La hora señalada para la oposición

La semana que pasó marcó, entre otras cosas, un notable retorno de la oposición a los primeros planos, al protagonismo que había perdido hace mucho, tanto a nivel local como nacional

Los escenarios en la política son cambiantes, fluctúan permanentemente, aún cuando reine, aparentemente, cierta calma o equilibrio, o un orden establecido de cosas.

Y los cambios, aunque parciales en algunos casos, estuvieron a la orden del día en la semana que pasó y que marcó, entre otras cosas, un notable retorno de la oposición a los primeros planos, al protagonismo que había perdido hace mucho tiempo, mucho más por propias incapacidades que por virtudes ajenas.

Y aún cuando algunos -desde el oficialismo, claro- lo tilden de "circunstancial", no deja de ser un dato concreto de la realidad que indica, además, que corren nuevos tiempos, otros vientos en la política nacional y también en el ámbito local, desde aquellas elecciones del 28 de junio.

Y hoy por hoy, no resulta complicado trazar un paralelismo entre lo que ocurrió en el Congreso de la Nación y lo que viene ocurriendo aquí, en la Cámara de Diputados, con una oposición renovada y con expectativas.

El último en subirse al tren del "exitismo" de la oposición en la Legislatura fue Guillermo Galván, en el marco de la primera sesión ordinaria de la Legislatura, en la que no sólo asumió el diputado electo por el radicalismo, completando así la nueva conformación en el recinto (36 diputados), sino que además se definieron los integrantes de las diferentes comisiones.

El ambiente estuvo caldeado, con importante presencia de simpatizantes radicales, entre los que se encontraba el histórico ex senador de la Nación, Raúl Galván. Además, en la sesión también debutó como secretario legislativo el ex diputado Jorge Machicote.

Pero, tal vez, el dato más significativo fue el hecho de que a la hora de aprobar la compra de un helicóptero sanitario por más de tres millones de dólares, se realizaron modificaciones en la modalidad de adquisición, a pedido del bloque de la UCR.

El dato es significativo, en tanto y en cuanto marca que, al menos en principio, en la Legislatura habrá una oposición activa, lo que abre expectativas en positivo, sobre todo en materia de diálogo y de debate, ya que no hay mejor manera de tratar aquellas cuestiones de importancia e interés para los riojanos.

Y aquí, vale decirlo, el rol de la oposición, que parece estar en su hora señalada, debe ser el de la construcción seria y responsable de políticas que apunten a mejorar la calidad de vida de los riojanos, y no meramente el de intentar socavar los cimientos del oficialismo, algo que se viene repitiendo casi sistemáticamente y que sirve a los ocasionales opositores para preparar el terreno que permita tomar el poder en el futuro.

La hora de la oposición, a todas luces, parece haber llegado. Y en esta avanzada se hace prácticamente imposible no hacer una referencia a lo ocurrido a nivel nacional, con el juramento de los diputados nacionales en la sesión desarrollada en el Congreso de la Nación, en donde los riojanos también tuvieron su protagonismo con la asunción de los primos Jorge Yoma y Julio Martínez.

En la oportunidad estuvo presente también el gobernador Beder Herrera, quien en el cuarto intermedio de la sesión, dialogó con Néstor Kirchner, que también juró como legislador.

Del hecho, se pueden desglosar un par de cuestiones fundamentales. En primer lugar, que la oposición de la Cámara baja finalmente logró quedarse con la mayoría en todas las comisiones y con la Vicepresidencia primera de Diputados, pese al rechazo y la resistencia del Frente para la Victoria. Los opositores festejaron lo que consideraron la "derrota" del kirchnerismo y anunciaron el comienzo de una nueva etapa en el Congreso, en tanto que los oficialistas relativizaron el impacto y afirmaron que "la oposición construyó una mayoría circunstancial".

Para Néstor Kirchner, que por primera vez asumía un cargo legislativo, el golpe fue duro y ningún opositor quiso perderse la oportunidad de hablar acerca del nuevo escenario que, en teoría, se plantea en Diputados.

"Se terminó la era de la prepotencia", "se acabó eso de que el oficialismo quería llevarse puestos a todos", fueron algunas de las frases que se escucharon oportunamente, aunque nadie dijo nada acerca de "construir", a partir de este nuevo escenario que, más allá de todo análisis político, tiene más de rivalidad tribunera que voluntad de debate y diálogo.

Con este nuevo marco, habrá que ver entonces qué hace ahora la oposición con semejante responsabilidad, para la que debe estar preparada y sólo de aquí a un tiempo se podrá saber si esto es realmente así, o si sucumbirá, una vez más, a los vicios de siempre y de la misma manera adjudicables al oficialismo. Oposición, en todo caso, no debería ser sinónimo de "rivalidad" y sí de construcción.

El otro hecho destacable, fue la asunción de los nuevos diputados nacionales riojanos, Jorge Yoma y Julio Martínez, emparentados por la vida, distanciados por la política, aunque siempre con respeto fraternal. Uno y otro están en veredas diferentes. Mientras Yoma es actualmente aliado de Néstor Kirchner en el Congreso de la Nación y ostenta además una relación muy cercana a Cristina, Martínez coquetea con la mayoría que hoy ostenta la oposición y abre todo un interrogante en cuanto a cómo se planteará la relación con el Gobierno provincial, también alineado con el matrimonio presidencial.

La duda es saber cómo Martínez capitalizará ser mayoría en el Congreso para posicionarse como alternativa política en La Rioja, ya que su objetivo es la gobernación -¿lo es también para Yoma?-, y lograr resultados concretos para la Provincia, como la prórroga de la promoción industrial, algo que, hasta el momento, nadie puede lograr ni adjudicarse.

Entre las sombras, y para completar en tándem de diputados riojanos, aparecen Alberto Paredes Urquiza, Hilda de Soria y Marta Quinteros, quien reemplaza a Fernando Rejal.

Con este panorama, el kirchnerismo, tanto a nivel nacional como provincial, se enfrenta hoy al desafío que hasta el momento le era desconocido y que le impone desplegar toda su capacidad de alianzas -muy desestabilizada- para imponer proyectos propios.

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