A la hora de sincerarse, Boudou prefiere a Wall Street

A la hora de sincerarse, Boudou prefiere a Wall Street
En respuesta a algunas dudas que tenía el órgano regulador de Estados Unidos, Economía reconoció el peligro de los juicios de los acreedores, que el superávit no alcanza para pagar la deuda y la polémica sobre el INDEC.
El Gobierno salió a ventilar afuera los trapitos sucios que se niega a lavar en casa. En un informe que giró a la Comisión de Valores estadounidense para que habilite el canje de la deuda, admitió que los fondos buitres podrían trabar embargos sobre las reservas del Banco Central. Justo el argumento que usó Martín Redrado para negarse a girarlas al Fondo del Bicentenario. También aceptó por primera vez los cuestionamientos generalizados a los datos del INDEC. Y volvió a reconocer la alta inflación, la elevada incidencia de la pobreza y la crisis energética, como ya lo había hecho en octubre último.

El documento publicado en la página web del ente norteamericano (SEC, por sus siglas en inglés) es la respuesta a las dudas que se habían planteado desde allí dos semanas atrás sobre la propuesta inicial de la Argentina para reabrir el canje de 2005. El formulario original, girado a Estados Unidos en octubre, era casi igual de autocrítico. Es porque antes de autorizar cualquier operación de un Estado extranjero, la SEC procura cubrirse de las eventualidades que puedan sufrir sus compatriotas explicitándoles los riesgos que corren.

El acápite sobre las reservas figura entre los más jugosos a la luz de la polémica con Redrado. "Algunos acreedores han intentado trabar embargos contra el Banco Central y otras agencias e instrumentos financieros de la Argentina, con el argumento del alter ego y otros", reseña el texto.

La tesis del "alter ego" es a lo que apelaron los fondos buitres que pidieron los últimos embargos. Como las reservas de los bancos centrales no son embargables, los acreedores intentaron demostrar que el Central argentino es sólo un anexo –un "otro yo"– del Poder Ejecutivo. Y les cayó como anillo al dedo que saliera un decreto para pagar deudas del Tesoro con reservas del Central.

"Si (esos embargos) resultan exitosos, podrían tener un efecto adverso en las instituciones públicas y en activos como las reservas y los fondos jubilatorios", amplía el documento. En esa misma línea, también reconoce que "el resultado fiscal primario del Gobierno puede ser insuficiente para cubrir las obligaciones de pago de los servicios de la deuda".

Con los bonos de la deuda argentina en caída libre desde que estalló el culebrón del Central, Amado Boudou necesita apurar el canje anunciado el año pasado para que siga siendo atractivo para los acreedores. Si los bonos se devalúan mucho, también valdrán menos los nuevos que se emitan para quienes acepten el trueque de los hoy impagos. De ahí el apuro del ministro de Economía por concretar el envío, incluso en medio de la crisis política que desató el affaire Redrado.

El texto procura satisfacer el apetito de la SEC sin reparar en costos políticos. El organismo le había pedido explicaciones sobre el INDEC y Amado Boudou las ofrece en un párrafo que nunca leería en voz alta en la Argentina. Dice que "a fines de enero de 2007" el INDEC "experimentó un proceso de reforma institucional". Es la fecha a partir de la cual los técnicos rebeldes empezaron a denunciar las manipulaciones de datos.

"Ciertos analistas privados han objetado las cifras de inflación publicadas por el INDEC", prosigue el texto de 49 páginas firmado por el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino. También admite que esos cuestionamientos se extienden a "otros datos afectados por la medición de la inflación, como la pobreza y el PBI".

El documento repite como en octubre los "factores de riesgo" del país: altas tasas de interés, cambios abruptos en el precio del dólar y los impuestos, control de precios y salarios y alta inflación.

Sobre la crisis energética, la carta admite la posibilidad de que "tenga un impacto adverso sobre la economía" y agrega que "el costo para el Gobierno de los subsidios a la energía puede castigar las finanzas públicas".

Antes de que se difundiera el texto, pero conscientes de que trascendería, voceros del Palacio de Hacienda intentaron relativizar el contenido de su propia autoría. "Es como el prospecto de un medicamento. Los laboratorios aclaran que una aspirina te puede producir cáncer para que nadie vaya después a hacerles juicio. Pero no es que te tomás una y te agarra", comparó un funcionario cercano a Boudou. "Acá es igual. Es algo para cubrirse", agregó.

Pino insiste en revisar la deuda

El diputado Pino Solanas y su agrupación siguen insistiendo en revisar la legitimidad de la deuda externa.

Luego de criticar el Fondo del Bicentenario y la reapertura del Canje a los holdouts, Solanas aseguró que "el tema no son los decretos, ni Redrado, ni todo el camuflaje en danza, no hay que perder la brújula. El tema central que es que los argentinos seguimos pagando una deuda que tiene una causa fallada en la Justicia Federal y otras tres causas penales en curso". Solanas explicó que "No decimos que no hay que pagar la deuda, porque si hay una deuda que fue por los carriles normales, no habrá que cuestionarla. Lo que decimos es que nadie paga una factura indebida. Acá, durante 18 años se investigó la deuda de la Dictadura y el traspaso al Estado de las deudas privadas".

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