El horno pirolítico no funciona.

La desatención de esta área municipal no es nueva. El equipo ha cumplido su vida útil trabajando sin mantenimiento durante años y con un exceso de trabajo.
A raíz de un desperfecto que requiere repuestos que deben adquirirse en Buenos Aires, el horno pirolítico de Santa Rosa se encuentra fuera de servicio desde hace varios días. Las bolsas con estos peligrosos residuos hospitalarios se acumulan cada día y generan una irrespirable atmósfera de olor a putrefacción. Los restos anatómicos contenidos en esas bolsas entran en descomposición debido a que las cámaras de frío tampoco cuentan con los equipos de refrigeración.

La situación en el horno pirolítico de la ciudad -un departamento que funciona en el predio del hospital Lucio Molas- es muy delicada, no apta para cualquiera. Hace 6 días, el equipo dejó de funcionar debido a un desperfecto. En ese lapso, los 1.200 kilogramos diarios de residuos patológicos que produce la ciudad -y también localidades cercanas- se acumulan en una montaña de bolsas rojas que crece día a día. Aún con el incinerador fuera de servicio, los empleados siguen trabajando allí, cumplen su horario y con la responsabilidad de hacer el recorrido por clínicas, sanatorios y laboratorios para recolectar este material transportarlo hasta el horno.

Peligros.

Ayer por la mañana, y ante la presencia del móvil de Radio Noticias y militantes de una agrupación gremial, los empleados del lugar desgranaron sus quejas y relataron las precarias y peligrosas condiciones de trabajo en que realizan su función, sea cuando el horno funciona o cuando está fuera de servicio.

José, uno de los empleados, comentó que uno de los problemas es que a veces la Municipalidad no entrega a los generadores los contenedores especiales para residuos cortantes, como son las agujas y elementos punzantes y cortantes.

"Al no entregar la Municipalidad esos contenedores, los generadores empiezan a desechar esos residuos en estas bolsas o en estas cajas. Y la gente corre riesgo". Riesgos como herirse con uno de esos elementos y contagiarse una enfermedad grave.

Este trabajador señaló que así como hay problemas de fondo, también hay otros que son fáciles de solucionar. Por ejemplo -indicó-, elementos de higiene y limpieza tan básicos como bidones de lavandina.

Las cámaras de frío son habitaciones que deberían tener una temperatura baja a fin de evitar que los residuos que no se queman de inmediato entre en descomposición. Hay dos espacios en el edificio del horno, pero ninguno cumple su función ya que el equipo de aire acondicionado ya no funciona.

Por ello, sin refrigeración, en días de mucho calor, y con varios días de acumulación, los restos humanos y desechos hospitalarios entran en descomposición y generan unos vahos imposibles de respirar.

Vida útil.

El horno santarroseño tiene más de una década de antigüedad, con lo que ha cumplido ya su vida útil. Su capacidad de incineración es de 1.200 kilogramos por día, capacidad sobrepasada por el volumen que genera la ciudad. Funciona durante 12 horas seguidas, de 6.00 a 18.00, pero "no da abasto", aseguró el encargado de operarlo. "Pero con la cantidad de residuos que se juntan hoy en día, hay que quemarlos si o si", aclaró.

A su entender, las roturas son consecuencia de una falta de mantenimiento serio, un diagnóstico que también hacen los actuales funcionarios de este área.

El obrero aclaró que desde el horno informan de inmediato cada rotura, cada problema. Pero las reparaciones tardan en hacerse y ello provoca la acumulación de desechos. No obstante reconoció que cuando hay responsables con voluntad para buscar soluciones y conseguir materiales -tanto para la operación del horno como los elementos de higiene del lugar y para la seguridad de los trabajadores- se encuentran con un problema recurrente: la falta de partidas presupuestarias.

Transporte.

Según los militantes de la Agrupación 8 de Noviembre -que en enero elevaron a las autoridades municipales un listado de problemas de este lugar-, otra falencia es el vehículo afectado a la recolección de los contenedores. "No es el transporte adecuado", sentenció una mujer que se encontraba allí. "Es una camioneta cualquiera, que anda cuando quiere y que no mantiene la cadena de frío", sentenció.

La mujer hizo notar que en el lugar hay personal las 24 horas, lo que hace que estos problemas -principalmente los de seguridad, salubridad- siempre estén afectando a varias personas.

"Por lo pronto pedimos una pronta respuesta de los funcionarios", exigió.

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