las fiestas hubo una "concurrencia normal" de pacientes. "La guardia está desbordada desde hace tiempo por la demanda habitual de la población, pero no por las fiestas de fin de año. En esas fechas se produjo un nacimiento el primer día de 2010 y dos casos de niños quemados con pirotécnica, de los cuales uno fue en las vísperas de Navidad y el otro durante los festejos de fin de año", informó.

El director anticipó que con el personal médico están evaluando introducir cambios en el otorgamiento de los turnos. "Tenemos una demanda tremenda y si bien estamos trabajando para aumentar el recurso humano, no alcanzamos a satisfacer la demanda".

Pobre atención.

La atención sanitaria castense se viene resintiendo desde hace algunos años. Inicialmente cerró la Clínica Castex que era el único sitio de atención privada que existía, y ya no se abrieron otras alternativas similares. A esa situación se sumó la incorporación de Luis Ordóñez, Darío Balsa y José Alfonso a la cartera sanitaria provincial, lo que disminuyó la cantidad de profesionales que prestaban atención a pacientes locales. "En recursos físicos estamos mejor que nunca con equipamiento y la disponibilidad actual", aclaró Lavigne.

Primer bebé.

El primer bebé del año en Eduardo Castex nació el 1 de enero a las 10. Es un varón y se llama Leandro Funes. El niño pesó 3,400 kilogramos y el parto fue atendido por el médico Carlos Picón. Los progenitores son María Soledad Barbero y Alejandro Funes.

Las fiestas de fin de año también provocaron que dos niños sufrieran quemaduras con productores pirotécnicos. El 23 de diciembre ingresó al hospital Lacoste un niño con una lesión por un petardo que le explotó cerca y la onda expansiva introdujo una presencia extraña en la piel, narraron fuentes profesionales. Y el 31 de diciembre ingresó al centro asistencial un niño de 11 años con una quemadura por pirotecnia, en lo que consideraron que se trató de una imprudencia porque se generó la lesión cuando pretendía encender, por segunda vez, un petardo sin su mecha.

Comentá la nota