Hospital de campaña para la reforma

Los pacientes hicieron cola durante toda la noche para conseguir asistencia gratuita. Es un derecho básico y no un lujo carísimo. La escena demuestra por qué el presidente Barack Obama está intentando reformar el sistema de salud en Estados Unidos.
Llegaron de a miles e hicieron cola durante toda la noche para asegurar una de las pulseras plásticas que autorizan la entrada al extraño universo paralelo, en el que la asistencia médica es un derecho gratuito y básico, y no un lujo carísimo. Algunos de estos norteamericanos caminaron kilómetros simplemente para que les tomaran la presión, algunos durmieron en sus autos con la esperanza de poder hacerse un examen de los ojos o una mamografía, otros llevaron a sus hijos para que les dieran las vacunas básicas.

En la semana que el Servicio Nacional de Salud británico fue promocionado por los republicanos como el ejemplo "maligno y orwelliano" de todo lo que está mal de un sistema de salud público y gratuito, estas escenas extraordinarias en Inglewood, California, demostraban sin suntuosos discursos por qué el presidente Barack Obama está intentando reformar el sistema de salud en Estados Unidos.

El Foro de Los Angeles, el lugar que recientemente sirvió de escenario para el recital de Madonna, se transformó durante ocho días en un vasto hospital al aire libre. En Estados Unidos la oferta de un servicio médico es algo tan raro que la noticia del reino mágico de la medicina gratuita se expandió rápido. Ayer miles de personas esperaban pacientemente en eternas colas para recibir tratamientos básicos.

En los primeros dos días, más de 1500 hombres, mujeres y niños recibieron atención médica, que en el sistema de salud norteamericano costaría unos 503 mil dólares. Unos 30 dentistas sacaron 471 dientes, 320 personas recibieron anteojos standard, 80 se hicieron mamografías, una docena tuvo una sesión de acupuntura y otra fue revisada por problemas en los riñones. Para cuando el centro médico se vaya de la ciudad, el próximo martes, el personal habrá gastado dos millones de dólares en tratamientos para 10 mil pacientes.

El distrito de Inglewood se encuentra a apenas unos kilómetros de los bulevares con palmeras de Beverly Hills y los destellos de las luces de Hollywood, pero para los que pasaron la noche haciendo cola afuera del Foro, la meca del cine y el glamour es otro mundo. Los miles de pacientes que peregrinaron al centro médico, una cortesía de la ONG Area Médica Remota, son la prueba viviente del creciente costo de los servicios de salud que vienen denunciando el presidente Obama y los demócratas en el Capitolio.

Christine Smith llegó a las tres de la mañana con la esperanza de ver un dentista por primera vez desde hace ocho años. Tiene 26 y 17 dientes podridos; algunos con agujeros que se ven sin necesidad de un diploma. Smith cuenta que vive con dolor todo el tiempo, y desde hace varios años tuvo que dejar de comer sólidos.

"Me hicieron un bypass gástrico en 2002, pero la operación salió mal y los ácidos del estómago me están pudriendo los dientes. Tuve varios trabajos desde entonces, pero ninguno con seguro médico, por eso nunca puede arreglarme la dentadura", contó la joven. "Ya no recuerdo cuándo fue la última vez que pude morder. Vivo tomando sopa, fideos y licuando las comidas. Normalmente costaría cinco mil dólares arreglarme los dientes. Así que si tengo que esperar una semana para que me lo hagan gratis, lo haré. Esto cambiará mi vida."

En uno de los pasillos del centro médico Liz Cruise esperaba, junto con decenas de personas, para examinarse los ojos. Trabaja en una cadena de supermercados de primera línea, pero no puede pagar los 200 dólares al mes que le deberían deducir del sueldo para el seguro. "Es una decisión muy simple: pagar el alquiler o el seguro médico, ¿qué opción tengo?", se quejó. "Soy uno de los trabajadores pobres: personas que trabajan pero no pueden pagar un seguro médico y no son elegibles para la asistencia médica gratuita del Estado. No me acuerdo de la última vez que vi a un doctor", agregó.

A pesar de que los norteamericanos gastan más en medicina que cualquier otra nación en el mundo, hay aproximadamente 50 millones que no tienen ningún tipo de seguro médico. Muchos cobran sueldos que no les permiten acceder a las aseguradoras y los que sí lo logran deben pagar extra por los procedimientos más básicos. Los desempleados del estado de California, que dependen del servicio estatal de Medicaid, perdieron el beneficio dental el mes pasado.

El presidente Obama impulsó la reforma del sistema de salud como uno de los pilares de su gobierno, pero la iniciativa está siendo torpedeada por los republicanos. Como los demócratas no terminan de consensuar una sola propuesta, sus rivales están dominando la atención de los medios con sus advertencias sobre una futura "medicina socializada". Esta semana en Pennsylvania, el senador demócrata Arlen Specter fue recibido por una multitud de mil personas, la mayoría lista a denunciar los planes "nacionalizadores" de la Casa Blanca.

El Foro de Los Angeles, en cambio, es el otro mundo, que los medios no incluyen en el debate. "Vemos gente que hace años no va al doctor. Es un trabajo muy duro, pero al mismo tiempo gratificante. El sistema de salud necesita una reforma, no hay dudas de ello. Cada vez más gente se está cayendo por las grietas del modelo actual. Esa gente es la que vino aquí", explicó Vicent Anthony, un especialista en riñones que se ofreció para trabajar cinco de los ocho días en que funcionará el centro.

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